Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

domingo, 31 de marzo de 2013

Trabajar en corto

     Empiezo este mes de abril, sentado en una resi cuyo nombre me re... (pausa real... sabéis esto que suena el teléfono a las 02:00 y tú piensas, o el apocalipsis o alguien en quien me voy a cagar metafóricamente hablando, pues como suele ser común, ha sido la segunda, ahora entro en detalles) pues el nombre de esta resi me recuerda a Canción de Hielo y Fuego, a Kingslanding. Bueno, en realidad muchas cosas me recuerdan a Canción de hielo y fuego: la política, los congresos, y hasta los colegios e intitutos, bueno, antes no, porque en en estos sitios no se follaba, y lo digo en pretérito imperfecto.
Pues en este nuevo sitio, donde mi jefe me mandó, así, como le gusta a él hacer las cosas: trabajabas el domingo de noches en la Cloaca no? (Ved que respeto el signo de ountuación en versión original) A lo que contesto que sí. Y me dice: Te voy a cambiar de destino, he conseguido una nueva resi, tras la que llevo dos años intentando meter cabeza, y me acaban de pedir un enfermero, y como quiero dar buena impresión, te mandi a tí. Yo, le dije que estupendo, que ya hablaríamos de mis privilegios cuando volviéramos de Semana Santa. Así que aquí estoy, con una tacita de té al lado, y mi auxiliar tomándose su descanso de hora y media; en este lugar donde de entrada casi me da un infarto, y le da otro a mi espalda. Pero para entender esto, hay que remontarse a unas... 30 horas antes.

     Ayer llegué a cumplir mi turno a la Cloaca, Panoramic me vio y la cara me lo dijo todo. Malas noticias. Además de que la Zorra (que además roba los vasitos de medicación) me tenía que dar el parte, me había quedado sin auxiliar gracias al ya famoso phone and sick. Oh, vaya, creo que eso es otra entrada pendiente. Así que... me encontraba solo en mi adorada unidad de la Cloaca. La noche se antojaba divertida...

Así, pues, me embarqué en lo que iba a ser una carrera, una prueba de fondo. Tuve que preparar el carrito de la merienda, ya veis, aquí la merienda es después de cenar, no preguntéis, si, como ya dije, conducen por la izquierda... justo antes de coger las llaves, estuve por darme media vuelta y volverme a casa. Bueno, quien dice a casa, dice al pub de abajo de casa. En el fondo no mentiría, de hecho si pongo mi ubicación en el wassap o en el twitter, ¡da el pego! (-te lo juro amorcito, estoy en casa, mira, te mando la ubicación + vale cariñito, te creo, pero ¿ rubia o tostada? -...es pelirroja. +Te decía la pinta, pero ya veo que vas de puta madre. ) Peeeeero Panoramic me miró y me suplicó. Si no hubiera sido mi coleguita, hubiera acabado en el pub lo más seguro, porque para más inri, mi agencia no me contestaba el teléfono. Pero como soy de esas personas a las que les gusta cumplir su parte del trato aunque la otra parte lo haya incumplido, ya veis, soy un caballero de los de antaño, que si no fuera ilegal ir en moto sin casco, hasta llevaría sombrero.

Pues, tras preparar mi carrito de la merienda y preparar mi carrito de la medicación, fui a la par colando diazepames de 2 mg (cuidao no te vaya a dar un chungo tú), mis temazepames, y mis duphalacs que aquí que son muy progres lo llaman lactulose. (¿Haloperidol? Jajajajajajajaja, para la broma, que lo mismo el simple hecho de mencionarlo se considera abuse). Y hasta aquí la parte graciosa del chiste, porque, mal mal, la jugada no se me dio. Pero me llegó la hora de acostar... y tachaaaaaan. Individuales o dobles, esto es democracia y todos somos iguales, así que, salvo una que tiene petición expresa de que ningún hombre haga a la abuela, fui acostando y cambiando pañales a diestro y siniestro (que por si no lo sabíais, en italiano, izquierda se dice siniestra o senestra, algo así, es sólo un dato curioso, joder). A decir verdad, no acabé muy tarde, y tampoco me sentía muy cansado, así que me fui a cenar o a comer, no sé, ya llamo a todo por igual. Pero ya se sabe, las desgracias nunca vienen solas, y una de las viejas que me llama "male nurse" (male nurse, será hijaputa, no hay otra cosa que me pudiera joder, oues la vieja siempre igual), empieza a brotarse. Aquí que una persona esté sin un tratamiento adecuado es el pan de cada día; tanto por el médico que no quiere arriesgar a recetar, ni a gastar de más,  como por enfermeras vagas que no dan suficientemente por culo. Y emoieza con el puto timbre y a gritar y a alucinar, y a llamar y mirarme en silencio hasta que se pone a grutar y a llorar. Pues sí que me gusta trabajar en corto, oye.

Normalmente en estos sitios se hace en doce horas tres rondas de pañales, y así llegaron las 02:00. Empecé de nuevo en solitario, mis cambios de posición, etc. Y al acabar me dije... con paciencia y saliva... el sistema por el culo le da bien a su putita. La vieja brotada se había dormido, y me dije, bueno, ahora hasta las seis sólo hacer el papeleo, y luego la última ronda. Unas... ¿dos horas? No me jodas.
Fue entonces cuando me di cuenta que habían adelantado una hora el reloj. Entonces ya el chiste se hizo desternillante. Después de toda esta putada, me iba a tocar cobrar una hora menos. En ese instante la vieja y yo nos brotamos a la vez. Encima tenía que hacer todo el papeleo de auxiliares... una mierda.
Ya durante las siguientes horas de correr y correr, con la vocecita diciéndome "Pitito... qué"
Y pensaba en cómo matar a FSHC, a mi jefe y a Towapo, por qué no... fue durante estos momentos cuando mi espalda dijo... ¡crack! Afortunadamente me quedaba solo uno por hacer. Los papeles de auxiliar, de puro cabreo no hice ni uno.
Al menos el relevo tuvo la deferencia de venir prontito. Cuando llegué a casa recordé dos cosas, una se la dije hace tiempo a mi jefe: cuando me rompo, me rompo de verdad. Y la otra, la de la enfermera de la otra agencia diciéndome, vete y entra en un hospitalito, no mereces esto.

Así que, tras nueve horas de sueño, me he despertado con un poco de dolor de espalda. Y al llegar a Desembarco del Rey, me dice la enfermera, una enfermera negra a la que me ha costado la sangre de siete vírgenes en sacrificio a Belcebú para entenderla, que mi auxiliar no llegaba... afortunadamente todo quedó hoy en angor pectioris y no en un IAM, escribo desde la resi y no desde la unidad de cardio.

     Y esta, mi experiencia de ayer, me hace reflexionar... ¿es a donde estamos llegando con este sistema que nos intentan implantar? He temblado.

God save Nightingale y que Hygeia sea con todos y todas.

Con amor desde Desembarco del Rey.

viernes, 29 de marzo de 2013

El Sol está tras las nubes

     Hace poco, hablando con una local (aquí a los naturales del lugar se les llama así), me dijo: "vaya asco de mañana, este va a ser un buen día".

     Soprendido le dije: "¿cómo estás tan segura." (Y hoy de nuevo me tendréis que perdonar fatas de ortogafía, me estoy adaptando a el último juguetito que me compré, una tablet, con la cual me llevo pegando desde que la compré, me he hecho viejo al parecer y no sé adaptqrme a esta tecnología). Pues tras preguntarle, sonrió y me dijo "llevo más de 50 años viviendo aquí, y casi siempre ha sido así" El cincuenta, lo creáis o no lo dijo en número, y cómo decir un número es la siguiente pregunta¿.. pues así de una manera que no lo dices. Me explicaré, al decirlo o no decirlo más bien, se señaló la cara y el cuerpo, y de ahí saqué yo la conclusión de los 50.

     Esa frase, la del sol, no la de los 50, eso es una gilipollez que he puesto de relleno para que parezca que me pasan cosas y para poder completar los caracteres necesarios para que me acepten la publicación... ah, calla, que esto no era el artículo científico...
Y como os intento contar, la frase me dio qué pensar mientras tomaba mi café-achicoria. Realmente todo lo que empieza jodido, puede mejorar. O sea, a ver, tras todos esos nubarrones, en algún lugar se esconde el sol, y fé doy, no hay más que ver el día que se ha quedado, tan bueno que vine tras levantarme de mi siesta post turno de noche a tomame otro café-achicoria. Eso y que este café-achicoria me sale gratis gracias a mi tarjeta de cliente habitual que al octavo, el noveno es gratis.



     Y aquí en mi sillita de los días que hay un poco de luz, si, tengo la sillita de los días depre, la de los días que soy accesible verbalmete, y la silla de los días paranoicos ( no preguntéis este último); llego a la conclusión, que si quitas todos esos nubarrones sie pre acaba apareciendo el sol, y que la única manera de que el sol no se vaya es: o tener uno, ser uno, o subir más alto donde las nubes no lo tapen. Ah, nota para papás, los hijos no son soles, son un infierno, el que den calor y deslumbren no son sinónimo de sol.

     Y aquí, en la Costa del Nublado, el simple hecho de levantarse es ya toda una batalla. Poca luz, frío, Towapo, mal café, peor comida, y un trabajo de mierda. Que sí, volvemos a lo de siempre, que sarna cin gusto no pica, pero de todos es sabido que el dinero no da la fecidad, sobre todo p'al que no está acostumbrao.

El vídeo es un poco largo, pero si tenéis tiempo y ganas, os vais a echar unas buens risas, que nunca vienen mal del todo. 
Y apoyándome en este vídeo sigo con mi vida... este vídeo estuvo presente el día de mi cumpleaños. No fue un día demasiado especial, pero si os digo la verdad, como todo en la vida hay qe buscarle lo especial a las cosas. Este día lo pasé con Ginger Fake y Panoramic (otro día os explico la crueldad), que fue además el día que asumí que iba a ser y que sería el Guardián de la Costa del Nublado. A estas personas las conocí en lo que hasta ahora está siendo uno de los peores destinos a los que me envían: la Cloaca. En este sitio el ambiente está viciado, los trabajadores quemados, las instalaciones hechas mierda, los residentes mal atendidos, ylos jefes juegan a estar de cacería en la residencia: la caza del trabajador competente, de esto puede dar buena fe Panoramic.

     Es cierto que mi entrada en la vida no fue cojonuda, como digo, fui un aborto fallido, pero los médicos endiosados se empeñaron en sacarme adelante. Más adelate las condicioes en mi familia no han sido nada fáciles, y sin embargo, implícitamente, desde casa, mis profesores y muchas personas, me han enseñado lo que ahora esta guiriha dicho con una frase tan a la ligera. 

     Así que, como el disco ya ha dado la vuelta, y eso no puede significar nada bueno, voy acabando... el esfuerzo es lo que media junto, cierto es, la suerte, que depende en gran medida de la audacia. Esta situación en la que estoy siendo una puta de este sistema sanitario, en la que ni estoy ni contento ni a gusto, saco algo positivo: los pasos que previamente he dado son los que por sí mismos me empujan a seguir adelante, y como ya sentenció Machado: "caminante, son tus huellas el camino, y nada más".
No os mentiré si digo que sigo soñando con trabajar en mis urgencias, o mi comunitaria, estudiar algo más, etc. O mejor aún, volver algún día. Pero por ello, no me quedaré parado, hasta el paso más vago, vacilate y sin rumbo, me dirije irremediablemente a conseguir algo.

     Y con esta entrada voy dando por acabado el ciclo personal, sé que muchos lo que esperáis es chicha y cosas que expliquen cómo funciona este sistema y lugar, y no que cuente mis movidas mentales.

     Con amor desde la Costa del Nublado con un poco de sol, vuelvo para prepararme mi cena para el turno de noche.
Ni lo que bien empieza, bien acaba, ni lo que mal empieza, mal acaba.

lunes, 25 de marzo de 2013

Constante de Despedida: la Vida

     O para creerme un poco más listo, y aparentar que en el instituto me enteraba de algo de física y demostrar a mi madre cuando (algún día) lea este bloj que el dinero que gastaba en mi profesor de apoyo sirvió para algo:

KD=n x V +/- 8

Donde KD es la constante de Despedida, n es un número dado, V es la vida, +/_ debería ser que tiende a, y 8 es infinito.
A ver, que yo todos esos símbolos no los sé poner en el teclado...

     Pues ya habiéndonos introducido en materia, procedo a explicaros verbalmente mi teoría basada en la experiencia, porque sí, soy más de corriente filosófica e investigadora inductivo-descriptivo. O sea, que digo que soy investigador, pero en realidad soy un cuentista ( sin ofender a los de ciencias humanas) .

     Hace ya unas dos semanas pasó por mi cabeza irme a mi Tierra Prometida, de vacaciones, o a ver a los que, ahora que soy rico, dicen ser mis amigos. Pues a esa gente y a mis diversos ligues, que un sesimból no debe descuidar a su rebaño.

     Pues bien, antes de coger ese avioncito que me traía de vuelta, tuve que pasar el trago de despedirme de Heteronurse y de Ginger Fake. Son dos españoles que conocí al poco de llegar a la Costa del Nublado. Por cierto, Heteronurse, es un enfermero que no es gay ni tiene complejo de poca masculinidad, ahí lo dejo, así que, amigos enfermeros del mundo, os recomiendo ir a psicoterapia.
Pues como la Costa del Nublado es droga dura, decidieron finalmente tirar la toalla. Pero como iba diciendo eso es otra historia.

     Nunca he sido una persona de despedidas, de hecho, es una de las cosas que menos me gustan. Mirad hasta dónde llega mi animadversión que cuando me fui de Erasmus y cuando emigraba, a la quedada la llamaba fiesta de reencuentro, en cierto modo muchos de los asistentes llevaban tiempo sin verse. Pero los años pasan y acabas aceptando la realidad: te haces viejo, la muerte está siempre presente y supone el fin de la partida, si mueres no caes del cielo e intentas terminar el trabajo, España está en grave crisis económica, el sistema de valores de esta sociedad del siglo XXI se basa en construir la casa por el tejado y a golpe de crédito, en España gobierna el PP y Rajoy es presidente del gobierno, la ropa de los años 80 y principios de los 90 nunca debió existir, y que la vida es aceptar pérdidas y aprender a despedirse manteniendo la esperanza de volver a verse.

     A muchas de las personas que aprecio las pude ver durante mis vacaciones sólo una vez, a otras pude verlas un par de veces más... Si digo la verdad me costó mucho encajar que a algunos sólo podría verlos una vez, como bien sabes, cuando dices un hasta luego, en especial cuando una distancia considerable o un tiempo indeterminado va a mediar, el hasta luego está lleno de incertidumbre, y bien es sabido por todos que la incertidumbre eslo que los humanos peor llevamos.
Reí, bebí (vino barato mezclado con gaseosa o limcon, el afamado tinto de verano en invierno, también unas sidras naturales de Usturies) comí hasta hartarme, variedad de productos típicos y no tan exclusivos ni topicazo como el jamón, por ejemplo unas bravas, unas aletas de pollo, etc.
Paseé por mi adorada calle de Alcalá, por Sol, cuna del socialismo utópico occidental del S XXI, Callao,Latina, Tirso, vi de lejos Fuencarral (calle donde todo es nada, nada es todo, y nadie es lo que parece).
     Y sin darme cuenta, fui consciente de que a cada momento que pasaba, iba despidiéndome de cada adoquín, de cada esquina, de cada graffiti y de cada cartel, y de todas y cada una de las persona a las que aprecio...
     Hubo quien me preguntó que qué tal lo llevaba. Yo reí, como el que ríe por no llorar. Horrorosamente. Y me quedé así de pancho. Hubo quien me preguntó cómo llevaba eso de estar lejos de casa. Yo dije cómo llevaría tener su cuerpo en un sitio mientras la mente y el corazón está a cientos de kilómetros. Esa es la puta condena del emigrante o el exiliado, como prefiero considerar a estos jóvenes aventureros como cierta ministra nos considera. Mi corazón está donde está la gente que aprecio, sí, está partío.

     Y a medida que pasaban los días y la vuelta a la Costa del Nublado estaba más cerca, una idea me tentaba... quedarme. Pero no era posible, este no es país para jóvenes, y mis ahorros se agotarían en poco tiempo. A lo bueno no cuesta acostumbrarse: buena comida, mal vino barato, buena sidra, frutos secos fácil de encontrar, patatas fritas sólo con sal, los precios de la cultura ( digo... pasa palabra), el buen café, garitos que no cierran hasta una hora normal, teleoperadoras de movistar, cruzar cinco carriles en la M30 en plena hora punta y con dos cojones, conducir por la derecha ( como Dios manda y a quien hay que votar), recorrer unos cuantos metros en dirección contraria por las mal costumbres...

     Así que sin apenas enterarme, desde antes de coger el primer avión que me trajo a este paraíso nublado, me he estado despidiendo de cientos de cosas, también aquí. De ahí que llegue a la conclusión de que siempre, siempre, siempre, nos estamos despidiendo.

     La vuelta... en fin, me he quedado un poco solo, pero siempre queda Towapo... nah. Es imposible de domesticar. Ah y el vuelo de vuelta, genial. No pagué por la maleta a facturar porque iban ligeros de peso, tuve dos asientos libres al lado por lo que me pude tumbar, y el sándwich y el té del avión me lo dieron a mitad de precio porque no les funcionaba el datáfono y aceptaron la calderilla que llevaba en el bolsillo. No es Iberia, es Aer Lingus. Lo malo es que con tanta nube no pude despedirme de la costa del norte de esa península, como tenía por costumbre...

     Como dije cuandi cogí mi primer avión con la esperanza de un futuro en este rinconcito: Volveré.

    Con amor y habiendo sobrevivido a una nevada como bienvenida a la Costa del Nublado.