No se malinterprete, no odio la profesión, me gusta, tengo mis más y mis menos: hay días que desearía haber estudiado otra cosa, y otros en los que el subidón anímico que me aporta el saber que hago lo que hago gracias a una decisión que tomé hace ya unos cuantos años, es tal que compensa. Y sobre todo a esto último me quiero referir y expandirme un poco más.
YO NO QUERÍA DESDE PEQUEÑO SER ENFERMERO, NI ENFERMERA, ESO TAMPOCO.
Desde pequeño hasta el día en que ingresé en los estudios de Enfermería he pasado por infinidad de ilusiones e inquietudes. Al parecer mi deseo laboral más temprano fue el de TALLERO. Sí, sí, tallero, o sea, el que se dedica a trabajar en un taller. ¿Haciendo qué? ¿Y qué iba a saber yo con unos 4 años? Pero el hecho de desmontar cosas, poder ensuciarme sin que mi madre me echara la bronca, etc, etc. era muy tentador. Luego a medida que crecí fui olvidándome de la profesión de tallero para decantarme por ser músico. Sí, músico. En mi casa siempre, siempre, siempre hubo música on. Mi madre era una fanática de la música, ergo siempre había, y debatiéndome entre la música de los 60 y 70 de mi madre y la de los 90 de mi hermana, crecí, y pensé: "molaría ser músico, y cantar". Por aquel entonces mi hermana además tenía un teclado, y envidiaba el hecho de que ella supiera tocar. Bueno, quien dice saber... al cabo de un tiempo me enteré que las clases las dejó hacía años, y lo que hacía era poner las sintonías pregrabadas... Durante un tiempo esta ilusión de músico convivió con la de pintor. Mas ambas fueron rechazadas, al menos en el plano profesional: era un pésimo dibujante y pintor, y la música, en fin, el sentido del ritmo está un poco perdido en algún sitio, el capullo de Ara Malikian me lo robó de fijo.
Cuando crecí, y me acercaba a mis 10 años, empezaba a usar la razón y esas mierdas de las que nos convencen. Eso que te dicen que te estás haciendo mayor. Y una mierda, mayor te haces cuando no quieres ser más mayor. Y dejadme explicar: hace unas semanas estaba en mi sillón de convaleciente leyendo noticias por internet, y así aparecí en una noticia de Daniel Readcliff, el actor de Harry Potter, que decían no sé qué de él... y yo pensé, "pobre chico". Y en ese momento me paré a pensar: "...¿qué chico ni qué coño? Este ya no es un chico, ya es mayor... y en ese momento recordé que yo rondo la edad de Readcliff, y mi autoestima se hundió. "Joder, me estoy haciendo mayor". Pero ahí no queda todo, ahora vuelvo al tema de la vocación; hoy estando en el Gaybar (del cual aún no os he escrito y me duele en el alma), estaba en una sala a mi bola leyendo el twitter, con mi café en la mesa, y se asoman unas chavalas rondando los 20 y se dan la vuelta diciendo una: "Sólo hay un hombre". Un "hombre". Ya no soy ni chico, ni chaval, ni tío, soy un HOMBRE. En fin, que estoy pasando por un verano de catársis. Ahora volviendo. A mis 10 yo quería ser científico. ¿En qué área? De nuevo, ¿qué idea iba yo a tener? Pues quería trabajar en un laboratorio, llevar bata, posiblemente gafas, que nunca en mi vida he tenido que llevarlas, y trabajar con probetas y hacer explotar cosas. Y así anduve unos cuantos años queriendo estudiar para ser científico, además las ciencias se me iban dando bien, era curioso... en fin, tenía madera de ciencias.
Y así llegaron mis años de instituto y las artes me volvieron a llamar. Ya no era sólo la música lo que me atraía y a lo que me dedicaba como hobby, combinaba la música con mi hobby por el dibujo y la pintura, y el de "EL TEATRO". Fueron años inolvidables, experiencias inolvidables, todo inolvidable. Era una vida aparte, era lo mejor que me había pasado en todos los años. Fue tan fuerte mi pasión por el teatro que empujó al resto de mis aficiones a un rincón, hasta convertirse en no sólo una afición sino algo que combinaba a tiempo casi igualitario con los estudios. Y aquí llegó el primer dilema vocacional de mi vida: ¿artes o ciencias? Cada profesor de cada área tenía una opinión, y todos me intentaban convencer de ir a un lado o a otro. Finalmente mandé a todos a la mierda y no fui ni a artes ni a ciencias. Fui a unas ciencias que nadie coge: las ciencias de los tontos, las ciencias de los débiles: poca matemática y mucha letra. Fui por ciencias de la salud. No por descarte, sino porque empezaba a aproximarme cada vez más al campo de la salud: las personas y la biología humana. ¿Medicina, enfermería o psicología? Y he aquí que no tenía ni idea.Cambié de idea tantas y tantas veces que he perdido la cuenta. Alguno os pensareis: ¿fisio? No, no me interesa.
Finalmente a la hora de elegir mis conocidos, mi médico, hasta el cura me decían que quería ser enfermero. ¿Enfermero? ¿En serio? Si ahí no se hace nada... sólo técnicas, y lo que te pida el médico... A mi me preguntaban: ¿Pero tú qué quieres hacer? A lo que respondía: "Estar y cuidar a las personas". Pero en España no hay una buena orientación académica ni profesional, y yo seguía pensando que el médico era el que cuidaba a la gente... Y hoy me alegro de haberle dado esa oportunidad a la charla de introducción de Enfermería en la Escuela, pues fue ahí, no antes, tan sólo unas semanas antes de empezar mis estudios de Enfermería, cuando descubrí que mi interés era la Enfermería.
Ahora volviendo al tema de la vocación: yo cuando estudié qué es la vocación en ética, nos dieron una definición tal como... "ilusión o pasión que se tiene desde muy joven acerca del futuro profesional". Yo no soy un enfermero de vocación, no, ni siquiera creo que sea algo imprescindible. Estoy bastante seguro que más de la mitad de mi promoción no tuvieron la vocación, la llamada de lo divino a dedicarse a la Enfermería, aunque sí estoy seguro que más del 50% jugamos a médicos, pero eso es otra historia.
Y eso por eso que cuando leo esos carteles pastelosos sobre lo que es Enfermería, me toca la moral que muchos consideren que una enfermera tiene que tener vocación. Pues no señores, no, la Enfermería no ha de ser vocacional, Enfermería no es beneficencia, no son paños calientes, no son caricias y una sonrisa siempre en la cara. NO. Enfermería es una profesión, con una disciplina, un campo específico de estudio, y unas prácticas determinadas encaminadas a cubrir las necesidades de las personas a las que cuidamos. Y qué queréis que os diga, la sonrisa no es obligatoria, ni la amabilidad, ni las palabras de cariño; no se es peor enfermera si no haces estas cosas, eres más seca, eso sí, no te lo voy a negar, pero no eres mala enfermera. El asegurar que Enfermería es una profesión vocacional no es más que una gran mentira y que además no hace más que daño a la propia profesión. Cuando nosotros, profesionales de Enfermería promocionamos esta visión dada en los carteles cargados de clichés, nos estamos tirando piedras a nuestro propio tejado. Nos quejamos que la sociedad no considera a Enfermería como lo que es, sino que se centra en el mito erótico y en la visión de profesión auxiliar... y yo digo, bien, ¿qué estáis haciendo para luchar contra ello?
No soy el mejor enfermero que ha existido ni que vaya a existir, ni mucho menos, soy o me considero y consideran "bueno". Ni malo ni excelente, sería cojonudo ser excelente, pero me da a mi que es muy difícil. Tengo una calificación de "bueno", y eso me lo llaman desde la perspectiva profesional, desde el plano personal me tachan de todo tipo de adjetivos: borde, seco, cortante, etc. Por modales, cuando trato con las personas a las que cuido, procuro ser lo más amable y educado posible, no por ser más "profesional", sino porque desde la empatía estimo que lo último que te apetece cuando estás es una situación de dependencia es un borde cabrón, o un empalagoso que te trata como si fueras un niño dependiente. Por esto último y porque también así se toman las pastillas antes... jajajajaaaa.
Aquí en la Costa del Nublado para acceder a los estudios de Enfermería, u otros estudios, te hacen una entrevista personal en la que te preguntan qué te llama a estudiar Enfermería, y os puedo asegurar que hay personas con lo que muchos llamarían "vocación" que no han conseguido acceder, y son rechazados año, tras año. ¿Por qué? Porque no cumplen con el perfil profesional. Ahora, desgraciadamente no hay nada perfecto, y también existe un gran prejuicio a la hora de admitir estudiantes, he conocido casos en los que los rechazan porque dan la impresión de encajar en tal o cual servicio. A uno le rechazaron porque estaba cachas, y le dijeron que sólo le veían ejerciendo en Enfermería del Deporte, luego sería un gran presupuesto invertido en él para que sólo fuera útil en un área muy específica... WTF. Ahora también con este sistema Enfermería se habría librado de un elemento de mi promoción que se sacó la carrera, cuyo motivo (y esto son palabras que salieron de su boca) era: "son sólo tres años, es fácil, se gana buen sueldo y trabajas de funcionario". Olé.
En fin, así para cerrar... creo que no es imprescindible para ejercer Enfermería, tener vocación, de hecho he conocido pésimas enfermeras (grandísimas personas, y con un gran corazón) con una temprana vocación, y he conocido a grandísimas profesionales con una "vocación" más tardía; sino que lo más importante es tener un interés para con las personas, algo que no es tan sumamente difícil... Yo por ejemplo odio a la Humanidad, sin embargo siento una gran admiración por las personas.
Un vocacional saludo con amor desde la Costa del Nublado.
PD: El Ginger, novio de Panoramic, es un cuidador nato, con lo que podría decirse una gran vocación de cuidar a personas, mas él mismo reconoció al poco tiempo de estar trabajando como auxiliar, que aunque le hubiera encantado, él no podía ser enfermero, puesto que establecía unos vínculos muy fuertes con las personas a las que cuidaba, y eso le llevaba a no ser tan buen profesional. Fue en ese momento en el que pensé que la vida es muy jodía e injusta.