De los vientos vino tu nombre, y de su mezcla de olores traídos por el otoño, bien pino, bien verano, bien el suspiro del invierno, me hizo recordar tu cuerpo, tu sonrisa, tu olor ácido y dulce, como una manzana a medio madurar, arrancada de su rama para cumplir las expectativas de un paladar exigente.
Pero no eras tú, era tu recuerdo. No era tu cuerpo el que recorría, sino las frías calles adoquinadas de Madrid. El olor de la fritanga de los churros ayudó a cuidar mi mente del recuerdo de tí, y Madrid en silencio era tú, en compañía.
Que no importaba lo dicharachera que fuera, era ella. Como cuando amas a alguien, que hasta en cierta medida agradeces el silencio, que es lo que hace que intercambies más sin saberlo; como si la ropa fueran las palabras y el silencio la desnudez. Y como cuando amas, que la desnudez se muestra poco a poco, tímidamente; el silencio nace del nerviosismo, de la duda y del ensayo-error.
Pero nada es perfecto, todo en su justa medida. Así como Adán y Eva se aburrieron de verse desnudos y decidieron probar la manzana para introducir un poco de acidez en su relación, descubrieron que la desnudez no era tan perfecta como parecía, y que de abusar, aburre y se torna insulsa, y se cubrieron e introdujeron la ropa para insinuar y provocar; y es así como se aprende a seducir con las palabras para cubrir el silencio y jugar con él.
Pero nos aburrimos del silencio y olvidamos las palabras, y dejamos la desnudez ser nuestro día a día. Y nos equivocamos de manzana y nos encontramos arrodillados ante la diosa del amor, así como se vieron Adán y Eva suplicando quedarse en el Paraíso, nosotros suplicamos el quedarnos en el infierno, pero a la contra que con ellos, ésta tuvo piedad de nosotros y nos expulsó del infierno en que vivíamos.
Y dejamos atrás el caluroso infierno de este verano y ahora paseando pienso en los paraísos que están por venir en primavera, paraísos los cuales, todos y cada uno de ellos me recordarán a tí, pero que lejos de para odiarte, para desearte el mejor paraíso posible.
Y desearía no estar para verlo, pero el Romanticismo murió hace siglos y el Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid hace ya tiempo decidió poner barreras disuasorias en el Viaducto de Segobia.
Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.
Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.
martes, 30 de diciembre de 2014
sábado, 27 de diciembre de 2014
Las fiestas
A golpe de Lorde comienzo esta entrada. Habiendo encendido mi ordenador a la par que he puesto el CD de Lorde, me dispongo a escribir, y que espero acabar de escribir a la par que acaba este CD... o sea, que espero que sea rapidita. ¿Que quién es Lorde? Esa que canta la de Royals, esa que "baila" como si estuviera sufriendo un estatus epiléptico, y de la cual mi vídeo favorito es este:
Y bueno, que no me quiero entretener, voy a seguir con mi tesitura de entradas enfadadas y bordes, porque como una vez le dije a la madre de Ojos de Cielo: "Va a ser cierto eso de que todos los cojos tenéis mala hostia". Así que a mí, me ha venido al pelo lo de quedarme cojo. En fin, que voy a intentar acabar la entrada a la que acaba el LP, y ya ha empezado la pista 3. ¿Que no sabéis lo que DURA el CD de estamujer chavala? Lo que dura dura...
Y bueno, que no me quiero entretener, voy a seguir con mi tesitura de entradas enfadadas y bordes, porque como una vez le dije a la madre de Ojos de Cielo: "Va a ser cierto eso de que todos los cojos tenéis mala hostia". Así que a mí, me ha venido al pelo lo de quedarme cojo. En fin, que voy a intentar acabar la entrada a la que acaba el LP, y ya ha empezado la pista 3. ¿Que no sabéis lo que DURA el CD de esta
Vídeo altamente recomendable, que aconsejo ver con tiempo y sobre todo bajo la influencia de alguna sustancia. Vídeo siempre presente en nuestras fiestas de Enfermeras Emigrantes y en nuestras expresiones del día a día, con más factor de impacto que un catedrático con muchos "negros".
Como ya habéis podido intuir algunas personas, no soy una persona navideña. No porque esté enfadado con el mundo, ni porque sea un empedernido ateo, ni porque esté enfadado con la humanidad (que sí), sino por motivos personales y de coherencia personal. Además, me aporta una gran ventaja a la hora de ahorrar, puesto que la tradición y la jovialidad de unos, se convierte, en ocasiones, en un dígito más en mi cuenta corriente. Pero más allá de lo que el vulgo pueda sentir o sus conductas en cuanto a estas fechas tan señaladas y lo que revierta en mi banco, quiero hablar de ese pequeño sector por siempre odiado que se encuentra recluido en instituciones de tortura apartados de la sociedad. Excacto: los viejos.
Llevo ya unos años trabajando como enfermero, y no ha habido año que no haya trabajado las Navidades, por supuesto no a mi pesar. Después de unas cuantas Navidades calzando zuecos y llevando un uniforme he llegado a una conclusión: Los viejos nos importan una mierda. Sí, sí.
Y me pongo en su lugar y pienso en lo que les puede gustar las Navidades a los viejos. Se pasan un año entero siendo ignorados, con una oferta de entretenimiento pésimo, aún en muchos casos pagando por la residencia en la que están, más de lo que su pensión les permite.
En el transcurso de dos semanas, nuestros mayores reciben casi más visitas que durante todo el año. Todas las familias enteras se pasan a la resi: Nochebuena-Navidad-Año Nuevo y muchos en Reyes también. Mucha gente, la resi está petada de gente, hablando con los viejos, haciéndoles gracias, contándoles cualquier cosa, y les traen calcetines nuevos. Es el plan que todos quisiéramos, ¿no?
Ya que la familia se ha dignado a ir a verles en comandilla, se une que la resi (algunas) organiza unas actividades de entretenimiento: unos niños que van a cantar villancicos, unos que van de Santa Claus en el caso de UK o unos Reyes, o a Bakunin. Hacen juegos con ellos, cantan... etc.
Sí, sí, que ya me sé la cantinela de que hay actividades a diario en muchas resis, pero seamos sinceros: son insuficientes. Y me baso en cómo duermen.
Las noches que he trabajado una Nochebuena/Navidad o por el estilo, los abuelos no dan el coñazo ni una. Timbres: los menos, sólo cosas necesarias; Abuelos que vagabundean durante la noche: prácticamente ninguno. Agresividad/muestras de estrés: menos, muchas menos.
Mi conclusión: les han cansado. Es como cuando la familia les saca durante todo el día por ahí. Obviamente, si les han metido en la resi, es porque no pueden hacerse cargo de ellos todo ese tiempo, ni estar sacándoles todas las tardes. Creo que la institución es altamente responsable en cuanto al número de sedaciones nocturnas que se administran.
Recuerdo hace un par de años, cuando estaba en España, que me suscribí a Rol, y aunque la calidad de muchos de los artículos era un poco... meh, en fin, de cuando en cuando se dejaba ver algo interesante, como fue un artículo basado de un estudio/proyecto para envejecimiento activo que se llevó a la práctica en una resi. Y aparte de las típicas mejoras de glucemias y demás historias, los viejos estaban más tranquilos, más apacibles, y dormían mucho mejor, y se redujo la demanda (en el caso de los que los pedían) de los sedativos e hipnóticos.
Y sin embargo... intentan convencernos de que lo ideal es tenerlos sentaditos y viendo el Sálvame, o cualquier otro programa mierder. Hartos y aburridos hasta el tedio. Las instituciones se están embolsando un buen pellizco de lo que el abuelo ingresa, para no ofrecerles una mierda. Yo estaba pirado porque vacilaba a los abuelos, les hacía bailar, o les cantaba unas coplas; y eso que iba corriendo a todos lados, y pedía a mis auxis que "porfis les dieran paseitos". Algo que podían hacer perfectamente entre dos, mientras charlaban a su bola. Obviamente no era suficiente. Por ello creo que la responsabilidad es de todas las partes de la cadena. La institución por no poner más personal que se encargue de hacer estas cosas y tener a los viejos entretenidos, y el personal poniendo un poco de su parte.
He conocido muy poco personal que de hecho lleve a cabo estas cosillas, y he apreciado muy mucho a los que lo han hecho. Aquí, por ejemplo hacen mucho lo de designar un "Activity leader" o cualquier otra mierda de nombre, que se encarga de organizar tareas y demás historias para entretenerles. El panel es pá mear y no echar gota: ver una peli, hacerse las uñas... en fin... un día me encuentro como actividad hacer la siesta. Es aquí cuando echo de menos a una buena Terapeuta Ocupacional.
Es por eso que aun sin gustarme mucho las Navidades, me alegro un poco, no por mi cuenta corriente, sino por los viejos. En este ambiente de jovialidad, el personal les da un buen repaso a los abuelos, bailando, villancicos, juegos en los que de verdad se cansan... y veo cuando llego por la noche, o antes, cuando se va a acabar el día, como están cansados en su silla y les preguntas: ¿qué tal te lo has pasado hoy, que te veo cansado? Y te responden con una sonrisilla cansada: "Muy bien. ¿Eres tú mi sobrino?" Encantador...
Que sí, ladrar a todos se nos da muy bien, pero hay que hacer un poquito por nuestra parte, y en este caso no es tan difícil, y encima nos lo pasamos mejor en el curro. Es difícil, puesto que no todos los días está el horno para bollos, qué se le va a hacer.
Y bien, sí, aquí mi confesión: aun sin hacerme mucha gracia las Navidades, estando trabajando de días, soy el primero en calzarme unos cuernos y hacerles reír un ratejo, también lo hago durante el resto del año, pero en fin, se hace por ellos, eso de orientarles: "¿Niño, por qué llevas unos cuernos?" "Mi novia, Emilia... que es una golfa. Eso y que es Navidad".
Con amor, desde la Costa del Nublado.
PD: me tuve que ir a mitad del disco, pero, de buen rollito, nadie se ha enterado ;).
En el transcurso de dos semanas, nuestros mayores reciben casi más visitas que durante todo el año. Todas las familias enteras se pasan a la resi: Nochebuena-Navidad-Año Nuevo y muchos en Reyes también. Mucha gente, la resi está petada de gente, hablando con los viejos, haciéndoles gracias, contándoles cualquier cosa, y les traen calcetines nuevos. Es el plan que todos quisiéramos, ¿no?
Ya que la familia se ha dignado a ir a verles en comandilla, se une que la resi (algunas) organiza unas actividades de entretenimiento: unos niños que van a cantar villancicos, unos que van de Santa Claus en el caso de UK o unos Reyes, o a Bakunin. Hacen juegos con ellos, cantan... etc.
Sí, sí, que ya me sé la cantinela de que hay actividades a diario en muchas resis, pero seamos sinceros: son insuficientes. Y me baso en cómo duermen.
Las noches que he trabajado una Nochebuena/Navidad o por el estilo, los abuelos no dan el coñazo ni una. Timbres: los menos, sólo cosas necesarias; Abuelos que vagabundean durante la noche: prácticamente ninguno. Agresividad/muestras de estrés: menos, muchas menos.
Mi conclusión: les han cansado. Es como cuando la familia les saca durante todo el día por ahí. Obviamente, si les han metido en la resi, es porque no pueden hacerse cargo de ellos todo ese tiempo, ni estar sacándoles todas las tardes. Creo que la institución es altamente responsable en cuanto al número de sedaciones nocturnas que se administran.
Recuerdo hace un par de años, cuando estaba en España, que me suscribí a Rol, y aunque la calidad de muchos de los artículos era un poco... meh, en fin, de cuando en cuando se dejaba ver algo interesante, como fue un artículo basado de un estudio/proyecto para envejecimiento activo que se llevó a la práctica en una resi. Y aparte de las típicas mejoras de glucemias y demás historias, los viejos estaban más tranquilos, más apacibles, y dormían mucho mejor, y se redujo la demanda (en el caso de los que los pedían) de los sedativos e hipnóticos.
Y sin embargo... intentan convencernos de que lo ideal es tenerlos sentaditos y viendo el Sálvame, o cualquier otro programa mierder. Hartos y aburridos hasta el tedio. Las instituciones se están embolsando un buen pellizco de lo que el abuelo ingresa, para no ofrecerles una mierda. Yo estaba pirado porque vacilaba a los abuelos, les hacía bailar, o les cantaba unas coplas; y eso que iba corriendo a todos lados, y pedía a mis auxis que "porfis les dieran paseitos". Algo que podían hacer perfectamente entre dos, mientras charlaban a su bola. Obviamente no era suficiente. Por ello creo que la responsabilidad es de todas las partes de la cadena. La institución por no poner más personal que se encargue de hacer estas cosas y tener a los viejos entretenidos, y el personal poniendo un poco de su parte.
He conocido muy poco personal que de hecho lleve a cabo estas cosillas, y he apreciado muy mucho a los que lo han hecho. Aquí, por ejemplo hacen mucho lo de designar un "Activity leader" o cualquier otra mierda de nombre, que se encarga de organizar tareas y demás historias para entretenerles. El panel es pá mear y no echar gota: ver una peli, hacerse las uñas... en fin... un día me encuentro como actividad hacer la siesta. Es aquí cuando echo de menos a una buena Terapeuta Ocupacional.
Es por eso que aun sin gustarme mucho las Navidades, me alegro un poco, no por mi cuenta corriente, sino por los viejos. En este ambiente de jovialidad, el personal les da un buen repaso a los abuelos, bailando, villancicos, juegos en los que de verdad se cansan... y veo cuando llego por la noche, o antes, cuando se va a acabar el día, como están cansados en su silla y les preguntas: ¿qué tal te lo has pasado hoy, que te veo cansado? Y te responden con una sonrisilla cansada: "Muy bien. ¿Eres tú mi sobrino?" Encantador...
Que sí, ladrar a todos se nos da muy bien, pero hay que hacer un poquito por nuestra parte, y en este caso no es tan difícil, y encima nos lo pasamos mejor en el curro. Es difícil, puesto que no todos los días está el horno para bollos, qué se le va a hacer.
Y bien, sí, aquí mi confesión: aun sin hacerme mucha gracia las Navidades, estando trabajando de días, soy el primero en calzarme unos cuernos y hacerles reír un ratejo, también lo hago durante el resto del año, pero en fin, se hace por ellos, eso de orientarles: "¿Niño, por qué llevas unos cuernos?" "Mi novia, Emilia... que es una golfa. Eso y que es Navidad".
Con amor, desde la Costa del Nublado.
PD: me tuve que ir a mitad del disco, pero, de buen rollito, nadie se ha enterado ;).
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Más competencias para Enfermería
El otro día mientras estaba de guardia en una resi que se encontraba en el culo del mundo, visto desde la perspectiva de mi residencia habitual, y desempeñando mis labores, me puse a pensar en lo que cuando estaba en España, siendo una "ni-ña-ta" como diría el por aquél entonces director de mi Escuela, peleaba y reclamaba "más" para Enfermería. Posiblemente no sólo "más" sino que reclamaba lo "suyo".
Recordaba cuando discutía con el cocinero de la resi, que le explicaba por activa y por pasiva por qué esto no y por qué esto sí. Un día, entre discusión y discusión, le dije a mi compañera: "Deberíamos estar nosotros al cargo de las dietas". A lo que mi avispada compañera dijo: "No pidas más que suficiente tenemos". Haciendo gala de sinceridad, tampoco teníamos tanto, por regla general teníamos nuestros buenos descansos reglamentarios, y las pausas de café y charla.
"No pidas más".
Y por aquél entonces me dije: así van las cosas, reclamamos visibilidad y reconocimiento social, pero no salimos de hacer "sota-caballo-rey" aun estando capacitados para mucho más. Mucho más. Y en mi subuniverso, en el cual durante unas pocas horas era el rey de la planta, y hacía en la medida en que el universo y dirección de la JATA me permitían, lo que creía que me compete y de lo que era capaz. Obviamente se coge tirria a la gente que quiere cambiar cosas, eso que llaman resistencia al cambio, y más si la persona es joven, lo que ese director de Escuela llamaba "ni-ña-ta".
Y fue entonces cuando vine a parar a este rincón en el culo del mundo, apartado de una civilización avanzada, donde el alcoholismo y la violencia brillan por su frecuencia, y donde la incultura y la escasa formación son el pan nuestro de cada día. Amén. (Perdón, me he liado). Cuando vine aquí me hicieron ver algo: la enfermera es una más en el equipo, y sin ella, no hay equipo. Lo que en palabras suena bonito, en hechos significa: ponte los guantes y cambia pañales, pon cuñas, lleva al baño, lava personas, da de comer... o sea, lo que de se nos dijo en un momento determinado que eran los Necesidades Universales. En España estamos acostumbrados a que eso es una labor delegada, y en algunos casos echas un mano si van muy apuradas, pero aquí es una labor delegada bajo estricta supervisión. Lo que viene a decir, lo haces tú también. Quería aumentar mis competencias, bueno, estaba sucediendo.
Pero como suele suceder: queremos cambio, pero no sabemos en qué dirección o para qué. Bueno, sí, hay quien lo sabe, la gente estudiosa y puesta en el tema de Ciencias del Cuidado, pero por regla general las enfermeras rasas no saben realmente qué es lo que quieren cambiar. A menudo se aglutinan bajo estandartes que claman la competencia de esto o de aquéllo, justificando vagamente la relación íntima e inherente con la disciplina enfermera. Un ejemplo es el de la prescripción enfermera. Y aquí me encuentro con el típico conflicto: queremos hacer más, pero poca gente quiere acarrear con las responsabilidades que ello implica. Y otras tantas enfermeras dicen que es una competencia ganada, porque llevamos mucho tiempo haciéndolo en la sombra. Bueno, a diario se cometen asesinatos y se puede incluso normalizar, pero ello no justifica que vaya a ser legal... O por ejemplo el tema de las Especialidades, algo que me crispa muy, muy, mucho. He discutido con muchas enfermeras las cuales me defendían la necesidad por ejemplo de una especialidad de Enfermería de Urgencias, para la cual sólo me daban como argumento las técnicas que se llevan a cabo, que son muy específicas. Una técnica es un desempeño manual, y como tal, cualquiera, o casi, puede aprenderla. Siempre pregunto en cuanto a necesidades, y entonces la gente dice que soy un demagogo. Pero me estoy yendo del tema, y me estoy metiendo en un cenagal, así que antes de que terminéis de odiarme prosigo con mi charla.
O sea, somos poco concretos al reclamar más, y encima no sabemos justificar el porqué, incluso en ocasiones sumamos el que no queremos que se nos compliquen más las cosas, no queremos más responsabilidad. Venimos reclamando visibilidad social, pero en realidad: ¿qué hacemos para ser visibles? ¿Lo estamos haciendo bien?
La gente tiene la perspectiva hacia nosotros como profesión auxiliar. ¿Cuántas veces nos sentamos con la persona que tratamos le miramos y profundizamos en cómo cubrir aquéllo que nos contaron en la uni? Creo que en la mayor parte de los casos entramos ponemos goteros, vías, y ante una pregunta retorcida: "Mañana le pregunta usted al médico en la ronda". Excelente, acabamos de otorgar el protagonismo a otra profesión. En vez de conversar con esa persona y esclarecer en qué medida nosotros podemos ayudar, y en qué medida el problema a tratar es competencia del médico.
En fin, que como siempre me lio. En este país, Reino Unido, las enfermeras son muy valoradas, ostia que si lo son... hacen todo. Absolutamente todo. Por eso se les tiene tanto en consideración. Seamos sinceros, una persona resuelta llama más la atención. La chapa de líder no te la dan porque sí, te la ganas. Si te comportas como elemento principal de atención al paciente, serás considerado tal. Con esto no quiero decir que esté súper contento con las labores que aquí se desempeñan, considero que hay un alto desperdicio de recursos cuando tienen a personal presumiblemente de alta cualificación realizando tareas que suponen conocimientos. En UK lo que veo es que se le otorga un rol de gran importancia a la enfermera, pero es de pega, una fachada, en realidad es todo postureo. Conozco auxiliares de enfermería con mayores conocimientos en anatomía y farmacología que enfermeras de aquí. Es muy triste, y sin embargo aquí están mejor valoradas.
En nuestro grupo de enfermeras emigrantes hace tiempo llegamos a la conclusión de que aquí se venden muy bien, y ahí radica nuestro problema: en España no nos vendemos bien. Aquí la enfermera dice estar por y para tí y siempre a tu lado. Bien, es casi verdad. ¿Son efectivas y eficientes? No. Pero sin embargo la imagen que promocionan y venden se corresponde con la que ofertan. Nosotros en España hemos hecho campañas y demás, pero cuando una persona llega a planta se encuentra con que la enfermera está la mayor parte del tiempo llevando a cabo labores auxiliares. No discutimos sobre sus necesidades ni de su plan de cuidado. Que no, coño, que no, que no estoy hablando de la NANDA, el cuidado no es sólo una nomenclatura, que a fin de cuentas la persona a la que cuidamos no tiene ni idea de ella, en su gran mayoría, con que les digas las cosas claras y directas se conforman.
Las enfermeras debemos seguir reclamando "lo nuestro", que no es ni nada más ni nada menos que los cuidados. Los cuidados es verdad que abarcan en ocasiones muchos campos, algunos distan de nuestras competencias posiblemente, pero por algo se inventó el equipo multidisciplinar. Cuando pedimos, en vez de más, debemos de reclamar más tiempo para nuestras tareas propias de enfermería, antes de nada, y luego si nos sobra tiempo, podemos dedicarnos a reclamar competencias que se encuentran a día de hoy en otros campos, siempre que podamos justificar que la desempeñaremos más eficazmente.
¿A qué viene toda la parrafada de antes? A que me encontraba realmente cabreado mientras estaba frotando mierda, sí, mierda de un baño: baldosines, wáter, suelo, lavabo... y ¿por qué? Porque como responsable del control de la infección consideran que somos más apropiados que una cuidadora para limpiar la mierda. ¿Mi conclusión? que hay que tener cuidado cuando se pide "más", puedes acabar limpiando mierda, y como es mi caso, no en sentido figurado.
Así limpiaba, así, así; así limpiaba, así, así; Así limpiaba que yo la vi; y con amor desde la Costa del Nublado.
Recordaba cuando discutía con el cocinero de la resi, que le explicaba por activa y por pasiva por qué esto no y por qué esto sí. Un día, entre discusión y discusión, le dije a mi compañera: "Deberíamos estar nosotros al cargo de las dietas". A lo que mi avispada compañera dijo: "No pidas más que suficiente tenemos". Haciendo gala de sinceridad, tampoco teníamos tanto, por regla general teníamos nuestros buenos descansos reglamentarios, y las pausas de café y charla.
"No pidas más".
Y por aquél entonces me dije: así van las cosas, reclamamos visibilidad y reconocimiento social, pero no salimos de hacer "sota-caballo-rey" aun estando capacitados para mucho más. Mucho más. Y en mi subuniverso, en el cual durante unas pocas horas era el rey de la planta, y hacía en la medida en que el universo y dirección de la JATA me permitían, lo que creía que me compete y de lo que era capaz. Obviamente se coge tirria a la gente que quiere cambiar cosas, eso que llaman resistencia al cambio, y más si la persona es joven, lo que ese director de Escuela llamaba "ni-ña-ta".
Y fue entonces cuando vine a parar a este rincón en el culo del mundo, apartado de una civilización avanzada, donde el alcoholismo y la violencia brillan por su frecuencia, y donde la incultura y la escasa formación son el pan nuestro de cada día. Amén. (Perdón, me he liado). Cuando vine aquí me hicieron ver algo: la enfermera es una más en el equipo, y sin ella, no hay equipo. Lo que en palabras suena bonito, en hechos significa: ponte los guantes y cambia pañales, pon cuñas, lleva al baño, lava personas, da de comer... o sea, lo que de se nos dijo en un momento determinado que eran los Necesidades Universales. En España estamos acostumbrados a que eso es una labor delegada, y en algunos casos echas un mano si van muy apuradas, pero aquí es una labor delegada bajo estricta supervisión. Lo que viene a decir, lo haces tú también. Quería aumentar mis competencias, bueno, estaba sucediendo.
Pero como suele suceder: queremos cambio, pero no sabemos en qué dirección o para qué. Bueno, sí, hay quien lo sabe, la gente estudiosa y puesta en el tema de Ciencias del Cuidado, pero por regla general las enfermeras rasas no saben realmente qué es lo que quieren cambiar. A menudo se aglutinan bajo estandartes que claman la competencia de esto o de aquéllo, justificando vagamente la relación íntima e inherente con la disciplina enfermera. Un ejemplo es el de la prescripción enfermera. Y aquí me encuentro con el típico conflicto: queremos hacer más, pero poca gente quiere acarrear con las responsabilidades que ello implica. Y otras tantas enfermeras dicen que es una competencia ganada, porque llevamos mucho tiempo haciéndolo en la sombra. Bueno, a diario se cometen asesinatos y se puede incluso normalizar, pero ello no justifica que vaya a ser legal... O por ejemplo el tema de las Especialidades, algo que me crispa muy, muy, mucho. He discutido con muchas enfermeras las cuales me defendían la necesidad por ejemplo de una especialidad de Enfermería de Urgencias, para la cual sólo me daban como argumento las técnicas que se llevan a cabo, que son muy específicas. Una técnica es un desempeño manual, y como tal, cualquiera, o casi, puede aprenderla. Siempre pregunto en cuanto a necesidades, y entonces la gente dice que soy un demagogo. Pero me estoy yendo del tema, y me estoy metiendo en un cenagal, así que antes de que terminéis de odiarme prosigo con mi charla.
O sea, somos poco concretos al reclamar más, y encima no sabemos justificar el porqué, incluso en ocasiones sumamos el que no queremos que se nos compliquen más las cosas, no queremos más responsabilidad. Venimos reclamando visibilidad social, pero en realidad: ¿qué hacemos para ser visibles? ¿Lo estamos haciendo bien?
La gente tiene la perspectiva hacia nosotros como profesión auxiliar. ¿Cuántas veces nos sentamos con la persona que tratamos le miramos y profundizamos en cómo cubrir aquéllo que nos contaron en la uni? Creo que en la mayor parte de los casos entramos ponemos goteros, vías, y ante una pregunta retorcida: "Mañana le pregunta usted al médico en la ronda". Excelente, acabamos de otorgar el protagonismo a otra profesión. En vez de conversar con esa persona y esclarecer en qué medida nosotros podemos ayudar, y en qué medida el problema a tratar es competencia del médico.
En fin, que como siempre me lio. En este país, Reino Unido, las enfermeras son muy valoradas, ostia que si lo son... hacen todo. Absolutamente todo. Por eso se les tiene tanto en consideración. Seamos sinceros, una persona resuelta llama más la atención. La chapa de líder no te la dan porque sí, te la ganas. Si te comportas como elemento principal de atención al paciente, serás considerado tal. Con esto no quiero decir que esté súper contento con las labores que aquí se desempeñan, considero que hay un alto desperdicio de recursos cuando tienen a personal presumiblemente de alta cualificación realizando tareas que suponen conocimientos. En UK lo que veo es que se le otorga un rol de gran importancia a la enfermera, pero es de pega, una fachada, en realidad es todo postureo. Conozco auxiliares de enfermería con mayores conocimientos en anatomía y farmacología que enfermeras de aquí. Es muy triste, y sin embargo aquí están mejor valoradas.
En nuestro grupo de enfermeras emigrantes hace tiempo llegamos a la conclusión de que aquí se venden muy bien, y ahí radica nuestro problema: en España no nos vendemos bien. Aquí la enfermera dice estar por y para tí y siempre a tu lado. Bien, es casi verdad. ¿Son efectivas y eficientes? No. Pero sin embargo la imagen que promocionan y venden se corresponde con la que ofertan. Nosotros en España hemos hecho campañas y demás, pero cuando una persona llega a planta se encuentra con que la enfermera está la mayor parte del tiempo llevando a cabo labores auxiliares. No discutimos sobre sus necesidades ni de su plan de cuidado. Que no, coño, que no, que no estoy hablando de la NANDA, el cuidado no es sólo una nomenclatura, que a fin de cuentas la persona a la que cuidamos no tiene ni idea de ella, en su gran mayoría, con que les digas las cosas claras y directas se conforman.
Las enfermeras debemos seguir reclamando "lo nuestro", que no es ni nada más ni nada menos que los cuidados. Los cuidados es verdad que abarcan en ocasiones muchos campos, algunos distan de nuestras competencias posiblemente, pero por algo se inventó el equipo multidisciplinar. Cuando pedimos, en vez de más, debemos de reclamar más tiempo para nuestras tareas propias de enfermería, antes de nada, y luego si nos sobra tiempo, podemos dedicarnos a reclamar competencias que se encuentran a día de hoy en otros campos, siempre que podamos justificar que la desempeñaremos más eficazmente.
¿A qué viene toda la parrafada de antes? A que me encontraba realmente cabreado mientras estaba frotando mierda, sí, mierda de un baño: baldosines, wáter, suelo, lavabo... y ¿por qué? Porque como responsable del control de la infección consideran que somos más apropiados que una cuidadora para limpiar la mierda. ¿Mi conclusión? que hay que tener cuidado cuando se pide "más", puedes acabar limpiando mierda, y como es mi caso, no en sentido figurado.
Así limpiaba, así, así; así limpiaba, así, así; Así limpiaba que yo la vi; y con amor desde la Costa del Nublado.
lunes, 8 de diciembre de 2014
Conversación pendiente
Recuerdo la última vez que nos cruzamos y que hablamos: formalidades con cierto distanciamiento debido a la gente que nos rodeaba y una promesa: "Tenemos una conversación pendiente".
Pues bien, ya que tú no vas a venir a tenerla conmigo, ni vas a buscarme, vengo a tí, puesto que esta conversación lleva muco tiempo pendiente, demasiado, diría yo.
Cuando estudiábamos juntos en la biblioteca y nuestras interminables conversaciones en los bancos de la biblioteca, por messenger y tuenti, esos tiempos... a decir verdad ya ni siquiera tuenti lo abro, está perdido en la memoria, más o menos por donde quedó nuestra conversación. En los descansos, o desde tu casa leías mis relatos, mis escritos... te gustaban, me animabas, pero te quejabas de lo presente que estaba la muerte en todo lo que pensaba, hacía o escribía. Mi respuesta era: "Tengo que acostumbrarme, voy a ser enfermero, tengo que aprender a vivir con Ella". Y tú te quedabas en silencio. Pues bien, después de este tiempo, sigo sin haberme acostumbrado a Ella. Han muerto familiares, pacientes, residentes, de los cuales algunos han muerto en mi turno, otros en otro turno, algunos mientras estaba con ellos y algunos incluso han muerto con mis manos sobre ellos y el sudor en mi frente.
Y me he decidido a hablarte, escribirte, ya que me he acordado de los relatos que escribí, aquéllos que tanto te gustaron, mezcla de fantasía y una metafórica historia nada real. Y me he acordado cómo en ellos hacía referencia a la poca comunicación que existía entre los protagonistas, y ello me ha llevado a recordar que nuestro flujo de comunicación se quedó un poco estático ya un tiempo atrás. Todo esto también me trae a la mente la vez que me pediste que escribiera algo sobre o para tí. Pues en esas estoy... y créeme, me está costando un poco, entre la falta de costumbre y que realmente no sé por dónde empezar...
Nos conocimos de rebote, como esas cosas que pasan sin que ni los mismos protagonistas se enteren. Yo era un enlace, un acceso a Él, pero Él no mostraba interés, y yo era el único, de las personas más cercans a Él que estaba inclinado hacia tu causa. Como decían en "Lo que el viento se llevó": Siento debilidad por las causas perdidas. Pero obviamente eso no te lo dije, puede que fuera un romántico, pero para nada un idiota. Hubo tantos giros, tantas confusiones, ilusiones, corazonadas y arrebatos... y lo que acabé teniendo certeza en cuanto a tí, era tu persistencia, tu fidelidad, tu perseverancia. Te debatías en esa línea en la que muchas personas estiman que limita la bondad de la ingenuidad.
Eras la chica fea del baile, aunque no lo fueras, te considerabas así, al estar tan sumamente ignorada. Y como suele pasar, también en las películas, mientras estabas entretenida admirando, alguien que sí te apreciaba por como eres, te había convertido en su guapa del baile.
Reíamos mucho juntos, y alguna lágrima derramaste también, una vez tuvimos que salir de la biblioteca por el ataque de risa que nos dio. Y luego, cuando no sabías qué elegir a la hora de estudiar... tampoco fui de gran ayuda. Se podría decir que lo que sobre todo fui para tí fue un oyente.
Y aquí me encuentro, escribiéndote, sin saber muy bien qué decir, sin recordar apenas de qué iba a tratar aquélla conversación pendiente. Apuesto que tú tampoco. Cuando dejas algo pendiente tanto tiempo, acaba quedándose alterado, falto de importancia, si cabe. No recuerdo si era de tus amoríos o de los míos, sobre tu carrera o sobre mis miedos ante lo que se me venía encima.
Si hay un gesto con el que más sonrío es el de ilusión, como aquélla vez que perdimos las fotos de un finde juntos con amigos, y fui a buscarte a la puerta de la uni para darte la tarjeta de memoria. De hecho esa tarjeta no la he vuelto a ver, posiblemente me la fueras a devolver cuando se celebrase nuestra "conversación pendiente". Esa conversación en la que a día de hoy no recuerdo de lo que íbamos a hablar. Una conversación que posiblemente fuera a ser nimia. Pero tengo certeza de qué cosas te hubiera preguntado. Unas preguntas que me darían lugar a deducir cómo te encontrabas. Preguntas que cuando te las haces a tí mismo se convierten en retóricas y/o trascendentales, porque rara vez tienen contestación clara y porque nos hacen reflexionar demasiado sobre nosotros mismos y hace que nos deshagamos de todas las corazas y máscaras. Puede ser que hubiera tenido que ahorrar todo lo anterior y empezar con ellas:
¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Eres feliz?
Pero no voy a encontrar una respuesta por tu parte, no. Se van a quedar aquí para atormentarme y hacerme reflexionar. No las vas a contestar, y si lo haces, yo no oiré.
Olvidamos que en nuestra "conversación pendiente", lo único que realmente pendía frágilmente era la vida.
Pues bien, ya que tú no vas a venir a tenerla conmigo, ni vas a buscarme, vengo a tí, puesto que esta conversación lleva muco tiempo pendiente, demasiado, diría yo.
Cuando estudiábamos juntos en la biblioteca y nuestras interminables conversaciones en los bancos de la biblioteca, por messenger y tuenti, esos tiempos... a decir verdad ya ni siquiera tuenti lo abro, está perdido en la memoria, más o menos por donde quedó nuestra conversación. En los descansos, o desde tu casa leías mis relatos, mis escritos... te gustaban, me animabas, pero te quejabas de lo presente que estaba la muerte en todo lo que pensaba, hacía o escribía. Mi respuesta era: "Tengo que acostumbrarme, voy a ser enfermero, tengo que aprender a vivir con Ella". Y tú te quedabas en silencio. Pues bien, después de este tiempo, sigo sin haberme acostumbrado a Ella. Han muerto familiares, pacientes, residentes, de los cuales algunos han muerto en mi turno, otros en otro turno, algunos mientras estaba con ellos y algunos incluso han muerto con mis manos sobre ellos y el sudor en mi frente.
Y me he decidido a hablarte, escribirte, ya que me he acordado de los relatos que escribí, aquéllos que tanto te gustaron, mezcla de fantasía y una metafórica historia nada real. Y me he acordado cómo en ellos hacía referencia a la poca comunicación que existía entre los protagonistas, y ello me ha llevado a recordar que nuestro flujo de comunicación se quedó un poco estático ya un tiempo atrás. Todo esto también me trae a la mente la vez que me pediste que escribiera algo sobre o para tí. Pues en esas estoy... y créeme, me está costando un poco, entre la falta de costumbre y que realmente no sé por dónde empezar...
Nos conocimos de rebote, como esas cosas que pasan sin que ni los mismos protagonistas se enteren. Yo era un enlace, un acceso a Él, pero Él no mostraba interés, y yo era el único, de las personas más cercans a Él que estaba inclinado hacia tu causa. Como decían en "Lo que el viento se llevó": Siento debilidad por las causas perdidas. Pero obviamente eso no te lo dije, puede que fuera un romántico, pero para nada un idiota. Hubo tantos giros, tantas confusiones, ilusiones, corazonadas y arrebatos... y lo que acabé teniendo certeza en cuanto a tí, era tu persistencia, tu fidelidad, tu perseverancia. Te debatías en esa línea en la que muchas personas estiman que limita la bondad de la ingenuidad.
Eras la chica fea del baile, aunque no lo fueras, te considerabas así, al estar tan sumamente ignorada. Y como suele pasar, también en las películas, mientras estabas entretenida admirando, alguien que sí te apreciaba por como eres, te había convertido en su guapa del baile.
Reíamos mucho juntos, y alguna lágrima derramaste también, una vez tuvimos que salir de la biblioteca por el ataque de risa que nos dio. Y luego, cuando no sabías qué elegir a la hora de estudiar... tampoco fui de gran ayuda. Se podría decir que lo que sobre todo fui para tí fue un oyente.
Y aquí me encuentro, escribiéndote, sin saber muy bien qué decir, sin recordar apenas de qué iba a tratar aquélla conversación pendiente. Apuesto que tú tampoco. Cuando dejas algo pendiente tanto tiempo, acaba quedándose alterado, falto de importancia, si cabe. No recuerdo si era de tus amoríos o de los míos, sobre tu carrera o sobre mis miedos ante lo que se me venía encima.
Si hay un gesto con el que más sonrío es el de ilusión, como aquélla vez que perdimos las fotos de un finde juntos con amigos, y fui a buscarte a la puerta de la uni para darte la tarjeta de memoria. De hecho esa tarjeta no la he vuelto a ver, posiblemente me la fueras a devolver cuando se celebrase nuestra "conversación pendiente". Esa conversación en la que a día de hoy no recuerdo de lo que íbamos a hablar. Una conversación que posiblemente fuera a ser nimia. Pero tengo certeza de qué cosas te hubiera preguntado. Unas preguntas que me darían lugar a deducir cómo te encontrabas. Preguntas que cuando te las haces a tí mismo se convierten en retóricas y/o trascendentales, porque rara vez tienen contestación clara y porque nos hacen reflexionar demasiado sobre nosotros mismos y hace que nos deshagamos de todas las corazas y máscaras. Puede ser que hubiera tenido que ahorrar todo lo anterior y empezar con ellas:
¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Eres feliz?
Pero no voy a encontrar una respuesta por tu parte, no. Se van a quedar aquí para atormentarme y hacerme reflexionar. No las vas a contestar, y si lo haces, yo no oiré.
Olvidamos que en nuestra "conversación pendiente", lo único que realmente pendía frágilmente era la vida.
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