Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

martes, 10 de junio de 2014

Cuando la mierda te llega a las orejas

          Cuando la mierda te llega a las orejas, tienes que nadar, y si te es posible, achicar un poco la mierda.
O algo así dijo en algún momento determinado un  gran filósofo...

          En estando en turno hace poco, de guardia como no, uno que ya se ha hecho a lo noctámbulo; me encontré con una unidad llena de mierda, no por falta de limpieza, que también, sino porque había 5 personas con diarrea. Muchos piensan... otros, en fin, la cabeza tiene diversas utilidades, como una navaja suiza; que en estando en esta situación, debe haber un bicho por ahí saltando culo a mano y de mano a boca; o sea, que como siempre he dicho: "si las manos van al pan, y el pan va a la boca: ¿por qué pasar por las manos?" Mucha gente me ha contestado que por educación, pero... tssss, son tan poco creativos, tan poco sencillos, tan complicados. Y desde entonces sigo esperando que alguien me dé una respuesta adecuada. Una respuesta adecuada es lo que también espero ante la duda que me surge en estando en este remoto lugar de la Costa del Nublado mientras la gente se deshidrata por el culo y eso que no estamos en un país "tercermundista".
Pero creo que voy muy rápido, y aún no he planteado el marco de forma adecuada. Es como ayer por la mañana cuando estaba dándole el cambio de turno a la supervisora que le dije no sé si he corrido media maratón entre las dos unidades, y una vieja intentando pegarme, en ocasiones acertando. Su cara fue un poema. También el de la estudiante. También el de la nueva. La única que no era un poema era la del auxiliar indio, que claro con tanto bigote, no hay Dios que vea nada. Y siendo sincero tampoco tenía yo claro que era lo que quería en ese preciso instante comunicar. Fue un insulto al silencio en toda regla, pero de buen rollito, que por las noches él y yo nos llevamos muy bien, y cuando no está le echo de menos.
El caso: se me presenta una unidad con puertas cerradas por código en la que está dándose un repetido número de casos de diarrea... lo lógico es pensar que hay algo que se está pasando entre los viejos... Pero según las protocolos inventados de una portuguesa recién salida, y demás Pilis, tienen que pasar un par de días, unos tres, para sospechar que puede ser un bichillo. A veces cuando hay suerte y el cónclave de la imbecilidad se pone de acuerdo para llamar al médico, éste puede responder que lo que necesitan los abuelos es "detoxifiacarse"... y me digo yo: "ellos y el 80% de esta alcohólica sociedad". Pero, ah, no estábamos hablando de eso... detoxificarse mediante la deshidratación... hace poco leí un estudio aleatorio tripleciego de absenta, en el que se demostraba que es bueno para la salud hacer un corte en una vena y sangrar a una persona durante... 45 min. los resultados mostraron que los problemas de la humanidad acabarían para siempre.
          Bien, hay personas por sí mismas que desde casa se procuran tratar no farmacológicamente el tema de una diarrea: ¿quién no ha estado en algún momento con diarrea? Y de hecho es una de las funciones junto con el comer de satisfacer, y es aquí donde entran las dietas astringentes y unas horitas de ayunas. ¿Quién de pequeño no ha estado a jamón cocido, arrocito, pescadito hervido, zanahoria, zumo de manzana y 0 grasa? La mayoría, si no todos. Pues aquí se me ocurrió decir que por qué no le quitábamos un guiso de ternera por un arroz o cualquier mierda por el estilo en plan verduritas, fácil digestión. Lo primero fue la contestación de cocina: ellos no están para tonterías y no van a estar cocinando 6 menús, que con el de diabético y el de fácil masticación y puré ya tienen mucho trabajo.
Hace un año hubiera discutido con el cocinero, que por cierto, tampoco escuchan a los dietistas (con esto no quiero defenderles, no me caen bien tampoco), sobre nutrición y demás... pero hoy simplemente asentí y pensé: "Joder, Michael, joder".
También se me ocurrió pensar que en un país donde los laxantes son recetados en dosis triples y el ibuprofeno y el paracetamol se venden en tiendas de 20 duros, conseguiría algún que otro fortasec, pero, ja, ja, ja, ja; supone muchos riesgos para la persona, porque puede provocarle un estreñimiento bestial y acabar en una macrofiesta rave de bacterias pasándoselo de puta madre, puestos de paracetamol hasta las cejas y jodiéndole la vida al viejales, asique ponle en un balance hídrico y fuerza la ingesta.
Y yo me pregunto: ¿?
Y en viéndote que los viejos mueren por el culo, que cocina no va a hacer nada por arreglarlo, que los auxis consideran poner en ayunas a una persona "abuse" y que el médico considera que la vida es tóxica, piensas: "menos mal que hice socorrismo y sé nadar bien".

A mariposa entre la mierda y con amor.

jueves, 5 de junio de 2014

La muerte y los profesionales de la salud.

          Ese bello momento en que coges el boli, sí, el boli, sin nada que contar o nada en realidad claro que se encuentre en tu mente para ser plasmado de forma "eterna"...
          Cuando un delirio se hace una historia, esos tiempos en que me faltaba papel, boli y tiempo para escribir las cosas interesantes que me pasaban por la cabeza, todas esas ideas, sólidas e importantes. Mas poco a poco fui dejando, abandonando un mundo de fantasía, ese mundo onírico para estúpidamente integrarme en el mundo real, el del común de los mortales, el básico y complejo a la par, al imposible y estéril. El mundo de los mayores, ese mundo al que pertenecen las personas responsables, maduras y de provecho. Ese mundo en el que se antepone el trabajo, el qué dirán, la estabilidad, las facturas, el éxito y el respeto y admiración del resto de personas aburridas e inertes, huecas por dentro, en el que su cerebro se ha instaurado a la perfección el conductismo, el sueño de Skinner.
          Los sueños, las ilusiones, el placer de algo, es la esencia. Aquéllos que gozan, que ríen y los despreocupados, aunque sea en apariencia, sospechosamente suelen ser los favoritos de los niños; los artistas, cantantes, pintores, escritores, músicos... poetas.

          Sin darme cuenta me he hecho más viejo de lo que soy, no sólo las noches son las culpables, por supuesto que no. También tiene la culpa la edad, pero no toda. Tiene la culpa mi profesión, ese estrés constante, ese sufrimiento que nos circunda, ese papel que juego como "el que me puede aliviar", "el que está para y por mí", esa responsabilidad, esa sobrecarga emocional y legar y moral que nos cargan con 20/21 años si tenías la "suerte" en mis tiempos de acabar a la primera todo. Pero eso no es lo que más te afecta, lo que más nos afecta, nos guste o no, es la muerte: su olor, su sabor, su tacto, el institnto de que nos rodea durante gran parte de nuestro día, es el haber tenido que vender una parte de nuestra alma a "la profesión" a que esa parte consuma y se pudra o descomponga, que se lleve todo, absolutamente todo de esa parte e intentar tirar adelante con esa mitad de alma, como el que vive sólo con un pulmón o un riñón... pero no es tan fácil, ¿qué pasa si funcionas sólo con la mitad de tu cerebro o de tu corazón? Eso es aún más complicado, es casi imposible y acaba sobrecargando a la otra mitad "sana" y por consiguiente al resto del sistema. Y como dije hace poco "la estabilidad no es que esté sobrevalorada, es que es una necesidad".
          Durante mucho tiempo, si no siempre, el tacto del boli en el papel ha sido mi mejor medicina, el poder vagar por un mundo inventado y hecho a mi medida.... pero mis papeles de persona adulta, madura y responsable dijeron que era algo secundario, y como de mí se esperaba ese rol, yo lo tomé. Pero no, tras estar estudiando desde que tengo uso de memoria y trabajar desde mi adolescencia, he dicho que me toca vivir, aunque sea un poco, no quiero que todo en mi vida se limite a la muerte... aunque no niego que siempre fui un enamorado de la muerte, que no un novio. Son cosas y papeles muy distintos... (dejo unos segundos para que se entienda la ironía y a la par la reflexión filosófica).
          Me he decidido a llevar a cabo mi propia terapia, así como lo decidí hace unos meses con cuidarme un poco físicamente, que la verdad, no lo hago a la perfección, pero guardo un poco de cuidado; también lo voy a hacer emocionalmente, voy a volver a coger más a menudo mi boli/pluma (que anda perdida), y no voy a dejar que la muerte sea todo lo que me rodee, no prometo que no aparezca, al enemigo hay que tenerlo cerca, porque hay algo peor y que destruye más un alma, y eso es creerse o esforzarse en negar que la muerte no nos afecta, algo en lo que somos profesionales las enfermeras y demás personal de la salud. Es mentira, el mero hecho de negar que te afecta no hace más que condenarte a perder la humanidad que queda en ese lado no cedido, y que éste acabe siendo también conquistado por el thánatos...

¡Erosticemos nuetro entorno!