LGEML se interesó tremendamente por mi estado y mi salud... Su pregunta fue "¿Por cuánto tiempo?" Los jefes y su ternura. Cuando le di las nuevas se medio cabreó conmigo... por supuesto, eso de darme las gracias y lamentar lo mucho de mi situación y que me recomendaba no volver a juntar taaaaaantas noches se lo ahorró. Obviamente es por todos sabido que lo piensan y lo dirían si no fuera tan políticamente incorrecto, ya sabéis, el protocolo, la educación y las reglas sociales.
Si os soy sincero hoy quería haberos hablado sobre la noche que tuve ayer... pero en fin, recordé que tenía esta entrada pendiente, como otras tantas, pero me sentía en el compromiso de terminarla para aquéllos pocos interesados... Va sobre la diabetes y tal... vamos, que para otro día.
El detallazo que LGEML tuvo para con mi persona fue decirme que me cogiera la baja (hay que joderse, lo que les cuesta a los jefes decirlo...) Fue en este momento en el que me alegré de tener un contrato y no ser una puta de verdad, al 100%, sino ser una puta con contrato, de esas que no hay por estos lugares. Y aquí es donde comienza mi nueva odisea... para los que me sigan fielmente, recordaréis cuando me dio la hipoglucemia, y que acto seguido fui a registrarme en el centro de salud... pues bien, volví para que me firmaran ese precioso documento en el que afirmaba el médico que estaba incapacitado temporalmente para el trabajo, o sea, un tullido recuperable, no hacía falta aún tirarme al pozo de los gorrones del estado, esa chusma. Y... resultó que no me tenían registrado, y no sólo eso, sino que además no aparecía en ningún documento, ni en proceso, ni nada... En este momento me acordé de España y lo mal que funciona el aspecto administrativo... pues aquí no tenían nada ante lo que agachar la cabeza: más de dos meses y aun no habían movido ni un papel, y ya no sólo eso, sino que habían perdido todo rastro de mi existencia.
Al menos tuvieron la deferencia de al ver mi estado de inutilidad, decidieron agilizar trámites y me dijeron que en tres días estaría registrado y de este modo podría solicitar la baja. Y así tras tres días volví y me dijeron: "llama por teléfono al médico". (what?)
Como buen chico obediente llamé al mendicante. En una conversación telefónica que duró a lo más 2 minutos de los cuales uno y medio utilizó para comprobar mis datos, me dijo que fuera en el margen de tres horas y que en administración tendría mi baja firmada por el plazo de 6 semanas, en la cual me revisaría. (MindFreak)
Shockeado, como Ash cuando tiene bronca con pikachu, fui a la oficina de LGEML y le dí el papel. Él me preguntó... "¿Cómo te las apañas?"
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Gracias a Dios no hay fotos mías fregando con una mano ni haciendo una ensalada... Pero los dioses son piadosos y yo había comprado ya hacía tiempo un billete a mi Tierra Prometida, lo único que había que esperar dos semanas... LGEML en un arrebato de paternalismo me dijo que aquí no pintaba nada y que como en casa en ninguna parte. Sólo puedo decir que: CIERTO.
Pero antes de entrar en detalles de mis "bajacaciones" procederé a contar un poco más cómo salvé mi integridad cutánea como de algún modo u otro citarían en la NANDA, gracias a Panoramic y a Lil Sis. Gracias a ellas salvé infecciones y otras mierdas con las cuales se nos mete miedo en 1º de carrera como a los niños pequeños se les mete con el Hombre del Saco, el Sacamantecas o el Coco... que ahora que lo pienso, ¿no se os ha ocurrido nunca que forman una Trinidad? Sí, es decir, como la Santísima Trinidad (ni Jiménez, ni la de Matrix). Para los no religiosos... se supone que la Santísima Trinidad es Padre-Hijo-EspírituSanto y los tres conforman un sólo ente que es Dios... o algo así. Vamos, que ni los curas que me lo han intentado explicar han llegado a verter mucha luz en el tema. Pero a lo que íbamos, mis heridas y la Trinidad del Mal del Hombre del SacoMantecas de Coco.
En el capítulo I hablé de cómo la enfermera de cuyo color de bragas no quiero acordarme, ni siquiera de su nombre, y de su estupendísima cura con apósitos de gasa de heridas profundas.
Cuando salí del hospital fui a ver a Panoramic, y a suplicarle que me tratara las heriditas... desgraciadamente como en las residencias aquí absolutamente tooooodo el stock está contado hasta el extremo de que tienes los apósitos justos para tres días, no pienses que si otra persona debuta con una herida o cualquier otra circunstancia inesperada sucediera, tendrás del material necesario. No. Pero siempre hay alguna trampa... y el caso es que conseguimos apósitos.
Lo peor de las primeras curas no fue la depilación, ya que algunas heridas aún mantenían vello, eso se tuvo que quitar a cuchilla sobre carne viva (divino), sino el hecho de tener que extraer tooooooda la suciedad y materia inorgánica de las heridas. Tras más de 12 horas. Ya la retirada de los apósitos secos, de gasa, fue un suplicio, lo último que he comentado era por demás. Es en estos momentos cuando te acercas un poquito a llegar a entender qué sienten las personas en cada cura de úlceras. Pero, gracias a la pericia de Panoramic, de Lil Sis, y aun con unos medios escasos, las heridas se recuperaron poquito a poco, bastante rápido a decir verdad. También he de reconocer que asumimos riesgos como poner hidrocoloides a pesar del alto riesgo de infección, por poner un ejemplo.
Es aquí donde me dio por pensar... ¿Y aquéllos que no conocen a una enfermera? Bueno... iré más allá: ¿enfermera española? Pues entrarían en el círculo vicioso de infección y pasar de manos de la Enfermera de Viabilidad Tisular, a la Enfermera Comunitaria, pasando por el Médico... y en fin para que acaben recetando miel de manuca...
Bien, pues retornando a mi narración sobre mi inminente viaje de vuelta a mi Tierra Prometida, decidí que no iba a estar esperando dos semanas a poder coger mi vuelo... asi que lo adelanté. Pagué un pico y fin. Soy de esos que no me gusta pagar el seguro, total, ¿en qué me voy a gastar 10 pavos: en un supuesto hipotético por el que tengo que cambiar mis vuelos, o en 4 tintos de verano? La respuesta es obvia.
Y así me las apañé, haciéndome una maleta con una mano, el día que justo me iba comenzaron los disturbios en la Costa del Nublado, por las marchas orangistas y otras historias muuuuuy complicadas de las cuales hay mucho secretismo en la zona. Yo reservé mi taxi con tiempo suficiente como para llegar al aeropuerto con bastaaaaante tiempo... lo malo fue que llegó con 45 minutos de retraso gracias a esos disturbios. Pero lo mejor no queda ahí. Vivo al lado de un bar, como ya comenté con anterioridad, pero es un bar un tanto especial, es de esos que están super contentos con celebraciones orangistas, y como además son de naturaleza irlandesa o británica, que tengo un cacao que alucináis, pues suelen acabar en movida. Yo, con esa buena estrella que me caracteriza en este suelo, mi taxi decidió llegar justo en el momento en que empezaba la movida. Mi reacción fue cerrar la puerta de casa de un tirón y casi tirarme en plancha al taxi, a ver si había suerte y me partía algo más.
Me salto la parte de los contenedores ardiendo, los cordones policiales y los grupitos encapuchados, en Torrejón y en Euskadi ya tenemos suficiente. Al poco de llegar al aeropuerto cai en la cuenta de que no llevaba mi mochilita, donde llevaba mis pasaportes (todos, como buen agente secreto) y carnet de conducir. Lo cual sólo me dejaba con mi DNI caducado. Tiré de contactos de agente secreto, y usé nombres en clave y tal, y me acabaron diciendo que para volver al país no había ningún problema, que no me pondrían ni una pega.
Cuando llegué al mostrador a la señorita azafata no le valieron mis explicaciones, y tras hablar con seguridad del aeropuerto, con la Garda, y con Obama tal vez, decidió llamar a policía nacional. Tras tenerme esperando durante tres cuartos de hora, volvió bastante airada... tras dedicarme un par de desplantes, puso la guinda:
-Que sepas que he llamado a la policía de tu país y dicen que no hay problema.
-Lo sé, ya se lo dije.
-Pero no puedes volver.
-Volveré cuando tenga mi carnet renovado.
-Insisto, no podrás coger el vuelo de vuelta.
-Sí, si tengo la documentación en regla.
-Es que no me han dicho nada al respecto la policía de tu país, además me ha costado 30 minutos dar con un español que consiguiera juntar dos palabras con sentido en inglés, es penoso.
-¿Me permite le pregunte cuántos idiomas habla? Porque me temo que no más que el inglés y con las grandes dificultades de lengua impuesta por un país que les invadio...
Y la conversación acabó ahí, yo con mis tarjeta de embarque y la azafata roja de ira.
Y os digo la verdad, el momento en que me subí al avión y reposé la cabeza y ese momento lo agradecí.
Volvía a casa.
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