Hoy mientras daba un paseo me he diho: "cómo mola estar off." Hasta que he recordado que había trabajado media jornada hoy. Me estoy haciendo un yonki del curro al parecer, si no son turnos de 12, me sabe a poco. Pues bien, la semana previa fue movida, descansé poco a decir verdad, no paré. Tuve visita de una buena compañera, a la que le dije entusiasmado:"¿Sabes qué? Me he hecho un bloc de esos de interné" A lo que me contestó: "¿Tu ego no tiene límites?"
Es como una madre, bueno, de hecho es como mi madre, ahora que lo pienso... ufff qué mal rollo. Pero, vayamos al tema que hoy nos ocupa.
Inciso: la entrada se me ha ido de las manos. Perdón.
Al poco de llegar a La Costa del Nublado, hay algo que me llamó muchísimo la atención. La política del Whistleblowing. ¿De lo qué? Whistleblowing. (sigo sin pillarlo) Whistle (silbar, reconozco que hasta escribirlo me cuesta; y blowing de blow, quien haya alguna vez entrado en páginas por las que vas al infierno, no hace falta que se lo explique... O sí. Blow, soplar)
Yo la bauticé como la política del chivato. Así. Como soy un poco extremista en algunos aspectos, al instante consideré esta política de forma muy negativa, el tiempo sobre el terreno me ha hecho ver algunos aspectos positivos de ella. Y bueno, más o menos eso es lo que voy a intentar desintegrar aquí: la diferencia entre el Whistleblowing y el Whistleblowjobbing (o política del chivato).
Los aspectos formales de la política Whistleblowing son los siguientes: (o unos cuantos)
-Anonimato
-Se usa para denunciar actos que supongan negligencia, riesgo, omisión para el correcto desempeño de la profesión.
-Denunciar trato abusivo contra compañeros, clientes o ruptura de las políticas de empresa.
-Se procederá por regla general a acudir al mando superior al tuyo, y si te ignora o desconfías, o está implicado, podrás saltar al siguiente estamento.
-Cualquier denuncia será siempre considerada como real.
-Una vez hayas comenzado el proceso, la empresa tiene el compromiso de protegerte, ya no sólo tu anonimato (si aún lo mantienes), sino tu integridad física, psíquica y emocional.
Y otros cuantos puntos que o no me acuerdo y/o tenían poco importancia.
Pues bien, ya al poco de llegar, como soy un cacho pan, que me lo tienen dicho, tuve un encontronazo con una auxiliar. El caso es que acabé siendo un poco... digamos cabrón, y tras una acalorada discusión, eché del office de enfermería a una cuidadora (que no auxiliar), diciéndole la lindeza de: "¿Ves lo que pone ahí? Office de Enfermería. Tú no eres una enfermera, así que, fuera."
Lo sé, se me fue de las manos, y tomo nota y procuraré no volver a hacerlo.
Pues esta cuidadora, decidió tomarlo a muy malas, y traspasó una discusión personal al nivel profesional. Al día siguiente me llamaron para dar mi versión respecto un supuesto maltrato a un viejo durante mi turno. Adjetivos que proferí, no los reproduciré aquí. Mi declaración, además de utilizarla para desmentir, la usé para cargar contra la política Whistleblowing.
Como habéis visto, no dejaré de liarme como las persianas, o como Ted Mosby, así que voy directo a mi valoración sobre la susodicha política.
Whistleblowjobbing (política del chivato):
Protegido por el anonimato el chivato, o trepa, o cabrón, esquirol, hijoputa, JuanCar (para, para, que las querellas en España corren como pólvora). Pues ESO se dedica a señalar con el dedo sin importarle qué, a otros compañeros, acusa, denuncia, disfruta, y se regodea en su miseria. Así nos encontramos la situación de que la putita del jefe, está protegida legalmente. ¡Como si no fuera suficiente que el jefe le defendiera, el sistema, también! No vaya a ser que los compañeros que le sufren, les dé por ponerle los puntos sobre las íes, y carguen contra él, le metan un susto, le hagan el vacío, o contraten unos Ukranianos (sin ánimo de ofender, que conocí una enfermera ukraniana muy simpática y buena persona, pero era mujer, como Letizia Ortiz), o sea, lo más normal del mundo. Pues no, está blindado. Yo, que he visto cómo gente se escuda bajo esta honorable política para su propio beneficio, no dejo de pensar y añorar mi salvaje país, en el que por chivato en el instituto te crujían, y no era bulling (al menos en mis tiempos), eran cosas de niños. Y en cierto modo era, te preparaba para lo que te podía pasar cuando denuncias al piquete de la CGT porque hacen demasiado ruido un día de huelga. Para mí, un utópico, humanista, e inocente (bueno, dejémoslo en inconsciente, que suena muy sanitario), esto me horrenda. Reconozco el poder que el equipo sólido puede tener, lo que se puede conseguir, y lo que internamente tanto para los componentes como para el equipo puede esto suponer.
Ahora, depende del estilo de gobierno que impere en la empresa. Venga, a rebuscar entre los apuntes de Administración y Psicosociales Aplicadas. Una empresa de carácter democrático o incluso paternalista puede aceptar el equipo. También diré que la paternalista necesita de la figura del chivato, pero tiene un estilo muy diferente, aquí el chivato es el perrito faldero, y espera algún día heredar algún puestito vacante. Luego esta política sería bastante inútil. En el carácter democrático, sería utilizado nada más y nada menos que para lo que fue inventada la política Whistleblowing. Peeeeeero, ¿qué pasa cuando la empresa es de carácter rígido, coaccionador, o dictatorial? Que la figura del chivato es competitivamente, la más provechosa.Obviamente, el equipo le odia, y para equilibrar esta ventaja, le joderá la vida con el vacío y alguna que otra putada. Pero si llegamos a la situación en la que el chivato se encuentra blindado... mal asunto, Bro.
Por todos esos aspectos anteriores considero que la política debería ser revisada, es nociva para cualquier equipo de una empresa que busque la prosperidad verdadera. Una empresa no puede avanzar si los objetivos principales de los miembros del equipo son las trifulcas personales. Señores, nuestro trabajo y objetivo y devoción son las personas de las cuales cuidamos, no nuestras mierdas. (Y viva lo políticamente correcto).
Ahora, los aspectos positivos de esta política los he comprobado hace poco cuando el Daily Mirror dio a conocer una noticia: El Whistleblowing está creciendo de manera exponencial. Reconozco que cuando lo leí se me revolvió el estómago, como si me hubiera tomado un cóctel gerianurse. (Explico, el cóctel Gerianurse es un cóctel que preparo con amor para aquéllos viejos que están más atrancados que las tuberías de los anuncios de desatascos. Si alguno quiere probarlo alguna vez:
Ingredientes: Duphalac (ouh yeah!), movicol, zumo de naranja caliente/agua caliente, enema de cassen/jabonoso, si procede.
Preparación: Vía oral: ponga el zumo de naranja/agua caliente en el microondas y caliéntelo hasta que esté tibio. Añada dos sobres de Duphalac (30 ml) a la solución y un Movicol si la cosa pinta muy chunga. Agite la solución. Bébase mientras aún esté tibio.
Vía rectal: hacer lo mismo que en la oral sólo que sustituir agua/zumo por enema cassen/jabonoso. Introducir sonda rectal.
¡Que empiece la diversión!)

Tras leer la noticia, descubrí que la política Whistleblow tenía su lado positivo. Sí. Cuando la ley es ciega lo es para los que aprovechan para violarla, pero también para cortar la cabeza al que abusa de ella. Ahora viene lo gracioso. En la Tierra Prometida de los Cuidados, las denuncias contra el sistema por abusivo, descuidado, coaccionador, y homicida, estaban al alza. Sí, sí, homicida. Os cuento...
La noticia versaba sobre denuncias que se dirigían no hacia personal del mismo estamento, sino, ¡directamente al sistema! (¡Eureka!) Según las informaciones y las quejas, el Sistema Sanitario, Trust (confianza, tócate) (Voy), estaba enviando misivas constantes a aquéllos hospitales, departamentos, unidades, directores médicos, etc. que no cumplían con sus objetivos de producción. Sí, en lenguaje administrativo nuestro trabajo también es producción. Uno de los casos más escandalosos estaba siendo el de las listas de espera, por las que se estaba llegando a coaccionar, COACCIONAR, a profesionales y directores médicos que no cumplían con los objetivos, con ya no sólo perder su puesto, sino que tendría "further consequences", que si ya suena agresivo en inglés, que casi parece alemán (füther konsekuenzes), la traducción al español no deja nada que desear... "mayores consecuencias".
Obviamente, algunos de los amenazados decidieron agachar la cabeza, las orejas, meter el rabo entre las patas e ir por las calles de travelo, y en el caso de las mujeres invaginar. Pero otros. Otros no callaron y pasaron a otro escalón. Salir del anonimato del Whistleblowing, que por cierto, ya había sido ignorado por el sistema, ya que la queja es al mismo sistema y... error en el sistema, ¿qué ves cuando cierras los ojos?: PUM! (no he conseguido el video de la película Eva, pero el que quiera entenderlo está ahí el chiste).
Según las denuncias de muchos profesionales, los altos objetivos (recordemos que los objetivos deben de ser siempre REALISTAS) estaban haciendo caer en picado la calidad asistencial y de los cuidados, llegando en algunos momentos a la negligencia y poniendo en riesgo, si no, acabando con la vida de muchos pacientes. Esto me suena a algo, listas de espera de 90 días para una operación... (calla, que Espe aún está viva, esperando en alguna caverna para atacar).
La política whistleblow es muy positiva, puede acabar con abusos, malas praxis, etc. Pero sólo en niveles intermedios. Si las cosas se ponen feas, y los implicados son los de arriba, de nuevo, hay que acudir a los medios, y desgraciadamente, tendrá que ser a los medios sensacionalistas, cómo ha pasado aquí.
Así pues, desgraciadamente, esta ley acaba siendo una farsa, utilizada únicamente para cosas pequeñas o para el beneficio propio, y en un número muy pequeño con resultados positivos y para los cuales fue creada.
Es verdad que soy un utópico, sigo pensando que si se trabaja en equipo se puede conseguir mucho más que compitiendo, si lo que buscamos es el bien de los que cuidamos; y que este tipo de leyes lo único que hacen es más daño a una ya maltrecha profesión. Cada día damos, los que guardamos ilusión, más de lo que es sano, por mantener este sistema de cuidados, y por mejorarlo; pero he de reconocer que el estrés que te provoca estar vigilando tu espalda para no ganarte una investigación, mina emocionalmente a las personas. El sistema nunca nos dará una herramienta real para mejorarlo, no, es una pena, pero es así. Las únicas herramientas que tenemos son la hoz y un martillo (suena radical y comunista, ¿eh? ¡¡¡Lagarto, lagarto!!!) El martillo para derribar los muros que elevan para impedirnos acceder a lo que sería correcto, y bueno para las personas que cuidamos. ¿La hoz? Almas cándidas, Zeus lo hizo con su "amado" padre, estos no son ni nuestros padres, ¿qué se os ocurre hacer?
El sistema de cuidados no es nada sin los peones, que somos nosotros. Y nosotros tenemos las herramientas reales, no las del sistema, hechas a su medida para que todo se mantenga en orden. Cuidemos, peleemos y no callemos. En España, gracias a que los profesionales han hecho todo lo posible por intentar brindar una buena atención, los pacientes apoyan... y pacientes somos todos.
Menos blowjobs y más morder.