-¿Sabes que se pueden descubrir muchas cosas por la manera de caminar de una persona?
-¿Perdona?
-Sí, por ejemplo, mira a ese niño, bueno, chaval, camina no cabizbajo, pero con la vista fijada en algún punto que le transporta a su mundo interno. Es un chico con esperanza, él no se volverá cuerdo... o esa chica, barbilla alta y pasos firmes; una autoestima a prueba de bombas; o esa mujer de lento caminar, medio arrastrando los pies, es como si sólo esperase ya a la muerte...
-Quizá porque supera los 80 años...
-Quizás...
Uno al lado del otro en una barra que se enfrenta y opone a la cristalera que protege a los que toman un café en el establecimiento, del incesante tráfico de personas, coches, perros y ruido.
-...perdona que te pregunte, pero, ¿nos conocemos de algo?
-... lo dudo, y si te digo la verdad, no lo creo
Guardan ambos silencio por un momento.
-Mirlo García.
-¿Qué?
-Mi nombre.
-¿Mirlo?
-Lo sé, no es muy común.
-No común, no me malinterpretes, pero... es un pájaro, ¿no?
-Lo es, y también lo es Paloma.
-Ya, pero...
-Todo tiene un significado. Mi padre me lo puso porque el momento en que nací un mirlo se posó en el ventanal.
-Qué bucólico, increíble.
-Tampoco le creyó el del registro civil, mi padre insistió a más no poder.
-Y tu te acuerdas de todo esto, ¿verdad?
-Sí, aunque no estaba presente, me lo contó mi padre.
-Perdona que te diga, pero suena un tanto raro: un mirlo, una ventana...
-Nací en un pueblo de montaña, en casa, coincidiendo con una nevada.
-Bueno, un poco más creíble. Y tu madre, ¿qué opina de tu nombre?
-No opina, mi madre murió.
-...pe... perdón. Imagino... imagino que... claro, sin los medios de un hospital... en fin...
-Ah, no, murió de un ataque al corazón hace cinco años.
Un silencio un tanto tenso se instaló. Seguía sonando música tenue de fondo, mas seguía dando la impresión de que había un silencio incómodo.
-Creo que tanto el silencio absoluto, como la falta absoluta de luz nos volvería locos.La falta de estímulos.
-Pero lo absoluto no existe...
-Cierto, por eso creo que la locura en realidad no exista.
-¿Como... otra percepción de la realidad? ¿Como el chico de antes que se recreaba en su mundo?
-Sí, algo así.
-Pero hay gente que sufre en su locura.
-También la hay que sufre en la realidad...
-Pero ese sufrimiento es real.
-Es real el sufrimiento del loco también.
-Eres... un personaje peculiar.
-¿Me lo dices tú, que te llamas Mirlo y tienes una historia impresionante sobre tu origen y te otorgas el don de conocer a la gente por sus andares? ¿Quién eres? En realidad, sin rodeos.
-Soy... soy tu vecino, soy tu amigo, soy tu hermano, tu padre, el que te sirve el café, y el que te trae las cartas. Soy el rostro anónimo compuesto por rostros conocidos. Soy tu mente y la mente de aquél; soy tu entorno. ¿Quién soy? ¿Quién soy en realidad? Soy en realidad una ilusión, una ilusión hecha realidad: soy y no soy.
-¿Me estás tomando el pelo?
-Apuesto a que alguna vez has oído esto: "No soy sin tí y sólo soy contigo".
Volvió la mirada a la calle a través de la cristalera, a reflexionar y sin esclarecer una explicación, volvió la cabeza para no encontrar nada. Miró abajo, a la barra, donde sólo su café se encontraba esperando a ser bebido. Devolvió un poco de azúcar del café al sobre y terminó su café.
Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.
Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.
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