Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

domingo, 6 de octubre de 2013

Controlar a un dibético


         A menudo en nuestro quehacer diario nos tropezamos con centenares de diabéticos, personas con DM, esas iniciales que siguen al nombre cuando estamos tomando nota del parte. Diabetes Mellitus. Ni diabetis, ni diabitis.

En nuestra carrera se nos da bastante el coñazo respecto a este grupito de personas que cada vez crece más y más. Aun así, quedan personas, como un profesor mío, que negaba por completo la existencia de dicha enfermedad, y su argumento aplastante era simple y llanamente: "si la diabetes existiese, yo no podría comer todo lo que como". Y sí, era lo que llamamos una negación de la enfermedad, una etapa del duelo... lo único que creo que él se regodeaba en ello y llevaba diciéndolo años. Imagino que de puertas para adentro, se controlaría a escondidas... si no entraríamos en uno de esas situaciones de "Déficit de Autocuidado". Y sí, siendo sinceros, no me extrañaría que pecara de él, de hecho en nuestro mundillo casi nadie se cuida: unos por dieta, otros por actividad física, otros por ocio, otros por sueño... creo que este último es el que se lleva la palma. Pero eso es otra historia.

          En nuestros estudios tratamos con la DM desde fisiología, pasando por fisiopatología, la comunitaria, gerontología, materno, infantil, escolar, y en fin, que se libran pocas asignaturas de la alargada sombra de estas iniciales. En ellas nos explican su origen, el cual en la DMI no está aun claro, y se abarcan las distintas maneras de combatirla para paliar sus efectos o prevenirla en el caso de la DMII. Y es por ello, que con todo un abanico de conocimientos integrados, las enfermeras son capaces de manejar una DM sin muchos sobresaltos, sobre todo cuando la persona que la tiene se encuentra institucionalizada. Pero... me gustaría aclarar que es en el caso de una enfermera española. Aquí en la Costa del Nublado, tenemos lo que llaman DNS, por sus siglas: Diabetic Nurse Specialist. (MindFreak).

          Toda persona diabética que al menos esté institucionalizada, hablo de estos que son las que conozco, no sé cómo son tratadas las personas en la comunidad; está monitorizada por el equipo compuesto por una DNS, un médico y una dietista. Es lo que podríamos considerar el culmen de la perfección en la atención especializada e integral... pero como todo aquí, la grandeza del sistema crea una gran sombra.
Actualmente, en la Cloaca, se encuentra un hombre que le llamaré Alcalde. Además es católico, pero eso aun no sé si interpretarlo positiva o negativamente, sigo sin saber quiénes son los malos y quiénes los buenos, si es que los hay. Pues Alcalde, además de haberlo sido años atrás, tiene DM, y una demencia. Alcalde es un hombre simpático, móvil y que entiende a razones, salvo a eso de las 22:00 que se desorienta y no se entera de la misa la media, y le da por pasearse en bolas por el pasillo de la unidad. Alcalde tiene la manía de entrar en habitaciones ajenas y comer o beber lo primero que pilla. Y pensaréis...¿por qué hay comida por ahí dejada? ....en fin, llegaremos a ello. Antes me gustaría contaros un encuentro que tuve con una dietista, uno de esos pocos turnos que he hecho de días.

         Me encontraba en la unidad, seguramente discutiendo con algún familiar, o algún auxiliar, o dándome cabezazos contra el frigorífico de la farmacia, que según la última normativa del proveedor de farmacia el frigorífico tendrá siempre que estar conectado, con la puerta cerrada, la llave echada, sin colocar objetos sobre él porque altera su funcionamiento y por supuesto, ni agitarlo ni golpearlo. En fin, que me hubiera caído una sanción (¿otra?) de fijo. En estas llegó la dietista. Me pidió las historias de aquéllos que hubieran bajado un kilo o más en esta semana, o 2 en un mes, no importaba en el IMC en que se encontraran previamente, ni ahora. Y por supuesto, me pidió el historial de aquéllos con DM, y entre ellas se encontraba la de Alcalde.
La dietista revisó su historial de glucemias, con sus subidas y bajadas. Alcalde es uno de estos casos a los cuales los llamo "montañas rusas". El pobre hombre está constantemente yendo al hospital, bien por hiperglucemias que le llevan a cetoacidosis, como por comas diabéticos... sí, lo que oís... comas en plural. La última vez que le mandamos por hipoglucemia fue con 9 mg/dl. Aquélla vez ni siquiera yo estaba en la unidad, estaba una puta de estas que cobran a casi 30 libras la hora, son la envidia de las putas, son... los Scottish, pero de los Scottish ya hablaremos, se supone que son la élite enfermera, y de las putas. Pues este hombre, se encontró a Alcalde tirado en el suelo, y llamó a su auxiliar, la cual entró y dijo: "no, no va a necesitar la toma de las 22:00".  Y así, tan pancha, se fue por la puerta a seguir con lo suyo. El puta no se lo ocurre otra cosa que en vez de llamar al timbre de emergencia, llamar por teléfono a Panoramic, que estaba en la unidad de al lado. Acto seguido entré yo buscando a alguien que me contrafirmase la droga, un opiáceo. Y me encontré el caos. El scottish daba vueltas por la habitación, y mientras Panoramic y yo nos encargamos de constantearle, llamar a urgencias, e intentar subirle un poco el asuquita.
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(Exacto, porque asúca, no)

En este caso todos recordamos el protocolo de actuación: glucagón im sin más dilación... pero eso es en España, aquí pretenden que les des un Glucogel, una mierda gelatinosa. Y piensas, genial, como tengo un viejo inconsciente y con riesgo alto no, lo siguiente, de atragantamiento, vamos a ver si en vez de morirse de una hipoglucemia, le aspiramos. También se nos ocurriría hacérnos un órdago y a la locura colocar una vía y a chorro un glucosado o dextrosa, ALGOOOOOO, lo que sea. Peeeeero, esto es la Costa del Nublado y 1: no tienes sueros; 2: no tienes vías; 3: no saben que dicho tratamiento se puede llevar a cabo (muy probablemente).

          Pues tras el mosqueo de la dietista de que sus glucemias estuvieran como un niño hiperactivo en una cama elástica, me pidió por favor le enseñase la habitación. Al abrir el armario y los cajones encontramos kilos y kilos de fruta así como una cajita de chocolates. Entre la fruta: kiwis, manzanas, peras, plátanos... A la dietista le pareció estupendo: "muy bien, muy bien" fueron sus palabras. En estas llegaron las comidas, y ahora el postre: un plátano con helado. "Muy bien, muy bien", fueron de nuevo sus palabras. Ahí estallé y le dije cómo podía considerar normal que tuviera chocolatinas. Su contestación fue que si le bajaba el azucar le vendrían bien. "¿Y el plátano? ¿Las uvas?" "Es azúcar de la fruta, todo el mundo sabe que ese azúcar es bueno."
Afortunadamente (pensé), llegó la DNS, y pensé que me echaría una mano. Y... me respondió lo mismo que la anterior.

          Respecto a las hiperglucemias, su solución se limita a: que beba agua.
-Pero...
-¡QUE BEBA AGUA!
          Le sugerí en repetidas ocasiones que por favor le prescribieran una pauta de insulina rápida. Su contestación fue que para eso necesitaría la residencia personal entrenado.  (¿Entrenado?) "Perdone, ¿es que una enfermera no sabe monitorizar la glucemia de una persona y en función a una pauta prescrita por bien un médico, o bien usted, ESPECIALISTA? Por descontado el pobre hombre sufrirá menos hiperglucemias, y podremos evitar las situaciones de cetoacidosis, así como los traslados al hospital, y ya de paso evitaremos daños neuronales."
Pensó durante un par de minutos... para acabar contestando que eso sería "muy complicado".

          Y así es como se trata aquí a una persona con diabetes: con una dieta desastrosa, y un manejo de la insulina patético. Con lo difícil que sería que una persona competente estableciera una dieta adecuada para una persona con DM... y que un especialista competente estableciera un régimen terapéutico de insulina adecuado... pero no, eso es demasiado complicado, es más fácil mandar al pobre viejo al hospital constantemente, que vague por las habitaciones donde hay comida para alimentar a toda una promoción de enfermeras, porque es esencial que los abuelos se sientan como en sus casas y tengan acceso a cualquier tipo de comida, porque para algo sus familias se lo traen; y de este modo cuando el viejo con DM se encuentre desorientado, entre y se lo coma todo y lo beba todo, y su glucemia se dispare, y le demos después un poquito de agua para que mee bien, y su glucemia baje...

          Cosas como estas son las que te hacen descubrir cómo puede el NHS (National Health System) tener un déficit de 60 billones de libras... billones, sí. Un manejo desastroso de los recursos, y que además no va en beneficio de los usuarios, sino que va en su contra, pero eso da para otra entrada...

          Con amor, sabiéndo que algún día acabaré mi existecia con insulina, desde la Costa del Nublado.

jueves, 3 de octubre de 2013

Estar de Baja II: contacto con el sistema sanitario y el orangismo



          LGEML se interesó tremendamente por mi estado y mi salud... Su pregunta fue "¿Por cuánto tiempo?" Los jefes y su ternura. Cuando le di las nuevas se medio cabreó conmigo... por supuesto, eso de darme las gracias y lamentar lo mucho de mi situación y que me recomendaba no volver a juntar taaaaaantas noches se lo ahorró. Obviamente es por todos sabido que lo piensan y lo dirían si no fuera tan políticamente incorrecto, ya sabéis, el protocolo, la educación y las reglas sociales.

          Si os soy sincero hoy quería haberos hablado sobre la noche que tuve ayer... pero en fin, recordé que tenía esta entrada pendiente, como otras tantas, pero me sentía en el compromiso de terminarla para aquéllos pocos interesados... Va sobre la diabetes y tal... vamos, que para otro día.

          El detallazo que LGEML tuvo para con mi persona fue decirme que me cogiera la baja (hay que joderse, lo que les cuesta a los jefes decirlo...) Fue en este momento en el que me alegré de tener un contrato y no ser una puta de verdad, al 100%, sino ser una puta con contrato, de esas que no hay por estos lugares. Y aquí es donde comienza mi nueva odisea... para los que me sigan fielmente, recordaréis cuando me dio la hipoglucemia, y que acto seguido fui a registrarme en el centro de salud... pues bien, volví para que me firmaran ese precioso documento en el que afirmaba el médico que estaba incapacitado temporalmente para el trabajo, o sea, un tullido recuperable, no hacía falta aún tirarme al pozo de los gorrones del estado, esa chusma. Y... resultó que no me tenían registrado, y no sólo eso, sino que además no aparecía en ningún documento, ni en proceso, ni nada... En este momento me acordé de España y lo mal que funciona el aspecto administrativo... pues aquí no tenían nada ante lo que agachar la cabeza: más de dos meses y aun no habían movido ni un papel, y ya no sólo eso, sino que habían perdido todo rastro de mi existencia.
Al menos tuvieron la deferencia de al ver mi estado de inutilidad, decidieron agilizar trámites y me dijeron que en tres días estaría registrado y de este modo podría solicitar la baja. Y así tras tres días volví y me dijeron: "llama por teléfono al médico". (what?)
Como buen chico obediente llamé al mendicante. En una conversación telefónica que duró a lo más 2 minutos de los cuales uno y medio utilizó para comprobar mis datos, me dijo que fuera en el margen de tres horas y que en administración tendría mi baja firmada por el plazo de 6 semanas, en la cual me revisaría. (MindFreak)
Shockeado, como Ash cuando tiene bronca con pikachu, fui a la oficina de LGEML y le dí el papel. Él me preguntó... "¿Cómo te las apañas?"
...
...
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Gracias a Dios no hay fotos mías fregando con una mano ni haciendo una ensalada... Pero los dioses son piadosos y yo había comprado ya hacía tiempo un billete a mi Tierra Prometida, lo único que había que esperar dos semanas... LGEML en un arrebato de paternalismo me dijo que aquí no pintaba nada y que como en casa en ninguna parte. Sólo puedo decir que: CIERTO.
Pero antes de entrar en detalles de mis "bajacaciones" procederé a contar un poco más cómo salvé mi integridad cutánea como de algún modo u otro citarían en la NANDA, gracias a Panoramic y a Lil Sis. Gracias a ellas salvé infecciones y otras mierdas con las cuales se nos mete miedo en 1º de carrera como a los niños pequeños se les mete con el Hombre del Saco, el Sacamantecas o el Coco... que ahora que lo pienso, ¿no se os ha ocurrido nunca que forman una Trinidad? Sí, es decir, como la Santísima Trinidad (ni Jiménez, ni la de Matrix). Para los no religiosos... se supone que la Santísima Trinidad es Padre-Hijo-EspírituSanto y los tres conforman un sólo ente que es Dios... o algo así. Vamos, que ni los curas que me lo han intentado explicar han llegado a verter mucha luz en el tema. Pero a lo que íbamos, mis heridas y la Trinidad del Mal del Hombre del SacoMantecas de Coco.

          En el capítulo I hablé de cómo la enfermera de cuyo color de bragas no quiero acordarme, ni siquiera de su nombre, y de su estupendísima cura con apósitos de gasa de heridas profundas.
Cuando salí del hospital fui a ver a Panoramic, y a suplicarle que me tratara las heriditas... desgraciadamente como en las residencias aquí absolutamente tooooodo el stock está contado hasta el extremo de que tienes los apósitos justos para tres días, no pienses que si otra persona debuta con una herida o cualquier otra circunstancia inesperada sucediera, tendrás del material necesario. No. Pero siempre hay alguna trampa... y el caso es que conseguimos apósitos.
Lo peor de las primeras curas no fue la depilación, ya que algunas heridas aún mantenían vello, eso se tuvo que quitar a cuchilla sobre carne viva (divino), sino el hecho de tener que extraer tooooooda la suciedad y materia inorgánica de las heridas. Tras más de 12 horas. Ya la retirada de los apósitos secos, de gasa, fue un suplicio, lo último que he comentado era por demás. Es en estos momentos cuando te acercas un poquito a llegar a entender qué sienten las personas en cada cura de úlceras. Pero, gracias a la pericia de Panoramic, de Lil Sis, y aun con unos medios escasos, las heridas se recuperaron poquito a poco, bastante rápido a decir verdad. También he de reconocer que asumimos riesgos como poner hidrocoloides a pesar del alto riesgo de infección, por poner un ejemplo.

Es aquí donde me dio por pensar... ¿Y aquéllos que no conocen a una enfermera? Bueno... iré más allá: ¿enfermera española? Pues entrarían en el círculo vicioso de infección y pasar de manos de la Enfermera de Viabilidad Tisular, a la Enfermera Comunitaria, pasando por el Médico... y en fin para que acaben recetando miel de manuca...


          Bien, pues retornando a mi narración sobre mi inminente viaje de vuelta a mi Tierra Prometida, decidí que no iba a estar esperando dos semanas a poder coger mi vuelo... asi que lo adelanté. Pagué un pico y fin. Soy de esos que no me gusta pagar el seguro, total, ¿en qué me voy a gastar 10 pavos: en un supuesto hipotético por el que tengo que cambiar mis vuelos, o en 4 tintos de verano? La respuesta es obvia.
Y así me las apañé, haciéndome una maleta con una mano, el día que justo me iba comenzaron los disturbios en la Costa del Nublado, por las marchas orangistas y otras historias muuuuuy complicadas de las cuales hay mucho secretismo en la zona. Yo reservé mi taxi con tiempo suficiente como para llegar al aeropuerto con bastaaaaante tiempo... lo malo fue que llegó con 45 minutos de retraso gracias a esos disturbios. Pero lo mejor no queda ahí. Vivo al lado de un bar, como ya comenté con anterioridad, pero es un bar un tanto especial, es de esos que están super contentos con celebraciones orangistas, y como además son de naturaleza irlandesa o británica, que tengo un cacao que alucináis, pues suelen acabar en movida. Yo, con esa buena estrella que me caracteriza en este suelo, mi taxi decidió llegar justo en el momento en que empezaba la movida. Mi reacción fue cerrar la puerta de casa de un tirón y casi tirarme en plancha al taxi, a ver si había suerte y me partía algo más.
Me salto la parte de los contenedores ardiendo, los cordones policiales y los grupitos encapuchados, en Torrejón y en Euskadi ya tenemos suficiente. Al poco de llegar al aeropuerto  cai en la cuenta de que no llevaba mi mochilita, donde llevaba mis pasaportes (todos, como buen agente secreto) y carnet de conducir. Lo cual sólo me dejaba con mi DNI caducado. Tiré de contactos de agente secreto, y usé nombres en clave y tal, y me acabaron diciendo que para volver al país no había ningún problema, que no me pondrían ni una pega.
Cuando llegué al mostrador a la señorita azafata no le valieron mis explicaciones, y tras hablar con seguridad del aeropuerto, con la Garda, y con Obama tal vez, decidió llamar a policía nacional. Tras tenerme esperando durante tres cuartos de hora, volvió bastante airada... tras dedicarme un par de desplantes, puso la guinda:
-Que sepas que he llamado a la policía de tu país y dicen que no hay problema.
-Lo sé, ya se lo dije.
-Pero no puedes volver.
-Volveré cuando tenga mi carnet renovado.
-Insisto, no podrás coger el vuelo de vuelta.
-Sí, si tengo la documentación en regla.
-Es que no me han dicho nada al respecto la policía de tu país, además me ha costado 30 minutos dar con un español que consiguiera juntar dos palabras con sentido en inglés, es penoso.
-¿Me permite le pregunte cuántos idiomas habla? Porque me temo que no más que el inglés y con las grandes dificultades de lengua impuesta por un país que les invadio...

Y la conversación acabó ahí, yo con mis tarjeta de embarque y la azafata roja de ira.

Y os digo la verdad, el momento en que me subí al avión y reposé la cabeza y ese momento lo agradecí.

Volvía a casa.