De los vientos vino tu nombre, y de su mezcla de olores traídos por el otoño, bien pino, bien verano, bien el suspiro del invierno, me hizo recordar tu cuerpo, tu sonrisa, tu olor ácido y dulce, como una manzana a medio madurar, arrancada de su rama para cumplir las expectativas de un paladar exigente.
Pero no eras tú, era tu recuerdo. No era tu cuerpo el que recorría, sino las frías calles adoquinadas de Madrid. El olor de la fritanga de los churros ayudó a cuidar mi mente del recuerdo de tí, y Madrid en silencio era tú, en compañía.
Que no importaba lo dicharachera que fuera, era ella. Como cuando amas a alguien, que hasta en cierta medida agradeces el silencio, que es lo que hace que intercambies más sin saberlo; como si la ropa fueran las palabras y el silencio la desnudez. Y como cuando amas, que la desnudez se muestra poco a poco, tímidamente; el silencio nace del nerviosismo, de la duda y del ensayo-error.
Pero nada es perfecto, todo en su justa medida. Así como Adán y Eva se aburrieron de verse desnudos y decidieron probar la manzana para introducir un poco de acidez en su relación, descubrieron que la desnudez no era tan perfecta como parecía, y que de abusar, aburre y se torna insulsa, y se cubrieron e introdujeron la ropa para insinuar y provocar; y es así como se aprende a seducir con las palabras para cubrir el silencio y jugar con él.
Pero nos aburrimos del silencio y olvidamos las palabras, y dejamos la desnudez ser nuestro día a día. Y nos equivocamos de manzana y nos encontramos arrodillados ante la diosa del amor, así como se vieron Adán y Eva suplicando quedarse en el Paraíso, nosotros suplicamos el quedarnos en el infierno, pero a la contra que con ellos, ésta tuvo piedad de nosotros y nos expulsó del infierno en que vivíamos.
Y dejamos atrás el caluroso infierno de este verano y ahora paseando pienso en los paraísos que están por venir en primavera, paraísos los cuales, todos y cada uno de ellos me recordarán a tí, pero que lejos de para odiarte, para desearte el mejor paraíso posible.
Y desearía no estar para verlo, pero el Romanticismo murió hace siglos y el Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid hace ya tiempo decidió poner barreras disuasorias en el Viaducto de Segobia.
Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.
Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.
martes, 30 de diciembre de 2014
sábado, 27 de diciembre de 2014
Las fiestas
A golpe de Lorde comienzo esta entrada. Habiendo encendido mi ordenador a la par que he puesto el CD de Lorde, me dispongo a escribir, y que espero acabar de escribir a la par que acaba este CD... o sea, que espero que sea rapidita. ¿Que quién es Lorde? Esa que canta la de Royals, esa que "baila" como si estuviera sufriendo un estatus epiléptico, y de la cual mi vídeo favorito es este:
Y bueno, que no me quiero entretener, voy a seguir con mi tesitura de entradas enfadadas y bordes, porque como una vez le dije a la madre de Ojos de Cielo: "Va a ser cierto eso de que todos los cojos tenéis mala hostia". Así que a mí, me ha venido al pelo lo de quedarme cojo. En fin, que voy a intentar acabar la entrada a la que acaba el LP, y ya ha empezado la pista 3. ¿Que no sabéis lo que DURA el CD de estamujer chavala? Lo que dura dura...
Y bueno, que no me quiero entretener, voy a seguir con mi tesitura de entradas enfadadas y bordes, porque como una vez le dije a la madre de Ojos de Cielo: "Va a ser cierto eso de que todos los cojos tenéis mala hostia". Así que a mí, me ha venido al pelo lo de quedarme cojo. En fin, que voy a intentar acabar la entrada a la que acaba el LP, y ya ha empezado la pista 3. ¿Que no sabéis lo que DURA el CD de esta
Vídeo altamente recomendable, que aconsejo ver con tiempo y sobre todo bajo la influencia de alguna sustancia. Vídeo siempre presente en nuestras fiestas de Enfermeras Emigrantes y en nuestras expresiones del día a día, con más factor de impacto que un catedrático con muchos "negros".
Como ya habéis podido intuir algunas personas, no soy una persona navideña. No porque esté enfadado con el mundo, ni porque sea un empedernido ateo, ni porque esté enfadado con la humanidad (que sí), sino por motivos personales y de coherencia personal. Además, me aporta una gran ventaja a la hora de ahorrar, puesto que la tradición y la jovialidad de unos, se convierte, en ocasiones, en un dígito más en mi cuenta corriente. Pero más allá de lo que el vulgo pueda sentir o sus conductas en cuanto a estas fechas tan señaladas y lo que revierta en mi banco, quiero hablar de ese pequeño sector por siempre odiado que se encuentra recluido en instituciones de tortura apartados de la sociedad. Excacto: los viejos.
Llevo ya unos años trabajando como enfermero, y no ha habido año que no haya trabajado las Navidades, por supuesto no a mi pesar. Después de unas cuantas Navidades calzando zuecos y llevando un uniforme he llegado a una conclusión: Los viejos nos importan una mierda. Sí, sí.
Y me pongo en su lugar y pienso en lo que les puede gustar las Navidades a los viejos. Se pasan un año entero siendo ignorados, con una oferta de entretenimiento pésimo, aún en muchos casos pagando por la residencia en la que están, más de lo que su pensión les permite.
En el transcurso de dos semanas, nuestros mayores reciben casi más visitas que durante todo el año. Todas las familias enteras se pasan a la resi: Nochebuena-Navidad-Año Nuevo y muchos en Reyes también. Mucha gente, la resi está petada de gente, hablando con los viejos, haciéndoles gracias, contándoles cualquier cosa, y les traen calcetines nuevos. Es el plan que todos quisiéramos, ¿no?
Ya que la familia se ha dignado a ir a verles en comandilla, se une que la resi (algunas) organiza unas actividades de entretenimiento: unos niños que van a cantar villancicos, unos que van de Santa Claus en el caso de UK o unos Reyes, o a Bakunin. Hacen juegos con ellos, cantan... etc.
Sí, sí, que ya me sé la cantinela de que hay actividades a diario en muchas resis, pero seamos sinceros: son insuficientes. Y me baso en cómo duermen.
Las noches que he trabajado una Nochebuena/Navidad o por el estilo, los abuelos no dan el coñazo ni una. Timbres: los menos, sólo cosas necesarias; Abuelos que vagabundean durante la noche: prácticamente ninguno. Agresividad/muestras de estrés: menos, muchas menos.
Mi conclusión: les han cansado. Es como cuando la familia les saca durante todo el día por ahí. Obviamente, si les han metido en la resi, es porque no pueden hacerse cargo de ellos todo ese tiempo, ni estar sacándoles todas las tardes. Creo que la institución es altamente responsable en cuanto al número de sedaciones nocturnas que se administran.
Recuerdo hace un par de años, cuando estaba en España, que me suscribí a Rol, y aunque la calidad de muchos de los artículos era un poco... meh, en fin, de cuando en cuando se dejaba ver algo interesante, como fue un artículo basado de un estudio/proyecto para envejecimiento activo que se llevó a la práctica en una resi. Y aparte de las típicas mejoras de glucemias y demás historias, los viejos estaban más tranquilos, más apacibles, y dormían mucho mejor, y se redujo la demanda (en el caso de los que los pedían) de los sedativos e hipnóticos.
Y sin embargo... intentan convencernos de que lo ideal es tenerlos sentaditos y viendo el Sálvame, o cualquier otro programa mierder. Hartos y aburridos hasta el tedio. Las instituciones se están embolsando un buen pellizco de lo que el abuelo ingresa, para no ofrecerles una mierda. Yo estaba pirado porque vacilaba a los abuelos, les hacía bailar, o les cantaba unas coplas; y eso que iba corriendo a todos lados, y pedía a mis auxis que "porfis les dieran paseitos". Algo que podían hacer perfectamente entre dos, mientras charlaban a su bola. Obviamente no era suficiente. Por ello creo que la responsabilidad es de todas las partes de la cadena. La institución por no poner más personal que se encargue de hacer estas cosas y tener a los viejos entretenidos, y el personal poniendo un poco de su parte.
He conocido muy poco personal que de hecho lleve a cabo estas cosillas, y he apreciado muy mucho a los que lo han hecho. Aquí, por ejemplo hacen mucho lo de designar un "Activity leader" o cualquier otra mierda de nombre, que se encarga de organizar tareas y demás historias para entretenerles. El panel es pá mear y no echar gota: ver una peli, hacerse las uñas... en fin... un día me encuentro como actividad hacer la siesta. Es aquí cuando echo de menos a una buena Terapeuta Ocupacional.
Es por eso que aun sin gustarme mucho las Navidades, me alegro un poco, no por mi cuenta corriente, sino por los viejos. En este ambiente de jovialidad, el personal les da un buen repaso a los abuelos, bailando, villancicos, juegos en los que de verdad se cansan... y veo cuando llego por la noche, o antes, cuando se va a acabar el día, como están cansados en su silla y les preguntas: ¿qué tal te lo has pasado hoy, que te veo cansado? Y te responden con una sonrisilla cansada: "Muy bien. ¿Eres tú mi sobrino?" Encantador...
Que sí, ladrar a todos se nos da muy bien, pero hay que hacer un poquito por nuestra parte, y en este caso no es tan difícil, y encima nos lo pasamos mejor en el curro. Es difícil, puesto que no todos los días está el horno para bollos, qué se le va a hacer.
Y bien, sí, aquí mi confesión: aun sin hacerme mucha gracia las Navidades, estando trabajando de días, soy el primero en calzarme unos cuernos y hacerles reír un ratejo, también lo hago durante el resto del año, pero en fin, se hace por ellos, eso de orientarles: "¿Niño, por qué llevas unos cuernos?" "Mi novia, Emilia... que es una golfa. Eso y que es Navidad".
Con amor, desde la Costa del Nublado.
PD: me tuve que ir a mitad del disco, pero, de buen rollito, nadie se ha enterado ;).
En el transcurso de dos semanas, nuestros mayores reciben casi más visitas que durante todo el año. Todas las familias enteras se pasan a la resi: Nochebuena-Navidad-Año Nuevo y muchos en Reyes también. Mucha gente, la resi está petada de gente, hablando con los viejos, haciéndoles gracias, contándoles cualquier cosa, y les traen calcetines nuevos. Es el plan que todos quisiéramos, ¿no?
Ya que la familia se ha dignado a ir a verles en comandilla, se une que la resi (algunas) organiza unas actividades de entretenimiento: unos niños que van a cantar villancicos, unos que van de Santa Claus en el caso de UK o unos Reyes, o a Bakunin. Hacen juegos con ellos, cantan... etc.
Sí, sí, que ya me sé la cantinela de que hay actividades a diario en muchas resis, pero seamos sinceros: son insuficientes. Y me baso en cómo duermen.
Las noches que he trabajado una Nochebuena/Navidad o por el estilo, los abuelos no dan el coñazo ni una. Timbres: los menos, sólo cosas necesarias; Abuelos que vagabundean durante la noche: prácticamente ninguno. Agresividad/muestras de estrés: menos, muchas menos.
Mi conclusión: les han cansado. Es como cuando la familia les saca durante todo el día por ahí. Obviamente, si les han metido en la resi, es porque no pueden hacerse cargo de ellos todo ese tiempo, ni estar sacándoles todas las tardes. Creo que la institución es altamente responsable en cuanto al número de sedaciones nocturnas que se administran.
Recuerdo hace un par de años, cuando estaba en España, que me suscribí a Rol, y aunque la calidad de muchos de los artículos era un poco... meh, en fin, de cuando en cuando se dejaba ver algo interesante, como fue un artículo basado de un estudio/proyecto para envejecimiento activo que se llevó a la práctica en una resi. Y aparte de las típicas mejoras de glucemias y demás historias, los viejos estaban más tranquilos, más apacibles, y dormían mucho mejor, y se redujo la demanda (en el caso de los que los pedían) de los sedativos e hipnóticos.
Y sin embargo... intentan convencernos de que lo ideal es tenerlos sentaditos y viendo el Sálvame, o cualquier otro programa mierder. Hartos y aburridos hasta el tedio. Las instituciones se están embolsando un buen pellizco de lo que el abuelo ingresa, para no ofrecerles una mierda. Yo estaba pirado porque vacilaba a los abuelos, les hacía bailar, o les cantaba unas coplas; y eso que iba corriendo a todos lados, y pedía a mis auxis que "porfis les dieran paseitos". Algo que podían hacer perfectamente entre dos, mientras charlaban a su bola. Obviamente no era suficiente. Por ello creo que la responsabilidad es de todas las partes de la cadena. La institución por no poner más personal que se encargue de hacer estas cosas y tener a los viejos entretenidos, y el personal poniendo un poco de su parte.
He conocido muy poco personal que de hecho lleve a cabo estas cosillas, y he apreciado muy mucho a los que lo han hecho. Aquí, por ejemplo hacen mucho lo de designar un "Activity leader" o cualquier otra mierda de nombre, que se encarga de organizar tareas y demás historias para entretenerles. El panel es pá mear y no echar gota: ver una peli, hacerse las uñas... en fin... un día me encuentro como actividad hacer la siesta. Es aquí cuando echo de menos a una buena Terapeuta Ocupacional.
Es por eso que aun sin gustarme mucho las Navidades, me alegro un poco, no por mi cuenta corriente, sino por los viejos. En este ambiente de jovialidad, el personal les da un buen repaso a los abuelos, bailando, villancicos, juegos en los que de verdad se cansan... y veo cuando llego por la noche, o antes, cuando se va a acabar el día, como están cansados en su silla y les preguntas: ¿qué tal te lo has pasado hoy, que te veo cansado? Y te responden con una sonrisilla cansada: "Muy bien. ¿Eres tú mi sobrino?" Encantador...
Que sí, ladrar a todos se nos da muy bien, pero hay que hacer un poquito por nuestra parte, y en este caso no es tan difícil, y encima nos lo pasamos mejor en el curro. Es difícil, puesto que no todos los días está el horno para bollos, qué se le va a hacer.
Y bien, sí, aquí mi confesión: aun sin hacerme mucha gracia las Navidades, estando trabajando de días, soy el primero en calzarme unos cuernos y hacerles reír un ratejo, también lo hago durante el resto del año, pero en fin, se hace por ellos, eso de orientarles: "¿Niño, por qué llevas unos cuernos?" "Mi novia, Emilia... que es una golfa. Eso y que es Navidad".
Con amor, desde la Costa del Nublado.
PD: me tuve que ir a mitad del disco, pero, de buen rollito, nadie se ha enterado ;).
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Más competencias para Enfermería
El otro día mientras estaba de guardia en una resi que se encontraba en el culo del mundo, visto desde la perspectiva de mi residencia habitual, y desempeñando mis labores, me puse a pensar en lo que cuando estaba en España, siendo una "ni-ña-ta" como diría el por aquél entonces director de mi Escuela, peleaba y reclamaba "más" para Enfermería. Posiblemente no sólo "más" sino que reclamaba lo "suyo".
Recordaba cuando discutía con el cocinero de la resi, que le explicaba por activa y por pasiva por qué esto no y por qué esto sí. Un día, entre discusión y discusión, le dije a mi compañera: "Deberíamos estar nosotros al cargo de las dietas". A lo que mi avispada compañera dijo: "No pidas más que suficiente tenemos". Haciendo gala de sinceridad, tampoco teníamos tanto, por regla general teníamos nuestros buenos descansos reglamentarios, y las pausas de café y charla.
"No pidas más".
Y por aquél entonces me dije: así van las cosas, reclamamos visibilidad y reconocimiento social, pero no salimos de hacer "sota-caballo-rey" aun estando capacitados para mucho más. Mucho más. Y en mi subuniverso, en el cual durante unas pocas horas era el rey de la planta, y hacía en la medida en que el universo y dirección de la JATA me permitían, lo que creía que me compete y de lo que era capaz. Obviamente se coge tirria a la gente que quiere cambiar cosas, eso que llaman resistencia al cambio, y más si la persona es joven, lo que ese director de Escuela llamaba "ni-ña-ta".
Y fue entonces cuando vine a parar a este rincón en el culo del mundo, apartado de una civilización avanzada, donde el alcoholismo y la violencia brillan por su frecuencia, y donde la incultura y la escasa formación son el pan nuestro de cada día. Amén. (Perdón, me he liado). Cuando vine aquí me hicieron ver algo: la enfermera es una más en el equipo, y sin ella, no hay equipo. Lo que en palabras suena bonito, en hechos significa: ponte los guantes y cambia pañales, pon cuñas, lleva al baño, lava personas, da de comer... o sea, lo que de se nos dijo en un momento determinado que eran los Necesidades Universales. En España estamos acostumbrados a que eso es una labor delegada, y en algunos casos echas un mano si van muy apuradas, pero aquí es una labor delegada bajo estricta supervisión. Lo que viene a decir, lo haces tú también. Quería aumentar mis competencias, bueno, estaba sucediendo.
Pero como suele suceder: queremos cambio, pero no sabemos en qué dirección o para qué. Bueno, sí, hay quien lo sabe, la gente estudiosa y puesta en el tema de Ciencias del Cuidado, pero por regla general las enfermeras rasas no saben realmente qué es lo que quieren cambiar. A menudo se aglutinan bajo estandartes que claman la competencia de esto o de aquéllo, justificando vagamente la relación íntima e inherente con la disciplina enfermera. Un ejemplo es el de la prescripción enfermera. Y aquí me encuentro con el típico conflicto: queremos hacer más, pero poca gente quiere acarrear con las responsabilidades que ello implica. Y otras tantas enfermeras dicen que es una competencia ganada, porque llevamos mucho tiempo haciéndolo en la sombra. Bueno, a diario se cometen asesinatos y se puede incluso normalizar, pero ello no justifica que vaya a ser legal... O por ejemplo el tema de las Especialidades, algo que me crispa muy, muy, mucho. He discutido con muchas enfermeras las cuales me defendían la necesidad por ejemplo de una especialidad de Enfermería de Urgencias, para la cual sólo me daban como argumento las técnicas que se llevan a cabo, que son muy específicas. Una técnica es un desempeño manual, y como tal, cualquiera, o casi, puede aprenderla. Siempre pregunto en cuanto a necesidades, y entonces la gente dice que soy un demagogo. Pero me estoy yendo del tema, y me estoy metiendo en un cenagal, así que antes de que terminéis de odiarme prosigo con mi charla.
O sea, somos poco concretos al reclamar más, y encima no sabemos justificar el porqué, incluso en ocasiones sumamos el que no queremos que se nos compliquen más las cosas, no queremos más responsabilidad. Venimos reclamando visibilidad social, pero en realidad: ¿qué hacemos para ser visibles? ¿Lo estamos haciendo bien?
La gente tiene la perspectiva hacia nosotros como profesión auxiliar. ¿Cuántas veces nos sentamos con la persona que tratamos le miramos y profundizamos en cómo cubrir aquéllo que nos contaron en la uni? Creo que en la mayor parte de los casos entramos ponemos goteros, vías, y ante una pregunta retorcida: "Mañana le pregunta usted al médico en la ronda". Excelente, acabamos de otorgar el protagonismo a otra profesión. En vez de conversar con esa persona y esclarecer en qué medida nosotros podemos ayudar, y en qué medida el problema a tratar es competencia del médico.
En fin, que como siempre me lio. En este país, Reino Unido, las enfermeras son muy valoradas, ostia que si lo son... hacen todo. Absolutamente todo. Por eso se les tiene tanto en consideración. Seamos sinceros, una persona resuelta llama más la atención. La chapa de líder no te la dan porque sí, te la ganas. Si te comportas como elemento principal de atención al paciente, serás considerado tal. Con esto no quiero decir que esté súper contento con las labores que aquí se desempeñan, considero que hay un alto desperdicio de recursos cuando tienen a personal presumiblemente de alta cualificación realizando tareas que suponen conocimientos. En UK lo que veo es que se le otorga un rol de gran importancia a la enfermera, pero es de pega, una fachada, en realidad es todo postureo. Conozco auxiliares de enfermería con mayores conocimientos en anatomía y farmacología que enfermeras de aquí. Es muy triste, y sin embargo aquí están mejor valoradas.
En nuestro grupo de enfermeras emigrantes hace tiempo llegamos a la conclusión de que aquí se venden muy bien, y ahí radica nuestro problema: en España no nos vendemos bien. Aquí la enfermera dice estar por y para tí y siempre a tu lado. Bien, es casi verdad. ¿Son efectivas y eficientes? No. Pero sin embargo la imagen que promocionan y venden se corresponde con la que ofertan. Nosotros en España hemos hecho campañas y demás, pero cuando una persona llega a planta se encuentra con que la enfermera está la mayor parte del tiempo llevando a cabo labores auxiliares. No discutimos sobre sus necesidades ni de su plan de cuidado. Que no, coño, que no, que no estoy hablando de la NANDA, el cuidado no es sólo una nomenclatura, que a fin de cuentas la persona a la que cuidamos no tiene ni idea de ella, en su gran mayoría, con que les digas las cosas claras y directas se conforman.
Las enfermeras debemos seguir reclamando "lo nuestro", que no es ni nada más ni nada menos que los cuidados. Los cuidados es verdad que abarcan en ocasiones muchos campos, algunos distan de nuestras competencias posiblemente, pero por algo se inventó el equipo multidisciplinar. Cuando pedimos, en vez de más, debemos de reclamar más tiempo para nuestras tareas propias de enfermería, antes de nada, y luego si nos sobra tiempo, podemos dedicarnos a reclamar competencias que se encuentran a día de hoy en otros campos, siempre que podamos justificar que la desempeñaremos más eficazmente.
¿A qué viene toda la parrafada de antes? A que me encontraba realmente cabreado mientras estaba frotando mierda, sí, mierda de un baño: baldosines, wáter, suelo, lavabo... y ¿por qué? Porque como responsable del control de la infección consideran que somos más apropiados que una cuidadora para limpiar la mierda. ¿Mi conclusión? que hay que tener cuidado cuando se pide "más", puedes acabar limpiando mierda, y como es mi caso, no en sentido figurado.
Así limpiaba, así, así; así limpiaba, así, así; Así limpiaba que yo la vi; y con amor desde la Costa del Nublado.
Recordaba cuando discutía con el cocinero de la resi, que le explicaba por activa y por pasiva por qué esto no y por qué esto sí. Un día, entre discusión y discusión, le dije a mi compañera: "Deberíamos estar nosotros al cargo de las dietas". A lo que mi avispada compañera dijo: "No pidas más que suficiente tenemos". Haciendo gala de sinceridad, tampoco teníamos tanto, por regla general teníamos nuestros buenos descansos reglamentarios, y las pausas de café y charla.
"No pidas más".
Y por aquél entonces me dije: así van las cosas, reclamamos visibilidad y reconocimiento social, pero no salimos de hacer "sota-caballo-rey" aun estando capacitados para mucho más. Mucho más. Y en mi subuniverso, en el cual durante unas pocas horas era el rey de la planta, y hacía en la medida en que el universo y dirección de la JATA me permitían, lo que creía que me compete y de lo que era capaz. Obviamente se coge tirria a la gente que quiere cambiar cosas, eso que llaman resistencia al cambio, y más si la persona es joven, lo que ese director de Escuela llamaba "ni-ña-ta".
Y fue entonces cuando vine a parar a este rincón en el culo del mundo, apartado de una civilización avanzada, donde el alcoholismo y la violencia brillan por su frecuencia, y donde la incultura y la escasa formación son el pan nuestro de cada día. Amén. (Perdón, me he liado). Cuando vine aquí me hicieron ver algo: la enfermera es una más en el equipo, y sin ella, no hay equipo. Lo que en palabras suena bonito, en hechos significa: ponte los guantes y cambia pañales, pon cuñas, lleva al baño, lava personas, da de comer... o sea, lo que de se nos dijo en un momento determinado que eran los Necesidades Universales. En España estamos acostumbrados a que eso es una labor delegada, y en algunos casos echas un mano si van muy apuradas, pero aquí es una labor delegada bajo estricta supervisión. Lo que viene a decir, lo haces tú también. Quería aumentar mis competencias, bueno, estaba sucediendo.
Pero como suele suceder: queremos cambio, pero no sabemos en qué dirección o para qué. Bueno, sí, hay quien lo sabe, la gente estudiosa y puesta en el tema de Ciencias del Cuidado, pero por regla general las enfermeras rasas no saben realmente qué es lo que quieren cambiar. A menudo se aglutinan bajo estandartes que claman la competencia de esto o de aquéllo, justificando vagamente la relación íntima e inherente con la disciplina enfermera. Un ejemplo es el de la prescripción enfermera. Y aquí me encuentro con el típico conflicto: queremos hacer más, pero poca gente quiere acarrear con las responsabilidades que ello implica. Y otras tantas enfermeras dicen que es una competencia ganada, porque llevamos mucho tiempo haciéndolo en la sombra. Bueno, a diario se cometen asesinatos y se puede incluso normalizar, pero ello no justifica que vaya a ser legal... O por ejemplo el tema de las Especialidades, algo que me crispa muy, muy, mucho. He discutido con muchas enfermeras las cuales me defendían la necesidad por ejemplo de una especialidad de Enfermería de Urgencias, para la cual sólo me daban como argumento las técnicas que se llevan a cabo, que son muy específicas. Una técnica es un desempeño manual, y como tal, cualquiera, o casi, puede aprenderla. Siempre pregunto en cuanto a necesidades, y entonces la gente dice que soy un demagogo. Pero me estoy yendo del tema, y me estoy metiendo en un cenagal, así que antes de que terminéis de odiarme prosigo con mi charla.
O sea, somos poco concretos al reclamar más, y encima no sabemos justificar el porqué, incluso en ocasiones sumamos el que no queremos que se nos compliquen más las cosas, no queremos más responsabilidad. Venimos reclamando visibilidad social, pero en realidad: ¿qué hacemos para ser visibles? ¿Lo estamos haciendo bien?
La gente tiene la perspectiva hacia nosotros como profesión auxiliar. ¿Cuántas veces nos sentamos con la persona que tratamos le miramos y profundizamos en cómo cubrir aquéllo que nos contaron en la uni? Creo que en la mayor parte de los casos entramos ponemos goteros, vías, y ante una pregunta retorcida: "Mañana le pregunta usted al médico en la ronda". Excelente, acabamos de otorgar el protagonismo a otra profesión. En vez de conversar con esa persona y esclarecer en qué medida nosotros podemos ayudar, y en qué medida el problema a tratar es competencia del médico.
En fin, que como siempre me lio. En este país, Reino Unido, las enfermeras son muy valoradas, ostia que si lo son... hacen todo. Absolutamente todo. Por eso se les tiene tanto en consideración. Seamos sinceros, una persona resuelta llama más la atención. La chapa de líder no te la dan porque sí, te la ganas. Si te comportas como elemento principal de atención al paciente, serás considerado tal. Con esto no quiero decir que esté súper contento con las labores que aquí se desempeñan, considero que hay un alto desperdicio de recursos cuando tienen a personal presumiblemente de alta cualificación realizando tareas que suponen conocimientos. En UK lo que veo es que se le otorga un rol de gran importancia a la enfermera, pero es de pega, una fachada, en realidad es todo postureo. Conozco auxiliares de enfermería con mayores conocimientos en anatomía y farmacología que enfermeras de aquí. Es muy triste, y sin embargo aquí están mejor valoradas.
En nuestro grupo de enfermeras emigrantes hace tiempo llegamos a la conclusión de que aquí se venden muy bien, y ahí radica nuestro problema: en España no nos vendemos bien. Aquí la enfermera dice estar por y para tí y siempre a tu lado. Bien, es casi verdad. ¿Son efectivas y eficientes? No. Pero sin embargo la imagen que promocionan y venden se corresponde con la que ofertan. Nosotros en España hemos hecho campañas y demás, pero cuando una persona llega a planta se encuentra con que la enfermera está la mayor parte del tiempo llevando a cabo labores auxiliares. No discutimos sobre sus necesidades ni de su plan de cuidado. Que no, coño, que no, que no estoy hablando de la NANDA, el cuidado no es sólo una nomenclatura, que a fin de cuentas la persona a la que cuidamos no tiene ni idea de ella, en su gran mayoría, con que les digas las cosas claras y directas se conforman.
Las enfermeras debemos seguir reclamando "lo nuestro", que no es ni nada más ni nada menos que los cuidados. Los cuidados es verdad que abarcan en ocasiones muchos campos, algunos distan de nuestras competencias posiblemente, pero por algo se inventó el equipo multidisciplinar. Cuando pedimos, en vez de más, debemos de reclamar más tiempo para nuestras tareas propias de enfermería, antes de nada, y luego si nos sobra tiempo, podemos dedicarnos a reclamar competencias que se encuentran a día de hoy en otros campos, siempre que podamos justificar que la desempeñaremos más eficazmente.
¿A qué viene toda la parrafada de antes? A que me encontraba realmente cabreado mientras estaba frotando mierda, sí, mierda de un baño: baldosines, wáter, suelo, lavabo... y ¿por qué? Porque como responsable del control de la infección consideran que somos más apropiados que una cuidadora para limpiar la mierda. ¿Mi conclusión? que hay que tener cuidado cuando se pide "más", puedes acabar limpiando mierda, y como es mi caso, no en sentido figurado.
Así limpiaba, así, así; así limpiaba, así, así; Así limpiaba que yo la vi; y con amor desde la Costa del Nublado.
lunes, 8 de diciembre de 2014
Conversación pendiente
Recuerdo la última vez que nos cruzamos y que hablamos: formalidades con cierto distanciamiento debido a la gente que nos rodeaba y una promesa: "Tenemos una conversación pendiente".
Pues bien, ya que tú no vas a venir a tenerla conmigo, ni vas a buscarme, vengo a tí, puesto que esta conversación lleva muco tiempo pendiente, demasiado, diría yo.
Cuando estudiábamos juntos en la biblioteca y nuestras interminables conversaciones en los bancos de la biblioteca, por messenger y tuenti, esos tiempos... a decir verdad ya ni siquiera tuenti lo abro, está perdido en la memoria, más o menos por donde quedó nuestra conversación. En los descansos, o desde tu casa leías mis relatos, mis escritos... te gustaban, me animabas, pero te quejabas de lo presente que estaba la muerte en todo lo que pensaba, hacía o escribía. Mi respuesta era: "Tengo que acostumbrarme, voy a ser enfermero, tengo que aprender a vivir con Ella". Y tú te quedabas en silencio. Pues bien, después de este tiempo, sigo sin haberme acostumbrado a Ella. Han muerto familiares, pacientes, residentes, de los cuales algunos han muerto en mi turno, otros en otro turno, algunos mientras estaba con ellos y algunos incluso han muerto con mis manos sobre ellos y el sudor en mi frente.
Y me he decidido a hablarte, escribirte, ya que me he acordado de los relatos que escribí, aquéllos que tanto te gustaron, mezcla de fantasía y una metafórica historia nada real. Y me he acordado cómo en ellos hacía referencia a la poca comunicación que existía entre los protagonistas, y ello me ha llevado a recordar que nuestro flujo de comunicación se quedó un poco estático ya un tiempo atrás. Todo esto también me trae a la mente la vez que me pediste que escribiera algo sobre o para tí. Pues en esas estoy... y créeme, me está costando un poco, entre la falta de costumbre y que realmente no sé por dónde empezar...
Nos conocimos de rebote, como esas cosas que pasan sin que ni los mismos protagonistas se enteren. Yo era un enlace, un acceso a Él, pero Él no mostraba interés, y yo era el único, de las personas más cercans a Él que estaba inclinado hacia tu causa. Como decían en "Lo que el viento se llevó": Siento debilidad por las causas perdidas. Pero obviamente eso no te lo dije, puede que fuera un romántico, pero para nada un idiota. Hubo tantos giros, tantas confusiones, ilusiones, corazonadas y arrebatos... y lo que acabé teniendo certeza en cuanto a tí, era tu persistencia, tu fidelidad, tu perseverancia. Te debatías en esa línea en la que muchas personas estiman que limita la bondad de la ingenuidad.
Eras la chica fea del baile, aunque no lo fueras, te considerabas así, al estar tan sumamente ignorada. Y como suele pasar, también en las películas, mientras estabas entretenida admirando, alguien que sí te apreciaba por como eres, te había convertido en su guapa del baile.
Reíamos mucho juntos, y alguna lágrima derramaste también, una vez tuvimos que salir de la biblioteca por el ataque de risa que nos dio. Y luego, cuando no sabías qué elegir a la hora de estudiar... tampoco fui de gran ayuda. Se podría decir que lo que sobre todo fui para tí fue un oyente.
Y aquí me encuentro, escribiéndote, sin saber muy bien qué decir, sin recordar apenas de qué iba a tratar aquélla conversación pendiente. Apuesto que tú tampoco. Cuando dejas algo pendiente tanto tiempo, acaba quedándose alterado, falto de importancia, si cabe. No recuerdo si era de tus amoríos o de los míos, sobre tu carrera o sobre mis miedos ante lo que se me venía encima.
Si hay un gesto con el que más sonrío es el de ilusión, como aquélla vez que perdimos las fotos de un finde juntos con amigos, y fui a buscarte a la puerta de la uni para darte la tarjeta de memoria. De hecho esa tarjeta no la he vuelto a ver, posiblemente me la fueras a devolver cuando se celebrase nuestra "conversación pendiente". Esa conversación en la que a día de hoy no recuerdo de lo que íbamos a hablar. Una conversación que posiblemente fuera a ser nimia. Pero tengo certeza de qué cosas te hubiera preguntado. Unas preguntas que me darían lugar a deducir cómo te encontrabas. Preguntas que cuando te las haces a tí mismo se convierten en retóricas y/o trascendentales, porque rara vez tienen contestación clara y porque nos hacen reflexionar demasiado sobre nosotros mismos y hace que nos deshagamos de todas las corazas y máscaras. Puede ser que hubiera tenido que ahorrar todo lo anterior y empezar con ellas:
¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Eres feliz?
Pero no voy a encontrar una respuesta por tu parte, no. Se van a quedar aquí para atormentarme y hacerme reflexionar. No las vas a contestar, y si lo haces, yo no oiré.
Olvidamos que en nuestra "conversación pendiente", lo único que realmente pendía frágilmente era la vida.
Pues bien, ya que tú no vas a venir a tenerla conmigo, ni vas a buscarme, vengo a tí, puesto que esta conversación lleva muco tiempo pendiente, demasiado, diría yo.
Cuando estudiábamos juntos en la biblioteca y nuestras interminables conversaciones en los bancos de la biblioteca, por messenger y tuenti, esos tiempos... a decir verdad ya ni siquiera tuenti lo abro, está perdido en la memoria, más o menos por donde quedó nuestra conversación. En los descansos, o desde tu casa leías mis relatos, mis escritos... te gustaban, me animabas, pero te quejabas de lo presente que estaba la muerte en todo lo que pensaba, hacía o escribía. Mi respuesta era: "Tengo que acostumbrarme, voy a ser enfermero, tengo que aprender a vivir con Ella". Y tú te quedabas en silencio. Pues bien, después de este tiempo, sigo sin haberme acostumbrado a Ella. Han muerto familiares, pacientes, residentes, de los cuales algunos han muerto en mi turno, otros en otro turno, algunos mientras estaba con ellos y algunos incluso han muerto con mis manos sobre ellos y el sudor en mi frente.
Y me he decidido a hablarte, escribirte, ya que me he acordado de los relatos que escribí, aquéllos que tanto te gustaron, mezcla de fantasía y una metafórica historia nada real. Y me he acordado cómo en ellos hacía referencia a la poca comunicación que existía entre los protagonistas, y ello me ha llevado a recordar que nuestro flujo de comunicación se quedó un poco estático ya un tiempo atrás. Todo esto también me trae a la mente la vez que me pediste que escribiera algo sobre o para tí. Pues en esas estoy... y créeme, me está costando un poco, entre la falta de costumbre y que realmente no sé por dónde empezar...
Nos conocimos de rebote, como esas cosas que pasan sin que ni los mismos protagonistas se enteren. Yo era un enlace, un acceso a Él, pero Él no mostraba interés, y yo era el único, de las personas más cercans a Él que estaba inclinado hacia tu causa. Como decían en "Lo que el viento se llevó": Siento debilidad por las causas perdidas. Pero obviamente eso no te lo dije, puede que fuera un romántico, pero para nada un idiota. Hubo tantos giros, tantas confusiones, ilusiones, corazonadas y arrebatos... y lo que acabé teniendo certeza en cuanto a tí, era tu persistencia, tu fidelidad, tu perseverancia. Te debatías en esa línea en la que muchas personas estiman que limita la bondad de la ingenuidad.
Eras la chica fea del baile, aunque no lo fueras, te considerabas así, al estar tan sumamente ignorada. Y como suele pasar, también en las películas, mientras estabas entretenida admirando, alguien que sí te apreciaba por como eres, te había convertido en su guapa del baile.
Reíamos mucho juntos, y alguna lágrima derramaste también, una vez tuvimos que salir de la biblioteca por el ataque de risa que nos dio. Y luego, cuando no sabías qué elegir a la hora de estudiar... tampoco fui de gran ayuda. Se podría decir que lo que sobre todo fui para tí fue un oyente.
Y aquí me encuentro, escribiéndote, sin saber muy bien qué decir, sin recordar apenas de qué iba a tratar aquélla conversación pendiente. Apuesto que tú tampoco. Cuando dejas algo pendiente tanto tiempo, acaba quedándose alterado, falto de importancia, si cabe. No recuerdo si era de tus amoríos o de los míos, sobre tu carrera o sobre mis miedos ante lo que se me venía encima.
Si hay un gesto con el que más sonrío es el de ilusión, como aquélla vez que perdimos las fotos de un finde juntos con amigos, y fui a buscarte a la puerta de la uni para darte la tarjeta de memoria. De hecho esa tarjeta no la he vuelto a ver, posiblemente me la fueras a devolver cuando se celebrase nuestra "conversación pendiente". Esa conversación en la que a día de hoy no recuerdo de lo que íbamos a hablar. Una conversación que posiblemente fuera a ser nimia. Pero tengo certeza de qué cosas te hubiera preguntado. Unas preguntas que me darían lugar a deducir cómo te encontrabas. Preguntas que cuando te las haces a tí mismo se convierten en retóricas y/o trascendentales, porque rara vez tienen contestación clara y porque nos hacen reflexionar demasiado sobre nosotros mismos y hace que nos deshagamos de todas las corazas y máscaras. Puede ser que hubiera tenido que ahorrar todo lo anterior y empezar con ellas:
¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Eres feliz?
Pero no voy a encontrar una respuesta por tu parte, no. Se van a quedar aquí para atormentarme y hacerme reflexionar. No las vas a contestar, y si lo haces, yo no oiré.
Olvidamos que en nuestra "conversación pendiente", lo único que realmente pendía frágilmente era la vida.
sábado, 25 de octubre de 2014
No somos Seres Humanos, somos Enfermería.
Con una intención nada rencorosa ni de intenciones revanchistas, procedo a hablar sobre una noticia que ha comenzado a presentarse en la prensa de este rincón del mundo llamada: La Costa del Nublado. En ella no voy a incluir a los médicos, ya no sólo por el revuelo que se ha venido dando durante esta semana en España porque en la foto por la cual se daba finalizada la crisis del ébola (así como una vez Bush dio por finalizada la guerra en Irak y seguió causando numerosas bajas entre los soldados, e innumerables muertes colaterales, como políticamente se dice) sólo aparecían médicos, dejando de lado a otros miembros muy importantes del entorno de la persona a la que se trata. Y bien dando por finalizada la crisis del ébola y despreocupándonos por las numerosas muertes que sigue acumulando el ébola en África, vamos a hablar sobre algo más vano, y procederé a mirarme el ombligo, que siempre es más fácil.
http://www.dailystar.co.uk/news/latest-news/406194/NHS-staff-ban-hot-drinks
http://www.leicestermercury.co.uk/Hospital-drinks-ban-row-clinic-staff-allowed/story-23349751-detail/story.html
Según algunos medios de comunicación se ha prohibido a las enfermeras tomar té, o café, o refrescos durante el periodo de trabajo en una zona pública, o sea, que te estén viendo. Todo esto se debe a una cuestión de imagen, puesto por lo que aseguran las directivas, hace ver que las enfermeras son unas vagas que se están tocando el higo todo el día. (Véanse arriba dos links en los que aparece la noticia, que se ha de distinguir cuando me las invento) La imagen que ofrecemos es importante, mas yo diría que no la más, es influyente a la hora del primer contacto, pero con límites. El cuidar en exceso la presencia, lo único que denota es una sociedad prejuiciosa. Todos estamos de acuerdo en que llevar unas uñas postizas, ir hasta arriba de maquillaje, o llevar un bronceado de spray y que se vaya corriendo a medida que te lavas las manos, o más preocupante, que no se vaya; son medidas orientadas a la higiene, que sí de algún modo influyen en la presencia e imagen, pero no es el principal fin.
Aquí de lo que se está hablando es de la mala impresión que damos por tomar un café, un té, o una cola-loca.
Desde hace tiempo siempre se nos ha planteado que no está bien comer en el control, que para eso existe un estar, pero yo esto también lo veo por motivos de higiene, si me hubieran puesto como excusa que el estar tomándome un café en el control es antihigiénico, en ese caso me leería los motivos e incluso les daría la razón. (Un momento, que con tanto hablar de café y té me he acordado de algo)
Bien, mientras me tomo un té, prosigo: ¿quién no bebe? Es más, se nos recuerda constantemente que debemos mantenernos hidratados, y si estás de noche y no eres un noctámbulo, pero por profesión trabajas noches, como nosotras enfermeras, deberás tomar un algo que te mantenga despierto, y misteriosamente el agua no dispone de muchos neuroexcitantes...
Pongamos el supuesto por el que se contempla la posibilidad de estar dando la impresión de estar vagueando durante el horario de trabajo. Pues bien, según también llegué a leer, se barajaba la posibilidad de no hacerlo tampoco en la cafetería pública del hospital, puesto que da mala presencia. Manda huevos la cosa... o sea, ya ni siquiera durante el tiempo de descanso, sin lugar a dudas esto comienza a tomar el cariz de no te pago la hora de descanso durante el turno porque estás descansando, luego no trabajando, pero no puedes ausentarte del edificio, ni de la unidad, ni del control (hecho real), y es más si te encuentran con siquiera los pies en alto (que no durmiendo), sin que el público te pueda ver, durante tu descanso , es motivo de sanción o incluso despido (caso real).
Pero... ¿qué hay de otras profesiones? Nadie señala con el dedo a un obrero que se está tomando sucarajillo café en la obra para mantenerse caliente, ningún jefe mira mal a la oficinista/recepcionista que tiene el café sobre el escritorio. Obviamente no mientras no estén tratando directamente con un cliente, visto de un modo extrapolado: que vayas a pasar ronda con una taza en la mano, o que vayas a hacer un sondaje con una lata en la batea.
Esto me lleva a pensar algo: las enfermeras no son de la raza humana. Las enfermeras no necesitan descansar, aunque estudios demuestren que en una jornada de noche de doce horas sería recomendable una siesta (no os pongo el enlace pero lo leí hace bastante en una revista) y que las instituciones deberían facilitarla; es por ello que si ponen los pies en alto sea un motivo de sanción. Las enfermeras no necesitan comer, es por ello que no hay personal suficiente para cubrir que a la hora de la comida, una vaya a comer. La enfermera no necesita eliminar, se nos dotó de una vejiga con capacidad extra, y se nos enseñó a poner catéteres urinarios para eso. La enfermera debe llevar siempre una sonrisa, no puede tener un mal día o estar triste. La enfermera no necesita beber, como Teresa Romero no necesita el oxígeno, que como ella pertenece al campo de la profesión sabe de lo que estoy hablando.
Es más, qué coño, ¡las enfermeras sabemos todo lo que las personas necesitan porque nosotros no lo necesitamos!
Somos una especie que no tiene necesidades, una especie que está protegida por un mundo en el que nuestro trabajo "no falta". Somos una especie con súperpoderes y dones exclusivos que somos infravalorados.
Como ya en los artículos mencionaban, mucha gente me ha dicho: "tómate un descanso y un cafecillo, que no te he visto parar", pero nunca nadie me ha echado una mala mirada por estar sentado o de pie bebiéndome un refresco.
Pero claro esto lo dice alguien, un profesional de la buena presencia, que mientras está dando el cambio de turno tiene un té al lado en esta taza:
Con amor y bajo la ley seca de la Costa del Nublado.
PD: como podéis ver lo de mirarme el ombligo hoy lo he dicho en serio.
http://www.dailystar.co.uk/news/latest-news/406194/NHS-staff-ban-hot-drinks
http://www.leicestermercury.co.uk/Hospital-drinks-ban-row-clinic-staff-allowed/story-23349751-detail/story.html
Según algunos medios de comunicación se ha prohibido a las enfermeras tomar té, o café, o refrescos durante el periodo de trabajo en una zona pública, o sea, que te estén viendo. Todo esto se debe a una cuestión de imagen, puesto por lo que aseguran las directivas, hace ver que las enfermeras son unas vagas que se están tocando el higo todo el día. (Véanse arriba dos links en los que aparece la noticia, que se ha de distinguir cuando me las invento) La imagen que ofrecemos es importante, mas yo diría que no la más, es influyente a la hora del primer contacto, pero con límites. El cuidar en exceso la presencia, lo único que denota es una sociedad prejuiciosa. Todos estamos de acuerdo en que llevar unas uñas postizas, ir hasta arriba de maquillaje, o llevar un bronceado de spray y que se vaya corriendo a medida que te lavas las manos, o más preocupante, que no se vaya; son medidas orientadas a la higiene, que sí de algún modo influyen en la presencia e imagen, pero no es el principal fin.
Aquí de lo que se está hablando es de la mala impresión que damos por tomar un café, un té, o una cola-loca.
Desde hace tiempo siempre se nos ha planteado que no está bien comer en el control, que para eso existe un estar, pero yo esto también lo veo por motivos de higiene, si me hubieran puesto como excusa que el estar tomándome un café en el control es antihigiénico, en ese caso me leería los motivos e incluso les daría la razón. (Un momento, que con tanto hablar de café y té me he acordado de algo)
Bien, mientras me tomo un té, prosigo: ¿quién no bebe? Es más, se nos recuerda constantemente que debemos mantenernos hidratados, y si estás de noche y no eres un noctámbulo, pero por profesión trabajas noches, como nosotras enfermeras, deberás tomar un algo que te mantenga despierto, y misteriosamente el agua no dispone de muchos neuroexcitantes...
Pongamos el supuesto por el que se contempla la posibilidad de estar dando la impresión de estar vagueando durante el horario de trabajo. Pues bien, según también llegué a leer, se barajaba la posibilidad de no hacerlo tampoco en la cafetería pública del hospital, puesto que da mala presencia. Manda huevos la cosa... o sea, ya ni siquiera durante el tiempo de descanso, sin lugar a dudas esto comienza a tomar el cariz de no te pago la hora de descanso durante el turno porque estás descansando, luego no trabajando, pero no puedes ausentarte del edificio, ni de la unidad, ni del control (hecho real), y es más si te encuentran con siquiera los pies en alto (que no durmiendo), sin que el público te pueda ver, durante tu descanso , es motivo de sanción o incluso despido (caso real).
Pero... ¿qué hay de otras profesiones? Nadie señala con el dedo a un obrero que se está tomando su
Esto me lleva a pensar algo: las enfermeras no son de la raza humana. Las enfermeras no necesitan descansar, aunque estudios demuestren que en una jornada de noche de doce horas sería recomendable una siesta (no os pongo el enlace pero lo leí hace bastante en una revista) y que las instituciones deberían facilitarla; es por ello que si ponen los pies en alto sea un motivo de sanción. Las enfermeras no necesitan comer, es por ello que no hay personal suficiente para cubrir que a la hora de la comida, una vaya a comer. La enfermera no necesita eliminar, se nos dotó de una vejiga con capacidad extra, y se nos enseñó a poner catéteres urinarios para eso. La enfermera debe llevar siempre una sonrisa, no puede tener un mal día o estar triste. La enfermera no necesita beber, como Teresa Romero no necesita el oxígeno, que como ella pertenece al campo de la profesión sabe de lo que estoy hablando.
Es más, qué coño, ¡las enfermeras sabemos todo lo que las personas necesitan porque nosotros no lo necesitamos!
Somos una especie que no tiene necesidades, una especie que está protegida por un mundo en el que nuestro trabajo "no falta". Somos una especie con súperpoderes y dones exclusivos que somos infravalorados.
Como ya en los artículos mencionaban, mucha gente me ha dicho: "tómate un descanso y un cafecillo, que no te he visto parar", pero nunca nadie me ha echado una mala mirada por estar sentado o de pie bebiéndome un refresco.
Pero claro esto lo dice alguien, un profesional de la buena presencia, que mientras está dando el cambio de turno tiene un té al lado en esta taza:
Con amor y bajo la ley seca de la Costa del Nublado.
PD: como podéis ver lo de mirarme el ombligo hoy lo he dicho en serio.
lunes, 20 de octubre de 2014
¿Quién quiere un hijo?
Leí esta semana pasada algo que me alarmó mucho, muchísimo. Dos grandes compañías, del nivel de Facebook y Apple habían decidido ofrecer la oportunidad de congelar óvulos a las mujeres de su empresa que así lo decidieran, para de este modo, retrasar su embarazo/maternidad y que éste no supusiera una traba al desarrollo de la carrera profesional de la potencial madre.
Este hecho me hizo pensar en aquéllo que estudiábamos en la carrera, y que de hecho apareció en la OPE: la bioética. Como todos sabemos en todo dilema bioético se contemplan cuatro campos: beneficencia, no maleficencia, justicia y autonomía. Debido a mis valores morales y éticos, el tema de la fecundación in vitro y demás la considero innecesaria, puesto que entra claramente en conflicto con el concepto de la justicia. Me parece tremendísimamente injusto que mientras existen miles de pequeños huérfanos o no deseados, por "necesidad" de una pareja de tener un hijo "propio", se realice un gasto altísimo, mientras éstos otros pueden estar condenados a la miseria o a nunca ser queridos por unos padres. Del mismo modo que considero que padres no tienen que ser de sangre, y muestra de ello se pueden encontrar día a día, como por ejemplo Clark Kent. Me parece una manifestación de egoísmo, pero claro está, es mi opinión, nunca he señalado con el dedo a personas que han seguido este otro camino, sería como señalar con el dedo a los vegetarianos... bueno, ya se señalan ellos solos... como señalar a los que tienen mejor cuerpo que yo. Es una putada, pero hay que aceptar a los deformes:
Dejando de lado el dilema bioético sobre la fecundación in vitro y demás, vamos a tocar el tema ético desde el punto de vista social. Sé que esto está íntimamente ligado con la bioética, algo que nos toca muy de cerca a la la Enfermería, pero sinceramente, nuestra profesión tiene así mismo una importante vertiente social, y por lo que debería alarmarnos más: está formado mayoritariamente por mujeres.
¿Cómo os quedaríais vosotras si os viene la Directora de Enfermería y os dice: "¿no crees que es un muy mal momento para quedarte embarazada teniendo en cuenta tu situación laboral y tu carrera profesional?"? Antes de que (no) me contestéis, cómo me quedaría yo si mi Jefa me viene y me dijera que si no considero un mal momento teniendo en cuenta mi situación laboral y momento de carrera profesional el tener un hijo, sería la siguiente: "¿Y a tí qué?" Y es posible que muchas personas contestasen lo mismo... pero el problema es que esa pregunta no me la hacen a mí. A mí no me ofrecerían congelar mis "gusanitos", no me ofrecerían el "hazte una paja gratis, y casi que sin ganas y deje el bote con su esperma sobre el mostrador", no, y el motivo es porque soy hombre. Puede que quede un poco raro que yo, plantee esta situación, pero posiblemente el hecho de haberme criado entre mujeres, estudiado entre mujeres, estudiar Enfermería, y currar entre mujeres, me haya dado esta perspectiva.
He visto como algunas personas acogían la medida con muy buenos ojos, estando muy de acuerdo, y en el peor de los casos: siendo mujeres. No me gustaría extenderme mucho, por eso que quiero ir cerrando esto: me parece un insulto a la Bioética que dichas compañías utilicen algo sobre lo que existe dilema bioético para favorecer unas medidas sociales envueltas de incertidumbre sobre la beneficencia de su fin. Personalmente opino que sería mejor facilitar un desarrollo de la carrera de cualquier mujer independientemente del estado de desarrollo en el que se encuentre, sin tener que hacer un uso injusto de recursos que debieran ser utilizados en muy contadas situaciones, ya que esto me parece una acción en contra de todas las leyes de la ética, independientemente si es bio o social.
Acepto críticas, pero no pedradas, esas a Pícara, mi moto, que casi le da igual.
Con amor in vitro desde la Costa del Nublado.
domingo, 19 de octubre de 2014
Vauxhall
Vauxhall es una marca de coches, ampliamente conocida, en toda Europa la conocen, en serio, incluso en España. Vauxhall es el nombre que tiene aquí, en UK e Irlanda, Opel. A mí los Opel no me gustan nada, les tengo manía, así como a las OPEs. Y así es como comienzo mi entrada sobre la OPE que se celebró el día 4 de este mes.
Han corrido ríos de tinta sobre lo que fue la OPE, el examen, presuntas irregularidades, impugnación de hasta las instrucciones del examen... etc. Pues qué decir, que a mi plin. Sinceramente. Yo he sido de esas personas que no estudiaron para este examen, no por ello iba yo a no presentarme: 40 y pico euracos por la mierda del examen me parece un motivo bastante como para presentarme. He estado leyendo mucha gente, sobre todo al respecto del las preguntas, que si la fenomenología hermenéutica, que si el Box Plot... Yo no voy a negar que este examen ha sido demasiado... yo diría centrado en legislación e investigación. Ya desde hacía bastante se venía diciendo que este examen iba a estar más orientado a que las personas que hubieran salido hace poco, tuvieran más posibilidades. Y tanto. En mis tiempos no se daba investigación, sin embargo ahora es una materia troncal. He leído por muchos sitios que si no nos han preguntado sobre "lo nuestro". Y yo me pregunto: ¿qué es lo nuestro? La legislación nos toca, investigación nos toca, la única pega que le pongo al examen es que pusieron poco de fundamentos de la Enfermería, sí, lo de las Frígidas y tal y más Taxonomía.
Pero ya me puedo imaginar lo que hubiera sucedido: que la gente se hubiera quejado de que el examen era demasiado teórico, ¿y qué hay de la práctica?
Sinceramente, me aburre, me aburre muchísimo todo esto de la gente cagándose en todo lo cagable porque un examen no es a su gusto, lo único que denota es la escasa madurez de muchos de los opositores.
Nunca se me pudo haber pasado por la cabeza que yo fuera a conseguir una placita, seamos francos... Por varios motivos: sé que hay gente que lleva preparando esto de un modo u otro desde el 2009, hay gente que ha invertido mucho tiempo en estudiar, hay gente que sólo se dedica a estudiar, sí, los que yo llamo "Opositantes", desde que se convocó tuve claro que iba a ser una de las más difíciles, puesto que lo último que quieren hacer es contratar gente, y un largo etc.
En fin, qué decir, que no tenía muchas ganas de currarme la entrada, sólo quería dar mi opinión acerca de lo que creo que ha sido un examen difícil, aunque justo; y expresar mi idea de que creo que parte de las plazas ya están sorteadas, por muy mal que suene.
Hala, acabo porque no tengo ganas de escribir más. Fin
Con amor, desde el sillón de mi casa en la Costa del Nublado.
Han corrido ríos de tinta sobre lo que fue la OPE, el examen, presuntas irregularidades, impugnación de hasta las instrucciones del examen... etc. Pues qué decir, que a mi plin. Sinceramente. Yo he sido de esas personas que no estudiaron para este examen, no por ello iba yo a no presentarme: 40 y pico euracos por la mierda del examen me parece un motivo bastante como para presentarme. He estado leyendo mucha gente, sobre todo al respecto del las preguntas, que si la fenomenología hermenéutica, que si el Box Plot... Yo no voy a negar que este examen ha sido demasiado... yo diría centrado en legislación e investigación. Ya desde hacía bastante se venía diciendo que este examen iba a estar más orientado a que las personas que hubieran salido hace poco, tuvieran más posibilidades. Y tanto. En mis tiempos no se daba investigación, sin embargo ahora es una materia troncal. He leído por muchos sitios que si no nos han preguntado sobre "lo nuestro". Y yo me pregunto: ¿qué es lo nuestro? La legislación nos toca, investigación nos toca, la única pega que le pongo al examen es que pusieron poco de fundamentos de la Enfermería, sí, lo de las Frígidas y tal y más Taxonomía.
Pero ya me puedo imaginar lo que hubiera sucedido: que la gente se hubiera quejado de que el examen era demasiado teórico, ¿y qué hay de la práctica?
Sinceramente, me aburre, me aburre muchísimo todo esto de la gente cagándose en todo lo cagable porque un examen no es a su gusto, lo único que denota es la escasa madurez de muchos de los opositores.
Nunca se me pudo haber pasado por la cabeza que yo fuera a conseguir una placita, seamos francos... Por varios motivos: sé que hay gente que lleva preparando esto de un modo u otro desde el 2009, hay gente que ha invertido mucho tiempo en estudiar, hay gente que sólo se dedica a estudiar, sí, los que yo llamo "Opositantes", desde que se convocó tuve claro que iba a ser una de las más difíciles, puesto que lo último que quieren hacer es contratar gente, y un largo etc.
En fin, qué decir, que no tenía muchas ganas de currarme la entrada, sólo quería dar mi opinión acerca de lo que creo que ha sido un examen difícil, aunque justo; y expresar mi idea de que creo que parte de las plazas ya están sorteadas, por muy mal que suene.
Hala, acabo porque no tengo ganas de escribir más. Fin
Con amor, desde el sillón de mi casa en la Costa del Nublado.
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