Tras haber superado una no muy buena noche, en la que me encontré el lugar con dos personas pidiendo pista (definición / eufemismo que aprendí cuando empecé en el mundo de las residencias en España.), cuatro con alucinaciones y tres con galopantes infecciones de orina, y otro puñado más de ellos con infecciones respiratorias de varios niveles, ahora me río y pienso que he estado en peores situaciones.
Nada más entrar en turno encontré pululando por el lugar dos moscas. Ya sabemos qué significa esto en nuestro gremio, y me dije: "pues nada, se ve que la noche va a estar entretenida". No me equivocaba, a los dos minutos de empezar el cambio de turno a una abuela le dio por tener un ataque epiléptico, manda huevos de lo que son capaces por un poco de atención... Total, comenzaron todas las enfermeras como locas a correr por el lugar, lo cual es algo que siempre me ha hecho gracia y me ha llamado la atención, la afición que tienen las enfermeras por el running. Cuando llegué la abuela, pues eso, con su ataque, y todos mirándose angustiadas, como si de un sketch humorístico se tratase... "¿Y si le ponemos oxígeno? Qué buena idea, tú. Pero de como se manejan los ataques epilépticos aquí, hablaremos otro día, que eso es otra historia.
Ya estabilizada la abuela, seguimos a lo nuestro. Resumen de como tenía la resi: mu chunga.
Pero como siempre me pasa, cada vez que voy a escribir sobre algo, os acabo contando mi vida en fascículos. En resumen, discutí con un médico on-call, no se me murió nadie, la gente durmió poco y yo cené en cinco minutos a las tres y media de la mañana. Pues en estando escribiendo las notas, me llaman al teléfono del office, identificador de llamada: "planta 1". Cojo el teléfono pensando que son los auxis con alguna emergencia:
-Decidme
-...
Se oye como cuelgan el teléfono. Mi reacción fue decir: "pero serán gilipollas"...
En estas entran dos de mis auxiliares que estaban arriba y me preguntan qué quien. Un momento WTF, ¿no estaban arriba? Va a ser que no. Pregunté a la auxiliar que estaba a mi lado si había soñado ahora mismo el teléfono. A lo que dijo que sí. Sólo quedaba una auxiliar, y fuimos al salón de enfrente del office y nos la encontramos roncando. De puta madre. Es uno de esos momentos en los que dices: estupendo, pues nada, que ya que se pone quien sea a joder con el teléfono, que se venga a hacer las rondas también,¿ no?
Lo cierto es que el mundo de la noche es un mundo aparte. No soy una persona muy supersticiosa, y soy bastante escéptico, pero mis experiencias me acaban llevando a pensar que hay cosas que no vemos. Por ejemplo en La Cloaca hay un pasillo que resulta especialmente raro, hablando con compañeras al cabo del tiempo, me han reconocido que tampoco están a gusto en ese pasillo. Al margen de los timbres que se pulsan solos en una unidad vacía, en una habitación cerrada con llave, en este pasillo mientras daba la medicación vi a una mujer, y le pegué una voz pensando que era mi compañera. Como no contestaba, fui a girar la esquina y no había nadie. Pegué otra voz y salió del salón, que está digamos que poco lejos. Pero como siempre, pensé que son estas cosas que ves, que imaginas, como una sombra. A todos nos pasa. Lo ves todo muy normal hasta que abuelos que no se hablan entre sí, que son de distinta unidad (este pasillo tiene una puerta con clave que separa dos unidades) te hablan de niños jugando y de un gato negro. De puta madre.
Es en esos momentos cuando a lo mejor te lo crees un poquito.
En fin, volviendo a la noche está de antes de ayer. A las seis, haciendo la última ronda, un abuelo recién ingresado, paliativo, nos preguntó que dónde estaba el chaval. Le dijimos que si preguntaba por Jim, el auxi. Y nos respondió:" no, no. Chaval, de niño, de unos diez. Dijo que se llamaba Tom".
Claro, caballero, ahora voy a buscarle, duérmase otro poquito, que queda un rato hasta el desayuno. Salí diciendo a mi compañera: "está este hasta las cejas". Ella me miró y me dijo:
-Tom, o Tommy es el fantasma de la resi. No es el primero que habla de él, y este hombre lleva aquí dos días y no creo que las auxiliares le hayan hablando de Tommy.
"Estupendo, ahora resulta que el fantasma le da por visitar los que están con un pie en el otro barrio. Lo mismo fue Tommy quien cogió el puto teléfono a las 04:20 de la mañana sólo para colgarlo y tocarme los cojones, mientras luego se dedica a pasearse por las habitaciones a visitar a los que están en paliativos. Pues estimado Tommy, me estás tocando los cojones, ¿qué te he hecho? Tío, vente, desayunamos juntos y con un café en la mesa me dices qué te he podido hacer para molestarte. Bueno, en vez de un café, un zumo para tí, que tienes unos diez años."
Esto lo dije en alto, y a la auxi no le hizo mucha gracia. Lo cierto es que mientras desayunaba, nadie al otro lado de la mesa se quejó de que no hubiera comprado un zumo aparte de mi café y mi desayuno.
A decir verdad, como antes he dicho, soy bastante escéptico respecto a este tipo de cosas, pero por otro lado son cosas que se repiten, y en las que coincidimos los sanitarios que trabajamos de noche. No sé si hay un más allá, si existe el Diablo (más allá del videojuego), o si yo qué sé. Sólo considero que en ocasiones son muchas casualidades juntas que pueden llevar a pensar que hay algo que no encaja muy bien a no ser que se explique mediante lo para-anormal. Seguro que si me lees y has hecho noches, alguna experiencia has tenido. A mí me enseñaron en Suecia a abrir las ventanas cuando alguien moría, para que el alma o lo que fuera, encontrase una salida, y me sorprendió de un país que no son muy religiosos. Luego entendí que no está reñido con ser espiritual. Por eso abogo por que en los planes de cuidado en el apartado espiritualidad incluyamos si hay un fantasma mayoritariamente reconocido en la unidad/residencia, y se incluya una serie de actividades en las que pudiera estar involucrado y de algún modo ser partícipe en el proceso de cuidado de la persona.
Ahí es ná.
Con amor, desde el más allá (la Costa del Nublado).
Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.
Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.
martes, 15 de diciembre de 2015
miércoles, 2 de diciembre de 2015
HOY
Hoy... hace tres años que cogí un avión y mientras estaba subiendo en él me prometí que volvería a la que en adelante sería mi Tierra Prometida. Me lo prometí a mí y a más personas, mas he aprendido que las promesas que te haces a tí las sueles tomar más en serio. Cuando me refería a que volvería no lo decía en el sentido vano de la palabra. Lo decía muy en serio. Siempre he tenido claro de dónde venía y adónde estaban mis raíces y dónde estaba mi lugar. Cuando decía "volver" no significaba de visita, que sí, de ese modo he vuelto muchas veces. Pero eran vueltas para revolver a donde no quería volver.
Dicen que las personas decidimos y que nadie nos obliga a nada. No voy a decir que no, estaría de hecho contradiciendo algunos de mis principios. Sin embargo te pueden determinar, como viene siendo el caso con mi generación. Ahí donde yo quiero estar sólo te casas si tienes padrino, o si la novia está muy deseesperada y aceptas hasta el último de sus caprichos, condiciones y exigencias. Si algo puedo decir en favor de la Costa del Nublado es que una persona puede abrirse camino de motu propio, algo así como dicen aquí de "un hombre hecho por sí mismo", o al menos esa es mi impresión.
Hace tres años me fui a lo que viniera, no fui con una venda en los ojos corriendo en dirección fija, pero siempre existe un tanto de incertidumbre, sobre todo cuando introduces un alto número de variables nuevas.
Hace tres años me fui con Iberia diciendo que si me iba, lo haría antes que el barco se hundiera y tuviera que irme en patera. Dije: "al menos me doy el que puede ser mi último lujo, en esta vida mia que se ha caracterizado por el exceso y la opulencia (ja.ja.ja.)"
Hoy, tres años después, vuelvo tras un "break" forzado a la Costa del Nublado, pero con Ryanair. Mi orgullo se ha vuelto "low cost". Digo más tacos, creo en menos cosas, confío en menos personas y he aprendido a las duras lo que perder, incluso si no estabas jugando, significa. Y mi humor se ha vuelto más afilado y negro, aun si cabe.
Hace tres años tenía pocas cosas claras. Hoy creo que tengo menos cosas claras aun, sin embargo aquéllas que sí las tengo, son mucho más nítidas.
He pasado por desilusionarme con mi profesión, con mi disciplina, con personas, con lugares... y he aprendido a apreciar más un café, una compañía y un rayo de sol. He aprendido, eso es lo que puedo decir sin lugar a dudas, como por ejemplo que la muerte es algo de lo que no sólo se escribe.
Sé que ese Sistema que me echó ni se alegraría, ni temerá de si vuelvo o no. Una compañera escribía hace poco que no tenía esperanza de volver. En mi caso conservo la Caja de Pandora a buen recaudo y con un candado que ni el TSA tiene la llave, así en plan insurgente y terrorista. No he dejado ni dejaré lo único que me ha mantenido cuerdo. Algunos amigos, cuando cuento mis planes, me dicen que si estoy loco... yo sólo sonrío y pregunto: "¿Aún lo dudas?"
Con amor desde el avión que me lleva a la Costa del Nublado.
Dicen que las personas decidimos y que nadie nos obliga a nada. No voy a decir que no, estaría de hecho contradiciendo algunos de mis principios. Sin embargo te pueden determinar, como viene siendo el caso con mi generación. Ahí donde yo quiero estar sólo te casas si tienes padrino, o si la novia está muy deseesperada y aceptas hasta el último de sus caprichos, condiciones y exigencias. Si algo puedo decir en favor de la Costa del Nublado es que una persona puede abrirse camino de motu propio, algo así como dicen aquí de "un hombre hecho por sí mismo", o al menos esa es mi impresión.
Hace tres años me fui a lo que viniera, no fui con una venda en los ojos corriendo en dirección fija, pero siempre existe un tanto de incertidumbre, sobre todo cuando introduces un alto número de variables nuevas.
Hace tres años me fui con Iberia diciendo que si me iba, lo haría antes que el barco se hundiera y tuviera que irme en patera. Dije: "al menos me doy el que puede ser mi último lujo, en esta vida mia que se ha caracterizado por el exceso y la opulencia (ja.ja.ja.)"
Hoy, tres años después, vuelvo tras un "break" forzado a la Costa del Nublado, pero con Ryanair. Mi orgullo se ha vuelto "low cost". Digo más tacos, creo en menos cosas, confío en menos personas y he aprendido a las duras lo que perder, incluso si no estabas jugando, significa. Y mi humor se ha vuelto más afilado y negro, aun si cabe.
Hace tres años tenía pocas cosas claras. Hoy creo que tengo menos cosas claras aun, sin embargo aquéllas que sí las tengo, son mucho más nítidas.
He pasado por desilusionarme con mi profesión, con mi disciplina, con personas, con lugares... y he aprendido a apreciar más un café, una compañía y un rayo de sol. He aprendido, eso es lo que puedo decir sin lugar a dudas, como por ejemplo que la muerte es algo de lo que no sólo se escribe.
Sé que ese Sistema que me echó ni se alegraría, ni temerá de si vuelvo o no. Una compañera escribía hace poco que no tenía esperanza de volver. En mi caso conservo la Caja de Pandora a buen recaudo y con un candado que ni el TSA tiene la llave, así en plan insurgente y terrorista. No he dejado ni dejaré lo único que me ha mantenido cuerdo. Algunos amigos, cuando cuento mis planes, me dicen que si estoy loco... yo sólo sonrío y pregunto: "¿Aún lo dudas?"
Con amor desde el avión que me lleva a la Costa del Nublado.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Vacaciones
Dicen que eso de las vacaciones son descansos legales que tiene que tener un trabajador. O algo así. Ahora, sé de personas que viven de vacaciones y de otras que llevan años sin unas vacaciones. Otros se merecen unas vacaciones de por vida.
Pero sin querer profundizar en ese tema... allá por febrero o enero del presente año, uno decidió que iba siendo hora de darse un homenaje, empezar a hacer eso que tanto dice. Y para empezar decidí que ya llevaba aquí un buen tiempo de seguido, que había estado teniendo una muy mala racha, y que un verano en la Costa del Nublado me lo temo como... asi sin ser redundante, como un ingreso en mitad del cambio de turno.
Así pues, compré un billete de ida a Madrid. ¿Cuándo? Antes de las eleccioens, mi señora madre me inculcó que era muy importante eso de votar, y como al final me arrepentí de por pataleta no ir a las Europeas, me dije: "cógete un billete en esa fecha". Y así fue cómo en la segunda quincena de mayo me encontré a mí mismo, con mi maleta de mano y una maleta de esa que llevan las mujeres para un viaje de dos días. (Lluvia de puñales).
Cuando estudié en la carrera, aprendí eso de que el trabajo no es un medio sino un fin (el final de la persona), necesitamos trabajar, así como necesitamos el descanso. Pero como yo me conozco, me planteé la necesidad de ocupar mi tiempo de algún modo mientras estuviera en estas vacaciones indefinidas. Llamé a unas cuantas personas, eché mi currículum en otros tantos y me senté a pensar, a pensar en un proyecto en el que había dado alguna vez alguna pincelada, pero que no me había atrevido a llevar a cabo ni a puerto. Aun que me encanta enrollarme, no os contaré la historia del proyecto, sólo el resultado: Siempre hay quien te apoya por descabellada que sea una idea, siempre hay quien critique tu idea y remarque en sus defectos, siempre hay quien quiere sacar algún provecho, y siempre hay quien quiere echarte una mano (a veces al cuello). Siempre me he considerado una persona de recursos y con imaginación, poco constante y muy tendente a la depresión y el derrotismo, que se contrarresta con un narcisismo repentino e ideas delirantes de grandeza. Lo vengo llamando desde la etapa del instituto "Teoría motivacional del ahogamiento", un día estudiaré Psicología y escribiré un pseoduproyecto científico en que explique que minar la moral de una persona es como cuando te estás ahogando, puedes morir. Pero si mantienes la calma y decides tocar fondo, puedes coger impulso y empujarte hacia la superficie. No lo prueben en sus casas ni en piscinas sin socorrista.
El caso, que desde un punto de vista de valoración de la agencia de enfermería (la de Orem, no para la que trabajo), bien sea por falta de capacidad, de conocimiento, o valta de voluntad suficiente, el proyecto no prosperó. Una de las tendencias suele ser culpar: al público al que iba dirigido, a tu entorno personal, y casi nunca a tí. Lo cierto es que todas las partes tienen en ocasiones algo de culpa, y el que menos siempre va a tener es el público, puesto que a este hay que comprarlo, tentarlo. Bueno, que al final nothing de rien, el proyecto se ha quedado en mi cuaderno de proyectos e ideas delirantes, y puede que algún día se le vuelva a dar un empujón, hay siempre muchas cosas que depurar, puesto que la perfección es como el infinito: inconcebible pero aproximable.
Derrotado por el mundo y por mi ego, decidí darme un premio (qué pasa, los premios no siempre van dirigidos a los resultados positivos), y me fui a Tarifa con Mia. ¿Hice algo ahí? Lo que se hace en vacaciones: dedicarse a disfrutar de las necesidades primarias.
A todo esto olvido hablar sobre otro proyecto que se me presentó, que otro día ya os hablaré de él. Y adivinad: tampoco salió adelante.
Y llegaron: las ofertas de trabajo. Sí, sí, no es coña. Yo cuando vine con el objetivo de estar a lo que surgiera, pero en mis planes no se definía como real la posibilidad de ser llamado para trabajar. Recibí una llamada de un hospital de estos públicos de gestión privada, y aun que le estoy eternamente agradecido a la persona que me llamó, no lo estoy tanto con el servicio al que fui a parar. Pero posiblemente eso también sea para otro día. Sólo decir que dí las gracias de que el contrato fuese sólo de un mes. Y cuando ya tenía yo mi cabeza puesta en mi próximo viaje a Roma, recibi otra llamada de un colega que conocí en un congreso, y que hemos coincidido varias veces, ofreciéndome dar mi currículum a nosequién para trabajar en nosédónde. Me volví loco, y le follaron al mundo y a mis expectativas de volver a mediados de agosto, y tuve un contratito de n mes en el ámbito de la salud mental, y este trabajo me devolvió un poco la ilusión, el cosquilleo ese de cuando daba mis primeros pasos en Enfermería y quería aprender más. Pero lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Me despedí de las compañeras de aquéste lugar, en el que me desarrollé a su ver y a mi parecer, muy bien. Y fue una de estas veces en las que te despides con el mal sabor de boca, con ese presentimiento de que puede que sea la última vez que vuelvas a ponerte el uniforme para trabajar en ese sitio.
Mis últimos días de vacaciones, por que luego me dí otro lujo y me fui a Málaga un par de días, los pasé repantingao y haciendo malabares para ver a colegas y familia, y solucionar papeles y cosas pendientes, que de eso siempre queda.
Si algo me he dado cuenta es que "Dios da ojos al que no quiere ver", y trabajo a un cojo (que por cierto, al final del verano, después de un año, esto ya se me empieza a camuflar, y apenas se nota), por cierto, llegué a rechazar tres ofertas de trabajo y otra que no pude coger en la Resi en la que empecé a trabajar cuando salí de la carrera, algo nunca antes en España había hecho, y eso me llevó a valorar la posibilidad de que algún día... algún día. Y también me dí cuenta de que te vuelves más celoso de tu tiempo. Me dí cuenta que vas reduciendo tu ansia de querer quedar con todos los colegas, muchos nombres que antes estaban siempre en la cabeza de mis últimas conversaciones de whatsapp, ahora se han quedado olvidadas en la backup, con título de: "último mensaje: "que tal???" " con el doble check azul y no contestado.
Pero no nos pongamos tristes, que para eso ya está el clima de la Costa del Nublado. Así pues, tal que un 8 de septiembre o así, no recuerdo, con mi maleta de mano y mi maleta de esa que una mujer se lleva para dos días de viaje, preparadas ambas la tarde anterior, me despedía de las que pueden que hayan sido hasta hoy, mis mejores vacaciones de verano. Y aquí no acabó todo: me esperaba en Belfast la flamante Florence con Machine. Un pedazo de concierto, y me dí cuenta de que había comenzado mis vacaciones con un concierto de AC/DC y me despedía de éstas con uno de Florence and The Machine.
Algunos pensaréis que vivo muy bien, y quien no me conozca puede llegar a considerarme "pijo". No, hijos, no. Estas vacaciones han sido posibles gracias al esfuerzo y al ahorrar, aquí nadie regala nada.
Musicalmente y desde el Gay Bar, con amor desde la Costa del Nublado.
"Endedicado a aquéllas personas y organizaciones que me han hecho disfrutar de este verano. Al HIL una mierda pinchá en un palo, por casi robarme la ilusión del todo".
Pero sin querer profundizar en ese tema... allá por febrero o enero del presente año, uno decidió que iba siendo hora de darse un homenaje, empezar a hacer eso que tanto dice. Y para empezar decidí que ya llevaba aquí un buen tiempo de seguido, que había estado teniendo una muy mala racha, y que un verano en la Costa del Nublado me lo temo como... asi sin ser redundante, como un ingreso en mitad del cambio de turno.
Así pues, compré un billete de ida a Madrid. ¿Cuándo? Antes de las eleccioens, mi señora madre me inculcó que era muy importante eso de votar, y como al final me arrepentí de por pataleta no ir a las Europeas, me dije: "cógete un billete en esa fecha". Y así fue cómo en la segunda quincena de mayo me encontré a mí mismo, con mi maleta de mano y una maleta de esa que llevan las mujeres para un viaje de dos días. (Lluvia de puñales).
Cuando estudié en la carrera, aprendí eso de que el trabajo no es un medio sino un fin (el final de la persona), necesitamos trabajar, así como necesitamos el descanso. Pero como yo me conozco, me planteé la necesidad de ocupar mi tiempo de algún modo mientras estuviera en estas vacaciones indefinidas. Llamé a unas cuantas personas, eché mi currículum en otros tantos y me senté a pensar, a pensar en un proyecto en el que había dado alguna vez alguna pincelada, pero que no me había atrevido a llevar a cabo ni a puerto. Aun que me encanta enrollarme, no os contaré la historia del proyecto, sólo el resultado: Siempre hay quien te apoya por descabellada que sea una idea, siempre hay quien critique tu idea y remarque en sus defectos, siempre hay quien quiere sacar algún provecho, y siempre hay quien quiere echarte una mano (a veces al cuello). Siempre me he considerado una persona de recursos y con imaginación, poco constante y muy tendente a la depresión y el derrotismo, que se contrarresta con un narcisismo repentino e ideas delirantes de grandeza. Lo vengo llamando desde la etapa del instituto "Teoría motivacional del ahogamiento", un día estudiaré Psicología y escribiré un pseoduproyecto científico en que explique que minar la moral de una persona es como cuando te estás ahogando, puedes morir. Pero si mantienes la calma y decides tocar fondo, puedes coger impulso y empujarte hacia la superficie. No lo prueben en sus casas ni en piscinas sin socorrista.
El caso, que desde un punto de vista de valoración de la agencia de enfermería (la de Orem, no para la que trabajo), bien sea por falta de capacidad, de conocimiento, o valta de voluntad suficiente, el proyecto no prosperó. Una de las tendencias suele ser culpar: al público al que iba dirigido, a tu entorno personal, y casi nunca a tí. Lo cierto es que todas las partes tienen en ocasiones algo de culpa, y el que menos siempre va a tener es el público, puesto que a este hay que comprarlo, tentarlo. Bueno, que al final nothing de rien, el proyecto se ha quedado en mi cuaderno de proyectos e ideas delirantes, y puede que algún día se le vuelva a dar un empujón, hay siempre muchas cosas que depurar, puesto que la perfección es como el infinito: inconcebible pero aproximable.
Derrotado por el mundo y por mi ego, decidí darme un premio (qué pasa, los premios no siempre van dirigidos a los resultados positivos), y me fui a Tarifa con Mia. ¿Hice algo ahí? Lo que se hace en vacaciones: dedicarse a disfrutar de las necesidades primarias.
A todo esto olvido hablar sobre otro proyecto que se me presentó, que otro día ya os hablaré de él. Y adivinad: tampoco salió adelante.
Y llegaron: las ofertas de trabajo. Sí, sí, no es coña. Yo cuando vine con el objetivo de estar a lo que surgiera, pero en mis planes no se definía como real la posibilidad de ser llamado para trabajar. Recibí una llamada de un hospital de estos públicos de gestión privada, y aun que le estoy eternamente agradecido a la persona que me llamó, no lo estoy tanto con el servicio al que fui a parar. Pero posiblemente eso también sea para otro día. Sólo decir que dí las gracias de que el contrato fuese sólo de un mes. Y cuando ya tenía yo mi cabeza puesta en mi próximo viaje a Roma, recibi otra llamada de un colega que conocí en un congreso, y que hemos coincidido varias veces, ofreciéndome dar mi currículum a nosequién para trabajar en nosédónde. Me volví loco, y le follaron al mundo y a mis expectativas de volver a mediados de agosto, y tuve un contratito de n mes en el ámbito de la salud mental, y este trabajo me devolvió un poco la ilusión, el cosquilleo ese de cuando daba mis primeros pasos en Enfermería y quería aprender más. Pero lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Me despedí de las compañeras de aquéste lugar, en el que me desarrollé a su ver y a mi parecer, muy bien. Y fue una de estas veces en las que te despides con el mal sabor de boca, con ese presentimiento de que puede que sea la última vez que vuelvas a ponerte el uniforme para trabajar en ese sitio.
Mis últimos días de vacaciones, por que luego me dí otro lujo y me fui a Málaga un par de días, los pasé repantingao y haciendo malabares para ver a colegas y familia, y solucionar papeles y cosas pendientes, que de eso siempre queda.
Si algo me he dado cuenta es que "Dios da ojos al que no quiere ver", y trabajo a un cojo (que por cierto, al final del verano, después de un año, esto ya se me empieza a camuflar, y apenas se nota), por cierto, llegué a rechazar tres ofertas de trabajo y otra que no pude coger en la Resi en la que empecé a trabajar cuando salí de la carrera, algo nunca antes en España había hecho, y eso me llevó a valorar la posibilidad de que algún día... algún día. Y también me dí cuenta de que te vuelves más celoso de tu tiempo. Me dí cuenta que vas reduciendo tu ansia de querer quedar con todos los colegas, muchos nombres que antes estaban siempre en la cabeza de mis últimas conversaciones de whatsapp, ahora se han quedado olvidadas en la backup, con título de: "último mensaje: "que tal???" " con el doble check azul y no contestado.
Pero no nos pongamos tristes, que para eso ya está el clima de la Costa del Nublado. Así pues, tal que un 8 de septiembre o así, no recuerdo, con mi maleta de mano y mi maleta de esa que una mujer se lleva para dos días de viaje, preparadas ambas la tarde anterior, me despedía de las que pueden que hayan sido hasta hoy, mis mejores vacaciones de verano. Y aquí no acabó todo: me esperaba en Belfast la flamante Florence con Machine. Un pedazo de concierto, y me dí cuenta de que había comenzado mis vacaciones con un concierto de AC/DC y me despedía de éstas con uno de Florence and The Machine.
Algunos pensaréis que vivo muy bien, y quien no me conozca puede llegar a considerarme "pijo". No, hijos, no. Estas vacaciones han sido posibles gracias al esfuerzo y al ahorrar, aquí nadie regala nada.
Musicalmente y desde el Gay Bar, con amor desde la Costa del Nublado.
"Endedicado a aquéllas personas y organizaciones que me han hecho disfrutar de este verano. Al HIL una mierda pinchá en un palo, por casi robarme la ilusión del todo".
sábado, 18 de abril de 2015
Mentores
Hace poco me quité la L de mi chapita de enfermero. Sí, he tardado en quitármela, hay quien incluso me decía que me lo quitase ya de una vez de la descripción... pero no sé, podría decirse que hasta le había cogido cariño y todo.
Si algo me gustaba de mi etapa de novato fueron los mentores. Tuve a una persona para cada cosa: en la Resi tuve a Juanito, en el Departamento de Enfermería a Cuesta, y en fin, que como tampoco volé mucho por el mundo laboral de España, sólo tuve esas personas. Digamos que eran personas que de forma voluntaria, o no tanto, decidieron, o no, enseñarme los intríngulis de la profesión y de la disciplina. Ambos sin conocerse, coincidían en lo mucho que prometía, y en fin, hay promesas que se escriben en la arena de la playa, y ese soy yo: ¡un proyecto fallido! Pero no lloro, ni me preocupo mucho, puede que algún día me decida a intentar prometer algo, por ahora me conformo con no matar a nadie en un turno y matar sin que nadie se entere a alguna compañera de aquí.
Pero estábamos hablando de mentores. Digamos que son personas que nos guían, que saben mucho o tienen los recursos. Ven en nosotros algo o simplemente nos cogen cariño. O en ocasiones les mandan que lo sean, eso es muy típico aquí con los programas de "shadowing". Juanito me enseñó a valorar necesidades con un vistazo al entrar en una habitación, Cuesta temas de investigación, a definir y limitar el marco de nuestra disciplina, y a cómo la sinergia es el secreto del éxito de un proyecto, todo eso y a cómo organizar una agenda. Bueno... digamos que nunca he sido un alumno aventajado, y sigo siendo un desastre indisciplinado. En definitiva, eran dos personas que emitían la figura de maestría. No se consideran a sí mismos como tal, y la verdad, no son los gurús en su tema, pero tampoco son unos humildes principiantes.
Durante estos dos años y algo que ya llevo aquí me paré a pensar y me dije... copón, comienzas tú a ejercer en ocasiones la figura de mentor... lo único que ni de coña el tipo de mentor de estos dos míos, para nada. Ellos son el pato consejero verde, y yo el rojo. Soy una degeneración, algo así como un Darth Vader, que yo no quería matarle, pero estaba cortando jamón, me resbalé y le clavé el cuchillo... y así 17 veces. Pero en realidad lo que me sorprendió fue que no encontraba ese mentor en mi vida en aqueste país. Y así, pensando y pensando no lo encontraba. A ver, a Sister, no la Sis, Sister, la Sister de la Cloaca, la tengo mucho aprecio, pero no...
Y fue al principio de esta semana mientras estaba con el Ingeniero, la Italiana, otra italiana que no cuenta como para introducirla en la historia, la Sis y yo tomando una pinta en Belfast porque a mí me habían cancelado el turno de esa noche. Como ya alguna vez he contado, el trabajo de agencia es así de puto... un día estás trabajando, y en dos horas resulta que ya no trabajas. Y en fin, así me sucedió. Pues encontrándome yo con la pinta en mi mano, que ni siquiera la había comenzado, recibí una llamada de una enfermera de la Mula, para ver si podía cubrir un turno en otra resi, que pertenece al mismo dueño, pero que no es la misma resi... me habéis entendido, que estoy aquí escribiendo de noche. La enfermera era la única Pili a la cual no he oidiado. Y fue en ese momento en que descubrí quién había sido mi mentor o esa persona a la que yo elegí seguir: la única Pili que no odio.
La única Pili que no odio, y que además aprecio mogollón, no era ninguna experta en nada, era una enfermera rasa, sin haberse interesado en subir en el escalafón, sin haberse interesado en la formación avanzada, ni nada. Ella me enseñó a vandearme en este sistema, a no confiar en las enfermeras. Ella me facilitó la hostia que me llevé al encontrarme con este nuevo sistema. Digamos que aunque me iba a dar la hostia, tuvo la delicadeza de colocarse un guante de algodón, por eso de la fricción del piel con piel que acaba dejando quemaduras.
Y eso... en fin, que la entrada no era gran cosa, otras personas escriben menos, peor, y más vacío y lo leéis aún así, asi que si queréis quejaros podéis encontrar el buzón de quejas y sugerencias en vuestra papelera. Si algo echo de menos en este sitio es la falta de líderes, buenos o malos, o que su intención no sea meramente llevar una chapa en el que figure un título superior al de Staff Nurse, y creedme, rondo por muchos sitios, y no los encuentro. Si eres novato... sólo decir que veas a una enfermera que te guste (no porque esté buena ni nada, sino profesionalmente) y sigas un poco sus pasos y la imites, e intentes mejorar aquéllos aspectos que crees que le falta. Si incluso os atrevéis, decídselo: es un subidón de orgullo y a la par te hace preocuparte más por cómo trabajas; el hecho de saber que eres observado y que alguien te admira, te hace cuidar más tu labor. Si no, pues nada sólo seguidles.
Desde la Costa del Nublado dando vueltas intentando morderme la cola.
Si algo me gustaba de mi etapa de novato fueron los mentores. Tuve a una persona para cada cosa: en la Resi tuve a Juanito, en el Departamento de Enfermería a Cuesta, y en fin, que como tampoco volé mucho por el mundo laboral de España, sólo tuve esas personas. Digamos que eran personas que de forma voluntaria, o no tanto, decidieron, o no, enseñarme los intríngulis de la profesión y de la disciplina. Ambos sin conocerse, coincidían en lo mucho que prometía, y en fin, hay promesas que se escriben en la arena de la playa, y ese soy yo: ¡un proyecto fallido! Pero no lloro, ni me preocupo mucho, puede que algún día me decida a intentar prometer algo, por ahora me conformo con no matar a nadie en un turno y matar sin que nadie se entere a alguna compañera de aquí.
Pero estábamos hablando de mentores. Digamos que son personas que nos guían, que saben mucho o tienen los recursos. Ven en nosotros algo o simplemente nos cogen cariño. O en ocasiones les mandan que lo sean, eso es muy típico aquí con los programas de "shadowing". Juanito me enseñó a valorar necesidades con un vistazo al entrar en una habitación, Cuesta temas de investigación, a definir y limitar el marco de nuestra disciplina, y a cómo la sinergia es el secreto del éxito de un proyecto, todo eso y a cómo organizar una agenda. Bueno... digamos que nunca he sido un alumno aventajado, y sigo siendo un desastre indisciplinado. En definitiva, eran dos personas que emitían la figura de maestría. No se consideran a sí mismos como tal, y la verdad, no son los gurús en su tema, pero tampoco son unos humildes principiantes.
Durante estos dos años y algo que ya llevo aquí me paré a pensar y me dije... copón, comienzas tú a ejercer en ocasiones la figura de mentor... lo único que ni de coña el tipo de mentor de estos dos míos, para nada. Ellos son el pato consejero verde, y yo el rojo. Soy una degeneración, algo así como un Darth Vader, que yo no quería matarle, pero estaba cortando jamón, me resbalé y le clavé el cuchillo... y así 17 veces. Pero en realidad lo que me sorprendió fue que no encontraba ese mentor en mi vida en aqueste país. Y así, pensando y pensando no lo encontraba. A ver, a Sister, no la Sis, Sister, la Sister de la Cloaca, la tengo mucho aprecio, pero no...
Y fue al principio de esta semana mientras estaba con el Ingeniero, la Italiana, otra italiana que no cuenta como para introducirla en la historia, la Sis y yo tomando una pinta en Belfast porque a mí me habían cancelado el turno de esa noche. Como ya alguna vez he contado, el trabajo de agencia es así de puto... un día estás trabajando, y en dos horas resulta que ya no trabajas. Y en fin, así me sucedió. Pues encontrándome yo con la pinta en mi mano, que ni siquiera la había comenzado, recibí una llamada de una enfermera de la Mula, para ver si podía cubrir un turno en otra resi, que pertenece al mismo dueño, pero que no es la misma resi... me habéis entendido, que estoy aquí escribiendo de noche. La enfermera era la única Pili a la cual no he oidiado. Y fue en ese momento en que descubrí quién había sido mi mentor o esa persona a la que yo elegí seguir: la única Pili que no odio.
La única Pili que no odio, y que además aprecio mogollón, no era ninguna experta en nada, era una enfermera rasa, sin haberse interesado en subir en el escalafón, sin haberse interesado en la formación avanzada, ni nada. Ella me enseñó a vandearme en este sistema, a no confiar en las enfermeras. Ella me facilitó la hostia que me llevé al encontrarme con este nuevo sistema. Digamos que aunque me iba a dar la hostia, tuvo la delicadeza de colocarse un guante de algodón, por eso de la fricción del piel con piel que acaba dejando quemaduras.
Y eso... en fin, que la entrada no era gran cosa, otras personas escriben menos, peor, y más vacío y lo leéis aún así, asi que si queréis quejaros podéis encontrar el buzón de quejas y sugerencias en vuestra papelera. Si algo echo de menos en este sitio es la falta de líderes, buenos o malos, o que su intención no sea meramente llevar una chapa en el que figure un título superior al de Staff Nurse, y creedme, rondo por muchos sitios, y no los encuentro. Si eres novato... sólo decir que veas a una enfermera que te guste (no porque esté buena ni nada, sino profesionalmente) y sigas un poco sus pasos y la imites, e intentes mejorar aquéllos aspectos que crees que le falta. Si incluso os atrevéis, decídselo: es un subidón de orgullo y a la par te hace preocuparte más por cómo trabajas; el hecho de saber que eres observado y que alguien te admira, te hace cuidar más tu labor. Si no, pues nada sólo seguidles.
Desde la Costa del Nublado dando vueltas intentando morderme la cola.
miércoles, 8 de abril de 2015
Estabilidad laboral
En ocasiones pienso que la estabilidad está sobrevalorada. Por ejemplo, mi vida debido a circunstancias laborales y en cierto modo vitales, no tengo apenas cosas estables. Me baso un poco en el día a día. Llevo, por ejemplo, ya más de dos años haciendo turnos regularmente en la Cloaca, es casi mi puesto de trabajo fijo. He conseguido contra todo pronóstico sobrevivir en ese lugar, un ambiente bastante hostil en el que los puñales no sólo vuelan, sino que llueven en ocasiones... puedes incluso llegar a caminar sobre un suelo cubierto de cristales rotos... Las criaturas, algunos monstruos, se han acostumbrado a mí, incluso creo que alguno de esos horribles seres me han tomado cariño... pero no quiero hablar sobre la fama que tengo en la Cloaca, quiero ir un poco más lejos.
Cada vez que vuelvo a la Cloaca, después de un tiempo perdido en otros mundos, me siento afortunado. Sé qué es lo que hay, qué es lo que espero, qué es lo que no espero: sé. Y eso hace que me relaje, suba las piernas y respire tranquilo, incluso dé cabezadas. Sin embargo mi actitud cambia rápidamente. No me refiero a lo de la tranquilidad, sino a mi sentimiento de fortuna, alegría. Pronto me aburro, me vuelvo irascible y más borde de lo que suelo ser: sarcástico en vez de irónico. Podría decirse que lo que tengo con la Cloaca es algo como una relación tóxica, un contigo pero sin tí. Vuelvo constantemente por el miedo a la incertidumbre.
A las personas como a mí, a las que nos han inculcado fuertemente el sentido de la responsabilidad, nos obsesionamos con la estabilidad, pero en todos los aspectos, llegando a niveles neuróticos. Yo, que soy mi propio loquero,
algo que recomiendo a la mayor parte de la población, procuro optar por lo contrario: lo disperso, lo inestable, lo efímero; pero cuando el subconsciente toma las riendas, me encuentro repartiendo equitativamente la mantequilla y la mermelada en una tostada, o agarrándome a un clavo ardiendo, sin que debajo haya un abismo, sino que se encuentre el suelo en contacto con mis pies.
Dicen o nos enseñan que lo ideal es un equilibrio dinámico. Pues eso es complicado, más de lo que pensamos. Por desgracia soy a menudo una persona de extremos. Pero estoy profundizando mucho en mí mismo. El caso es que cuando hago pequeños cambios a menudo, como el rotar por varias residencias, me siento más contento, más dispuesto, más animado, incluso más cordial.
Tengo muy pocas cosas estables en mi vida, como ya he dicho, y quizá mi trabajo no debiera ser una de ellas. La sabiduría popular y los libros me han enseñado que cuanto menos cosas tienes, más libre eres, y más feliz por tanto. Debo seguir trabajando esto, y darle un poco de forma, aunque ahora mismo parezca muy seguro de lo que digo... esto cambia rápidamente. Quizá quitar el miedo a la incertidumbre sea la incógnita (valga la redundancia) a despejar de la ecuación para ser un poco más feliz. (Eso o que ya estoy hasta las gónadas de La Bloody Costa del Nublado).
Hace un año pensaba en dejar de lado la Cloaca, hoy me encuentro pensando si es lo que me ha estado dando tan mala suerte, llenando todo de mierda. Como una antítesis de un amuleto. ¿Será el momento?
Con amor y sueño desde la Costa del Nublado.
Cada vez que vuelvo a la Cloaca, después de un tiempo perdido en otros mundos, me siento afortunado. Sé qué es lo que hay, qué es lo que espero, qué es lo que no espero: sé. Y eso hace que me relaje, suba las piernas y respire tranquilo, incluso dé cabezadas. Sin embargo mi actitud cambia rápidamente. No me refiero a lo de la tranquilidad, sino a mi sentimiento de fortuna, alegría. Pronto me aburro, me vuelvo irascible y más borde de lo que suelo ser: sarcástico en vez de irónico. Podría decirse que lo que tengo con la Cloaca es algo como una relación tóxica, un contigo pero sin tí. Vuelvo constantemente por el miedo a la incertidumbre.
A las personas como a mí, a las que nos han inculcado fuertemente el sentido de la responsabilidad, nos obsesionamos con la estabilidad, pero en todos los aspectos, llegando a niveles neuróticos. Yo, que soy mi propio loquero,
algo que recomiendo a la mayor parte de la población, procuro optar por lo contrario: lo disperso, lo inestable, lo efímero; pero cuando el subconsciente toma las riendas, me encuentro repartiendo equitativamente la mantequilla y la mermelada en una tostada, o agarrándome a un clavo ardiendo, sin que debajo haya un abismo, sino que se encuentre el suelo en contacto con mis pies.
Dicen o nos enseñan que lo ideal es un equilibrio dinámico. Pues eso es complicado, más de lo que pensamos. Por desgracia soy a menudo una persona de extremos. Pero estoy profundizando mucho en mí mismo. El caso es que cuando hago pequeños cambios a menudo, como el rotar por varias residencias, me siento más contento, más dispuesto, más animado, incluso más cordial.
Tengo muy pocas cosas estables en mi vida, como ya he dicho, y quizá mi trabajo no debiera ser una de ellas. La sabiduría popular y los libros me han enseñado que cuanto menos cosas tienes, más libre eres, y más feliz por tanto. Debo seguir trabajando esto, y darle un poco de forma, aunque ahora mismo parezca muy seguro de lo que digo... esto cambia rápidamente. Quizá quitar el miedo a la incertidumbre sea la incógnita (valga la redundancia) a despejar de la ecuación para ser un poco más feliz. (Eso o que ya estoy hasta las gónadas de La Bloody Costa del Nublado).
Hace un año pensaba en dejar de lado la Cloaca, hoy me encuentro pensando si es lo que me ha estado dando tan mala suerte, llenando todo de mierda. Como una antítesis de un amuleto. ¿Será el momento?
Con amor y sueño desde la Costa del Nublado.
miércoles, 1 de abril de 2015
Viajes de ida y vuelta
Cuando te acostumbras a despedirte... no sé es como si ya te aburrieras de ello: lo trivializas. Sin embargo cada vez que te despides es crucial, determinante, irrepetible. Personalmente reservo el "adiós", procuro no usarlo; se me antoja a mal fario. Si no me equivoco es como lo consideran los franceses... adiós para una despedida permanente o llena de incertidumbre, demasiada. Tanto que no llegas a vislumbrar el momento en que la separación se acabe.
Es por ello que soy más de "hasta pronto", "nos vemos", o "hasta luego"; un "au revoir" en toda regla. Es más, cuando cogí aquél avión de Iberia que me llevaba a la Costa del Nublado por primera vez, aun sin tener certeza de cuánto me llevaría volver a esta España mía, esta España nuestra, como diría Cecilia
(sí, canción de la época de nuestros padres, o incluso abuelos); aún sin la certeza de si esa España que dejé seguiría siendo mía... No me despedí con un "adiós", no... fue un "hasta luego, nos vemos".
(sí, canción de la época de nuestros padres, o incluso abuelos); aún sin la certeza de si esa España que dejé seguiría siendo mía... No me despedí con un "adiós", no... fue un "hasta luego, nos vemos".
Ha pasado ya una temporada desde aquél avión que cogí, que sólo era de ida, y después: muchos billetes de ida/vuelta sucedieron... ni los he contado, pero, ¡son tantos! Sigo sin tener una fecha definitiva, un billete que solo ponga vuelta. Pondrá ida, pero eso a mí me da igual, así como cuando dicen que tengo la cabeza ida. Tantos y tantos viajes que como dije previamente, te acostumbras. Pero en el fondo no. Aun que tengas una vuelta o una fecha aproximada o definida en la que vuelves a reencontrarte... Nunca, nunca, nunca es absolutamente cierto hasta que sucede. La incertidumbre es tan cierta que no puede ser rebatida. Si intentas rebatirla, vas a perder irremediablemente, así como ante la Muerte; posiblemente debieran ser sinónimos: "Muerte" e "Incertidumbre".
Cuando tuve mi accidente en unos 5 días o así iba a coger un vuelo e iba a reencontrarme con todas aquéllas personas a las que aprecio y los lugares en los que mejor me siento. Despedirse es algo irremediable y constante, es por ello que he decidido, en adelante, despedirme como si de un "adiós" se tratara, pero con un fuerte deseo y las palabras de un "hasta luego".
lunes, 16 de marzo de 2015
Enfermeras mediterráneas, esas zorras desertoras.
Por favor hagan click en el enlace que abajo les dejo disponible. Es una noticia, ningún pop-up ni ná de phising o como se escriba. Voy a proceder a desahogarme, para empezar necesito unas tijeras para cortar la cuerda.
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2946732/Foreign-nurses-desert-NHS-months.html
Hace unas semanas un buen viejo colega de mi Erasmus me hizo llegar esta noticia. ¿Que cómo no la encontré yo viviendo aquí? Fácil. No leo prensa local. Tengo que estar tremendamente aburrido hasta niveles de tedio mortal para llevar a cabo dicha acción, no porque no me guste informarme, sino porque la prensa en este rincón del mundo llega a niveles sensacionalistas que superan con creces a La Razón o el Mundo, y que se caracterizan también por su falta de imparcialidad, algo que se repite en todos los escalafones de esta sociedad, en España al menos procuramos mantener las formas y nos ponemos la fachada de imparciales y justos. Aquí, bueno, se consideran superiores y los mejores, y orgullosamente parciales.
Pero sin querer entrar en una crítica a todo su sistema, que pá qué, me limito a comentar este artículo.
Para empezar el lenguaje que utilizan es ridículo e insultante, la apertura del artículo con un "desertan" del NHS. Estupendo, un aplauso por favor, desertamos. Se me había olvidado que pertenecemos a los cuerpos militares y que abandonamos en mitad de una campaña el equipo. Los contratos que aquí se ofrecen, en su mayoría mediados por agencias de colocación o reclutamiento como las llaman, parecen muy apetitosos para las enfermeras de España y otros países donde la precariedad abunda, y a lo que más aspiramos son a temporales largos o bajas por maternidad. Por supuesto un contrato permanente nos parece algo por lo que arriesgar nuestra situación basal, y es por ello que nos venimos aquí a intentar suerte y desarrollar nuestra carrera profesional, cosa que en España tenemos muy limitado.
Luego la foto... la foto, la foto hace que me ría. Enfermeras españolas de primera: una presumiblemente africana, la otra si no africana, india; y la más bajita y con ese pelo... Pili, mis favoritas. Vamos que esto va mejorando por momentos.
En el artículo señalan como principales motivos: la barrera lingüística, el diferente sistema sanitario y el clima (ajajajja, qué cosas tienen), y el hecho de encontrarnos a muuuuuchos km. de distancia de nuestros seres queridos (si es que los tenemos). En esta afirmación es donde me gustaría profundizar...
Es cierto que un alto número de enfermeras vienen sin tener el nivel adecuado de inglés para desempeñar adecuadamente el trabajo de Enfermera. Y aquí he de decir lo mucho que me cabrea y decepciona la gente que se viene a trabajar sin un nivel de idioma adecuado. Entiendo que sobre todo cuando partimos de una situación basal bastante desfavorable, no se haya dispuesto de los medios económicos suficientes para pagarse unas clases de conversación avanzadas para poder desenvolverse fácilmente una vez se ha llegado aquí. Me gustaría hacer hincapié sobre todo en el aspecto de la responsabilidad, nuestra responsabilidad. Si en España nos llegase una enfermera a tratarnos a nosotros o un familiar que no tiene unas aptitudes adecuadas en cuanto al idioma... cuanto menos nos enfadaríamos, es por ello que pongámonos en su lugar y no nos lancemos a lo loco. Creo que un buen paso, si la situación es muy mala en España y quieres venir ipso facto, es que empieces aquí de Auxiliar o de otro trabajo para el que no se necesite un nivel avanzado de inglés. Ponerse las pilas y pa' lante. Los españoles somos muy flexibles y nos adaptamos rápido, y aunque exista la falsa creencia de que los idiomas son una asignatura imposible para los españoles, lo que pasa es que somos más perros que Niebla.
En serio, a mi me salen los colores cuando un compatriota en un cambio de turno no es capaz de hilar una frase sin trompicones o sin meter una falta gramatical garrafal. Y ya independientemente de lo que sería lo que se ve o presenta o cómo nos sintamos nosotros... por favor, pensad en las implicaciones legales a las que os podéis enfrentar por no estar a la altura de las responsabilidades que se nos confían. Que sí, que el NMC no hace un buen control, simplemente recomienda (o al menos cuando yo me registré) que el candidato tuviera un nivel C1. Que sí, que nuestro empleador debería tener también cuidado a la hora de elegir a los candidatos y/o preparar mejor de cara al manejo del idioma... pero ellos por regla general se interesan mayormente por cumplir los ratios de plantilla. Así de claro. Luego... sólo quedamos nosotros como medida de confianza para valorar el momento en que estamos preparados para desempeñar un trabajo de tamañas responsabilidades como las nuestras.
Pero al margen del rapapolvo... por regla general a los 3 meses, los inmigrantes españoles se las apañan a la hora de comunicarse fluidamente en una unidad de enfermería.
Luego hablando de lo mucho que que echamos de menos a nuestras familias... bueno, eso el que la tiene o la quiere. Así como hablan sobre lo mal que nos adaptamos al clima. Por supuesto, se me había olvidado que España es todo sol, buen tiempo, 30ºC, tapas, paella, siesta y toros. Un gallego o un asturiano el clima de Reino Unido se le hace muy raro. Pero raro, raro, raro.
Pero donde de verdad dan en el clavo (por fin), es que no nos adaptamos al sistema. Y yo, aquí con la mano en el corazón (en el teclado) os reconozco que después de 2 años y medio aproximadamente... NO ME HE ADAPTADO. Me he mimetizado. He agachado la cabeza y he tragado. Recuerdo que abrí este blog con una entrada corta, esa que está como encabezado de la página de inicio de Costadelnubladonurse. Y he de reconocer: no hemos conquistado, ni creo que lo vayamos a hacer. Estos no entonaron el "NO PASARÁN", pero más que nada porque no lo necesitan; no vale la pena pelear por lo que hay dentro. Es un sistema de burocracia llevada a la enésima potencia. Un sistema insostenible, que se autodigiere a sí mismo, pero que se parchea indefinidamente. Es una torre de Pisa apuntalada con varas carcomidas.
Cuando reina el amor, no hacen falta las leyes... dice Platón o algún otro griego, todos los griegos decían cosas buenas, como Coelho. Pero aquí... aquí reina un señor burócrata, al que sólo le importa que esté todo escrito. A todos nos enseñaron en la carrera que lo que no está escrito es porque no se ha hecho, y siempre estuve de acuerdo. Pero en este lugar están a otro nivel, es el metaregistro (cuando hablas o registras lo que está registrado) (Valga decir que me lo he metainventado). Hay al menos 3 lugares en los que apuntas las tomas, otros 3 donde anotas la eliminación, 2 en los que registras que has administrado medicamentos... y suma y sigue. Es la pérdida del tiempo, eso que es lo más valioso. Tienes profesionales del cuidado de las personas, haciendo de profesionales de los papeles, un chupatintas. Esto por no hablar de las trabas que encontramos para un desarrollo adecuado de la prestación de cuidados avanzados de enfermería, de eso he optado por resignarme también. Igual que Dios le dio esperanza a Moises o a Adán (la Biblia hace mucho que no la toco), con la Tierra Prometida, yo sé que podré realizar algunas de las técnicas y de los cuidados que llevaba y para los que se nos capacitó en mi propia Tierra Prometida: España. Cuando estaba allí demandaba más... ahora quiero al menos hacer algo.
Por último mencionan lo urgente que les resulta formar a sus propias enfermeras para cesar esta lacra que somos los putos inmigrantes mediterráneos y de países del este: seres incivilizados que no entendemos la supremacía británica y que nos negamos a contribuir adecuadamente a su sistema, para que este sea sostenible. Lo de sostenible lo discuto, si estamos hablando de recursos materiales... estoy de acuerdo en que se administran muy bien, incluso mejor que en España, pero en cuanto a recursos humanos... malgastan recursos. No sabría decir cuántos asistentes de fulanito y asistentes del asistente existen en la jerarquía de la pirámide de la sanidad. Ni idea. Promueven, sí, la carrera profesional y el buscar la mejora e implementación de las capacidades de sus profesionales. Me refiero a las bandas, las competencias, etc. con su consecuente aumento de salario y de estatus. Pero les falta algo tan básico como son unos conocimientos amplios y generales de lo que circunda en cuanto al cuerpo y los cuidados, se les instruye en cuidados básicos, que son imprescindibles: Requisitos Universales de Salud, pero no en avanzados. Se gastan muuuucho dinero, y un programa de enfermería es bastante caro por aquí, para acabar teniendo un profesional de cuidados básicos, un equivalente a nuestros TCAE, pero con mayores responsabilidades legales y una alta competencia burocrática, les han enseñado y se les sigue instuyendo en la "medicina" defensiva. Y es algo muy triste, es dar por hecho que somos agresores, negligentes en potencia. Recuerdo que hace mucho tiempo leí la Teoría de Katie Erikson, con su concepto del "begare" y su lema de que "todo cuidado es una invasión en la dignidad de la persona". Me costó aceptarlo en mis tiempos estudiantiles, pero conseguí entenderlo. Pero ello no supone que debas estar a la defensiva, sino que seas más cuidadoso y recapacites más a la hora de ofrecer un cuidado, lo que vendría a ser una correcta evaluación de la Agencia de Cuidado, su Demanda y sus requisitos a ser cubiertos por la Agencia de Enfermería (que no soy yo, ni los Lover, somos tós).
Pero me estoy empezando a meter en aspectos de Metodología, y todos sabemos que eso es algo horrible y que debe mantenerse cerrado bajo llave junto al hombre del saco.
Con amor desde la Costa del Nublado y esperando que algún día lleguen a la conclusión de que la contaminación entre culturas y sus sistemas, la recombinación de sus cromosomas, hace más fuertes a los mismos.
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2946732/Foreign-nurses-desert-NHS-months.html
Hace unas semanas un buen viejo colega de mi Erasmus me hizo llegar esta noticia. ¿Que cómo no la encontré yo viviendo aquí? Fácil. No leo prensa local. Tengo que estar tremendamente aburrido hasta niveles de tedio mortal para llevar a cabo dicha acción, no porque no me guste informarme, sino porque la prensa en este rincón del mundo llega a niveles sensacionalistas que superan con creces a La Razón o el Mundo, y que se caracterizan también por su falta de imparcialidad, algo que se repite en todos los escalafones de esta sociedad, en España al menos procuramos mantener las formas y nos ponemos la fachada de imparciales y justos. Aquí, bueno, se consideran superiores y los mejores, y orgullosamente parciales.
Pero sin querer entrar en una crítica a todo su sistema, que pá qué, me limito a comentar este artículo.
Para empezar el lenguaje que utilizan es ridículo e insultante, la apertura del artículo con un "desertan" del NHS. Estupendo, un aplauso por favor, desertamos. Se me había olvidado que pertenecemos a los cuerpos militares y que abandonamos en mitad de una campaña el equipo. Los contratos que aquí se ofrecen, en su mayoría mediados por agencias de colocación o reclutamiento como las llaman, parecen muy apetitosos para las enfermeras de España y otros países donde la precariedad abunda, y a lo que más aspiramos son a temporales largos o bajas por maternidad. Por supuesto un contrato permanente nos parece algo por lo que arriesgar nuestra situación basal, y es por ello que nos venimos aquí a intentar suerte y desarrollar nuestra carrera profesional, cosa que en España tenemos muy limitado.
Luego la foto... la foto, la foto hace que me ría. Enfermeras españolas de primera: una presumiblemente africana, la otra si no africana, india; y la más bajita y con ese pelo... Pili, mis favoritas. Vamos que esto va mejorando por momentos.
En el artículo señalan como principales motivos: la barrera lingüística, el diferente sistema sanitario y el clima (ajajajja, qué cosas tienen), y el hecho de encontrarnos a muuuuuchos km. de distancia de nuestros seres queridos (si es que los tenemos). En esta afirmación es donde me gustaría profundizar...
Es cierto que un alto número de enfermeras vienen sin tener el nivel adecuado de inglés para desempeñar adecuadamente el trabajo de Enfermera. Y aquí he de decir lo mucho que me cabrea y decepciona la gente que se viene a trabajar sin un nivel de idioma adecuado. Entiendo que sobre todo cuando partimos de una situación basal bastante desfavorable, no se haya dispuesto de los medios económicos suficientes para pagarse unas clases de conversación avanzadas para poder desenvolverse fácilmente una vez se ha llegado aquí. Me gustaría hacer hincapié sobre todo en el aspecto de la responsabilidad, nuestra responsabilidad. Si en España nos llegase una enfermera a tratarnos a nosotros o un familiar que no tiene unas aptitudes adecuadas en cuanto al idioma... cuanto menos nos enfadaríamos, es por ello que pongámonos en su lugar y no nos lancemos a lo loco. Creo que un buen paso, si la situación es muy mala en España y quieres venir ipso facto, es que empieces aquí de Auxiliar o de otro trabajo para el que no se necesite un nivel avanzado de inglés. Ponerse las pilas y pa' lante. Los españoles somos muy flexibles y nos adaptamos rápido, y aunque exista la falsa creencia de que los idiomas son una asignatura imposible para los españoles, lo que pasa es que somos más perros que Niebla.
En serio, a mi me salen los colores cuando un compatriota en un cambio de turno no es capaz de hilar una frase sin trompicones o sin meter una falta gramatical garrafal. Y ya independientemente de lo que sería lo que se ve o presenta o cómo nos sintamos nosotros... por favor, pensad en las implicaciones legales a las que os podéis enfrentar por no estar a la altura de las responsabilidades que se nos confían. Que sí, que el NMC no hace un buen control, simplemente recomienda (o al menos cuando yo me registré) que el candidato tuviera un nivel C1. Que sí, que nuestro empleador debería tener también cuidado a la hora de elegir a los candidatos y/o preparar mejor de cara al manejo del idioma... pero ellos por regla general se interesan mayormente por cumplir los ratios de plantilla. Así de claro. Luego... sólo quedamos nosotros como medida de confianza para valorar el momento en que estamos preparados para desempeñar un trabajo de tamañas responsabilidades como las nuestras.
Pero al margen del rapapolvo... por regla general a los 3 meses, los inmigrantes españoles se las apañan a la hora de comunicarse fluidamente en una unidad de enfermería.
Luego hablando de lo mucho que que echamos de menos a nuestras familias... bueno, eso el que la tiene o la quiere. Así como hablan sobre lo mal que nos adaptamos al clima. Por supuesto, se me había olvidado que España es todo sol, buen tiempo, 30ºC, tapas, paella, siesta y toros. Un gallego o un asturiano el clima de Reino Unido se le hace muy raro. Pero raro, raro, raro.
Pero donde de verdad dan en el clavo (por fin), es que no nos adaptamos al sistema. Y yo, aquí con la mano en el corazón (en el teclado) os reconozco que después de 2 años y medio aproximadamente... NO ME HE ADAPTADO. Me he mimetizado. He agachado la cabeza y he tragado. Recuerdo que abrí este blog con una entrada corta, esa que está como encabezado de la página de inicio de Costadelnubladonurse. Y he de reconocer: no hemos conquistado, ni creo que lo vayamos a hacer. Estos no entonaron el "NO PASARÁN", pero más que nada porque no lo necesitan; no vale la pena pelear por lo que hay dentro. Es un sistema de burocracia llevada a la enésima potencia. Un sistema insostenible, que se autodigiere a sí mismo, pero que se parchea indefinidamente. Es una torre de Pisa apuntalada con varas carcomidas.
Cuando reina el amor, no hacen falta las leyes... dice Platón o algún otro griego, todos los griegos decían cosas buenas, como Coelho. Pero aquí... aquí reina un señor burócrata, al que sólo le importa que esté todo escrito. A todos nos enseñaron en la carrera que lo que no está escrito es porque no se ha hecho, y siempre estuve de acuerdo. Pero en este lugar están a otro nivel, es el metaregistro (cuando hablas o registras lo que está registrado) (Valga decir que me lo he metainventado). Hay al menos 3 lugares en los que apuntas las tomas, otros 3 donde anotas la eliminación, 2 en los que registras que has administrado medicamentos... y suma y sigue. Es la pérdida del tiempo, eso que es lo más valioso. Tienes profesionales del cuidado de las personas, haciendo de profesionales de los papeles, un chupatintas. Esto por no hablar de las trabas que encontramos para un desarrollo adecuado de la prestación de cuidados avanzados de enfermería, de eso he optado por resignarme también. Igual que Dios le dio esperanza a Moises o a Adán (la Biblia hace mucho que no la toco), con la Tierra Prometida, yo sé que podré realizar algunas de las técnicas y de los cuidados que llevaba y para los que se nos capacitó en mi propia Tierra Prometida: España. Cuando estaba allí demandaba más... ahora quiero al menos hacer algo.
Por último mencionan lo urgente que les resulta formar a sus propias enfermeras para cesar esta lacra que somos los putos inmigrantes mediterráneos y de países del este: seres incivilizados que no entendemos la supremacía británica y que nos negamos a contribuir adecuadamente a su sistema, para que este sea sostenible. Lo de sostenible lo discuto, si estamos hablando de recursos materiales... estoy de acuerdo en que se administran muy bien, incluso mejor que en España, pero en cuanto a recursos humanos... malgastan recursos. No sabría decir cuántos asistentes de fulanito y asistentes del asistente existen en la jerarquía de la pirámide de la sanidad. Ni idea. Promueven, sí, la carrera profesional y el buscar la mejora e implementación de las capacidades de sus profesionales. Me refiero a las bandas, las competencias, etc. con su consecuente aumento de salario y de estatus. Pero les falta algo tan básico como son unos conocimientos amplios y generales de lo que circunda en cuanto al cuerpo y los cuidados, se les instruye en cuidados básicos, que son imprescindibles: Requisitos Universales de Salud, pero no en avanzados. Se gastan muuuucho dinero, y un programa de enfermería es bastante caro por aquí, para acabar teniendo un profesional de cuidados básicos, un equivalente a nuestros TCAE, pero con mayores responsabilidades legales y una alta competencia burocrática, les han enseñado y se les sigue instuyendo en la "medicina" defensiva. Y es algo muy triste, es dar por hecho que somos agresores, negligentes en potencia. Recuerdo que hace mucho tiempo leí la Teoría de Katie Erikson, con su concepto del "begare" y su lema de que "todo cuidado es una invasión en la dignidad de la persona". Me costó aceptarlo en mis tiempos estudiantiles, pero conseguí entenderlo. Pero ello no supone que debas estar a la defensiva, sino que seas más cuidadoso y recapacites más a la hora de ofrecer un cuidado, lo que vendría a ser una correcta evaluación de la Agencia de Cuidado, su Demanda y sus requisitos a ser cubiertos por la Agencia de Enfermería (que no soy yo, ni los Lover, somos tós).
Pero me estoy empezando a meter en aspectos de Metodología, y todos sabemos que eso es algo horrible y que debe mantenerse cerrado bajo llave junto al hombre del saco.
Con amor desde la Costa del Nublado y esperando que algún día lleguen a la conclusión de que la contaminación entre culturas y sus sistemas, la recombinación de sus cromosomas, hace más fuertes a los mismos.
domingo, 15 de febrero de 2015
Cuando decidí cambiar de empresa.
Esta historia se remonta por ahí como hace un año ya... sí, un año. Lo que pasa es que he andado ocupado con el trabajo e intentando no morir, ya os podéis imaginar, lo típico.
En aquéllos tiempos estaba yo trabajando para Jonny LGEML, me explotaba bien, y yo curraba felizmente para él hasta hartarme. Como en toda relación de amor existe la luna de miel, la crisis, la reconciliación... etc. Pues llegó el momento en que me aburrí y como ya una vez me dijeron: "una crisis es una oportunidad". Y lo que llevaba tiempo gestándose en mi cabeza, dando vueltas y vueltas, se hizo facto. Las largas noches en la Cloaca y en otras resis mierdas a las que me mandaban, algunas incluso peores que la Cloaca, me llevaron a esto. De verdad agente, mi intención no era matarle, fue un accidente. Espera, eso se me ha colado.
El caso, estando sentado con la Sis en el salón, le miré con mi café en mi mano y le dije: "Cambiemos de trabajo". Y ella contestó: "¿Ahora?" "Ya ves, y yo sin peinar" (Eso que nunca me peino). Y abrimos la mesa del salón como para cuando vienen visitas, ocupamos toda la mesa con ordenadores, papeles y demás útiles como el café. ¿Que para qué es útil el café en este caso? Fácil, para que se caiga y te haga tomarte las cosas con más calma. En mi caso eso no sucedió, así que como locos empezamos a buscar en el Job Centre pasamos al HSC, lo que viene a ser el NHS de los posh de Inglaterra, esa región delimitada en el mapa destacada porque sus habitantes hablan como si estuvieran hablando con un tontito, o una polla en la boca.
Nos dedicamos durante horas y horas a echar solicitudes de entrevista, no de empleo, para el HSC. En mi caso llegué a volverme tan loco que solicité incluso acceder a neonatos. En serio, neonatos. Y como me dirían más adelante en la entrevista: "¿Por qué neonatos? Tu currículum discurre muy lejos y no aparece ni siquiera un poco de formación en esta materia". "Tengo ganas de probar un área completamente diferente a la cual me dedico y me he dedicado". Esto con una sonrisa risueña y voz dulce. En mi mente pensé: "¿Qué coño haces aquí? ¿Qué mierdas estás diciendo? Estás mintiendo a un nivel muy por encima del esperado". Tienes que acabar estas farsas".
Pero este fragmento pertenece casi al final de esta entrada.
A medida que nos íbamos apuntando en las distintas ofertas de trabajo, lo fuimos hablando con otros coleguillas inmigrantes de aquí. Por ejemplo con Panoramic, la cual tardó poco y menos en subirse definitivamente al carro y ponerse al tema también. Y nos dedicamos a buscar información acerca de las entrevistas: qué tipos de preguntas hacían, qué aspectos personales buscaban para un puesto de banda 5 (aquí la banda 5 para una enfermera viene a ser como una enfermera rasa, y a medida que subes, mayores responsabilidades o mayor postureo, aun no manejo muy bien lo de las bandas). Y volvimos a coger apuntes, farmacología, médica, técnicas de enfemería... etc.
La primera entrevista que tuve fue para un hospital del HSC, cercano a casa, y los puestos a los que se optaba eran varios, se podía elegir, por así decirlo. Me vestí de un modo presentable, incluso fui a cortarme el pelo a la peluquería, en vez de coger unas tijeras y cortarlo yo, como ya he hecho en alguna ocasión en el pasado. Íbamos muy preparados, tanto de presencia, como mental, como en aptitudes profesionales y personales. Cuando llegas te asignan un panel de entrevistadores, te hacen unas preguntas de carácter personal, y luego a las profesionales, lo que viene a ser como un examen para acceder a eso que es una plaza en el Sistema Público de Salud de este rincón del mundo. Lo más parecido a una oposición de España. Aun recuerdo algunas de las preguntas, que fueron 5: "Cómo administras un estupefaciente", "Enumerar las acciones que se llevaría a cabo en un paciente que entra con rectorragia para ser operado de urgencia", "Reacción adversa en un paciente al empezar a infundir una transfusión", "Procedimiento a llevar a cabo ante la queja de un familiar", y cinco: por el culo te la hinco. No la recuerdo.
Por motivo de mi apellido entré pronto. La ventaja de hablar castellano en este rincón del mundo es que puedes salir de la sala de entrevista, ver a la Sis y decirle las preguntas como si le estuvieras preguntando por su familia, y tal cual salir.
El resultado de esta entrevista fue: no ha cumplido con los criterios de selección.
He de reconocer que en primera instancia me sentó bastante mal. Estoy rodeado de enfermeras del lugar, que brillan por su inutilidad y por su falta de conocimientos. ¿Cómo podía ser que nos hubieran rechazado a todos? Tenemos buenos currícula, sin espacios; con formación... Pero no era suficiente. Pero recién salidas de la Universidad de aquí conseguían su contrato en UCI, por ejemplo. ¿Por qué? Esa fue la pregunta que más nos rondó y nos persiguió. Pero eliges llorar indefinidamente y buscar respuestas en el cielo, o seguir intentando algo, lo que sea: "como si supieras".
A esta entrevista le siguieron otras cuantas a las que ni siquiera nos admitieron a trámite la solicitud, no se dignaban siquiera a echarte un vistazo, por no cumplir con los criterios de selección. Yo empecé a intuir que el HSC se estaba convirtiendo más en una trampa que en una solución, como Mia me empezó a comentar. Y decidí apearme del carro, y buscar otras vías, en este caso la Sis también se apuntó. Y me paseé por el mundo de las agencias, agencias con más nombre o con más oferta de trabajo.
Paseé por tres, todas ellas muy contentas de saber que quería abandonar a Jonny LGEML, una me ofrecía el oro y el moro; otra posibilidades varias y con un buen sueldo. Y por último los Lover, con la Escupemaderos. La primera entrevista a la que asistimos fue la de el oro y el moro, la oficina en el centro de la ciudad. Una oficina oscura, muy desordenada, y mientras los trabajadores hablaban entre sí no se enteraban de qué se estaban diciendo. El que la oficina estuviera oscura fue algo de agradecer, puesto que acudimos la Sis y yo a la entrevista tras una noche de fiesta. La directora estaba muy feliz, nos vendía como ya dije el oro y el moro. Durante la entrevista, en la cual la directora habló más de su agencia que de lo que se interesó de que fuéramos enfermeras, yo me quedé literalmente dormido. Cerré los ojos y plaff... me dormí, delante de la directora. Al poco abrí los ojos y la mujer seguía hablándome, y ni se había enterado de que me había sobado. Sólo oí un nombre, el nombre de una residencia que más bien es un infierno, y que me lo pintaba como el sitio ideal al que enviarme con un block book (cuando te reservan durante varias semanas para un mismo lugar de trabajo). Yo le sonreí, prometí llamarles y no me volvieron a ver. 6 meses después aún me seguían llamando preguntando si quería trabajar para ellos y diciéndome que no les he autorizado a que reciban mi AccessNI (los antecedentes, vamos).
La segunda agencia me gustó mucho, mucho, mucho. La responsable de RRHH era una mujer que era enfermera especialista en comunitaria y que literalmente transmitía paz. No porque casi me quedase dormido, que también. Sí, tengo un problema con las entrevistas, hasta aquí estamos de acuerdo. La mujer te hablaba y era como si un halo de tranquilidad y seguridad fuera in crescendo en tu dirección, hasta invadir tu burbuja personal y tú muy gratamente te entregabas a su voluntad. No, no estaba buena, esa fue la de aquélla otra vez que me decidí a buscar otro trabajo hace ahora como unos 2 años, esa entrada que titulé "No cumples el perfil, o algo así". El caso, que embebidos como estábamos, rellenamos todos los papeles y nos lanzábamos de espaldas, con los brazos abiertos, al vacío esperando que esta amable mujer nos cazase al vuelo. Pero por errores administrativos de oficina, se fue retrasando nuestra incorporación al equipo... lo suficiente para hacer la entrevista con los siguientes y empezar a trabajar con ellos.
Y sí, ya toca. Voy a hacer un spoiler de primera, para los pocos que tuvierais la intriga de con cual me quedé al final. Voy a hablar de la actual agencia para la que trabajo: los Lover. Tras concertar la entrevista, fuimos a ver qué se nos ofrecía. Cuando entré, el personal de oficina se interesaron por nosotros y por que estuviéramos cómodos, nos ofrecieron té y esas mierdas que por aquí se estila. La oficina con unos 6 escritorios, y sus correspondientes trabajadores, charlando cordialmente. Se respiraba tranquilidad, buen rollo y a la vez seriedad. Vino a hablarnos la responsable de finanzas o como se diga, la de las cuentas, vamos; también la responsable de repartir los turnitos, y en fin, sin ser aun parte del equipo se presentaron todos. Cuando salió la directora nos volvió a presentar a todo el equipo. La entrevista fue... no fue. De acuerdo, no fue. Leyó el currículum, me miró y dijo que muy... amplio. Le sorprendió el hecho de que hubiera entrado directamente en la red de salud de este país directamente de agencia, dijo que demostraba que somos "otro tipo de enfermeras". La primera que me reconoció que a las enfermeras españolas se les prepara para lo que pueda venir, no sólo para rellenar papeles, que somos flexibles y nos adaptamos rápido. Cerró la carpeta y dijo, no voy a hacer una entrevista, sé que os quiero dentro. El resto de la entrevista fue el reparto de anécdotas y cotilleos de sitios mejores y peores en los que trabajar. Y de entre esas anécdotas es de donde salió su nombre de Escupemaderos. A ver, nunca dijo que hubiera escupido nunca a uno, pero sí dijo que le habían parado muchas veces. Una cosa llevó a la otra y la Sis y yo llegamos a la conclusión de que es la típica que es capaz de escupir a un madero si éste le cabrea mucho. Y si digo verdad, la he visto una vez cabreada, afortunadamente no conmigo, y doy fe que sin levantar la voz ni hacer una amenaza explícita, sabes que va a partirte las piernas.
Compartimos un poco de opiniones políticas dentro de este rincón del mundo, donde ser Católico o Protestante va más allá que dónde o cómo rezas; y cómo no es tan difícil que un opresor acabe jugando a ser la víctima. Pero eso es otra historia muy complicada, y en la que no voy a entrar.
A la que salía de la oficina me preguntó que si quería saber cuánto iba a cobrar. Contesté con un "make my day", una expresión que no sabría traducir a la perfección. Y en fin... pasé de ser una puta mal pagada, a ser una puta que puede permitirse el lujo de elegir a sus clientes. Salí con una clave para hacer todos los e-learning para incorporarme a trabajar con ellos en cuanto mi AccesNI estuviera disponible, un uniforme y muchas hojitas para fichar. Eso y con un nuevo empleo, y las ganas de mandar a la mierda a Jonny LGEML,
Paseé por tres, todas ellas muy contentas de saber que quería abandonar a Jonny LGEML, una me ofrecía el oro y el moro; otra posibilidades varias y con un buen sueldo. Y por último los Lover, con la Escupemaderos. La primera entrevista a la que asistimos fue la de el oro y el moro, la oficina en el centro de la ciudad. Una oficina oscura, muy desordenada, y mientras los trabajadores hablaban entre sí no se enteraban de qué se estaban diciendo. El que la oficina estuviera oscura fue algo de agradecer, puesto que acudimos la Sis y yo a la entrevista tras una noche de fiesta. La directora estaba muy feliz, nos vendía como ya dije el oro y el moro. Durante la entrevista, en la cual la directora habló más de su agencia que de lo que se interesó de que fuéramos enfermeras, yo me quedé literalmente dormido. Cerré los ojos y plaff... me dormí, delante de la directora. Al poco abrí los ojos y la mujer seguía hablándome, y ni se había enterado de que me había sobado. Sólo oí un nombre, el nombre de una residencia que más bien es un infierno, y que me lo pintaba como el sitio ideal al que enviarme con un block book (cuando te reservan durante varias semanas para un mismo lugar de trabajo). Yo le sonreí, prometí llamarles y no me volvieron a ver. 6 meses después aún me seguían llamando preguntando si quería trabajar para ellos y diciéndome que no les he autorizado a que reciban mi AccessNI (los antecedentes, vamos).
La segunda agencia me gustó mucho, mucho, mucho. La responsable de RRHH era una mujer que era enfermera especialista en comunitaria y que literalmente transmitía paz. No porque casi me quedase dormido, que también. Sí, tengo un problema con las entrevistas, hasta aquí estamos de acuerdo. La mujer te hablaba y era como si un halo de tranquilidad y seguridad fuera in crescendo en tu dirección, hasta invadir tu burbuja personal y tú muy gratamente te entregabas a su voluntad. No, no estaba buena, esa fue la de aquélla otra vez que me decidí a buscar otro trabajo hace ahora como unos 2 años, esa entrada que titulé "No cumples el perfil, o algo así". El caso, que embebidos como estábamos, rellenamos todos los papeles y nos lanzábamos de espaldas, con los brazos abiertos, al vacío esperando que esta amable mujer nos cazase al vuelo. Pero por errores administrativos de oficina, se fue retrasando nuestra incorporación al equipo... lo suficiente para hacer la entrevista con los siguientes y empezar a trabajar con ellos.
Y sí, ya toca. Voy a hacer un spoiler de primera, para los pocos que tuvierais la intriga de con cual me quedé al final. Voy a hablar de la actual agencia para la que trabajo: los Lover. Tras concertar la entrevista, fuimos a ver qué se nos ofrecía. Cuando entré, el personal de oficina se interesaron por nosotros y por que estuviéramos cómodos, nos ofrecieron té y esas mierdas que por aquí se estila. La oficina con unos 6 escritorios, y sus correspondientes trabajadores, charlando cordialmente. Se respiraba tranquilidad, buen rollo y a la vez seriedad. Vino a hablarnos la responsable de finanzas o como se diga, la de las cuentas, vamos; también la responsable de repartir los turnitos, y en fin, sin ser aun parte del equipo se presentaron todos. Cuando salió la directora nos volvió a presentar a todo el equipo. La entrevista fue... no fue. De acuerdo, no fue. Leyó el currículum, me miró y dijo que muy... amplio. Le sorprendió el hecho de que hubiera entrado directamente en la red de salud de este país directamente de agencia, dijo que demostraba que somos "otro tipo de enfermeras". La primera que me reconoció que a las enfermeras españolas se les prepara para lo que pueda venir, no sólo para rellenar papeles, que somos flexibles y nos adaptamos rápido. Cerró la carpeta y dijo, no voy a hacer una entrevista, sé que os quiero dentro. El resto de la entrevista fue el reparto de anécdotas y cotilleos de sitios mejores y peores en los que trabajar. Y de entre esas anécdotas es de donde salió su nombre de Escupemaderos. A ver, nunca dijo que hubiera escupido nunca a uno, pero sí dijo que le habían parado muchas veces. Una cosa llevó a la otra y la Sis y yo llegamos a la conclusión de que es la típica que es capaz de escupir a un madero si éste le cabrea mucho. Y si digo verdad, la he visto una vez cabreada, afortunadamente no conmigo, y doy fe que sin levantar la voz ni hacer una amenaza explícita, sabes que va a partirte las piernas.
Compartimos un poco de opiniones políticas dentro de este rincón del mundo, donde ser Católico o Protestante va más allá que dónde o cómo rezas; y cómo no es tan difícil que un opresor acabe jugando a ser la víctima. Pero eso es otra historia muy complicada, y en la que no voy a entrar.
A la que salía de la oficina me preguntó que si quería saber cuánto iba a cobrar. Contesté con un "make my day", una expresión que no sabría traducir a la perfección. Y en fin... pasé de ser una puta mal pagada, a ser una puta que puede permitirse el lujo de elegir a sus clientes. Salí con una clave para hacer todos los e-learning para incorporarme a trabajar con ellos en cuanto mi AccesNI estuviera disponible, un uniforme y muchas hojitas para fichar. Eso y con un nuevo empleo, y las ganas de mandar a la mierda a Jonny LGEML,
lunes, 2 de febrero de 2015
Auditorías, putas auditorías.
Auditorías... putas auditorías...
Si eres una de esas personas afortunadas, o desafortunadas que no sé yo desde qué perspectiva abordarlo, seguirás viviendo en España y... No, no, no. Mal, vuelvo a empezar.
Una de las tareas que aquí en la Costa del Nublado llevamos a cabo son las auditorías... (vale, creo que suena mejor). Pues las auditorías... sí. Las auditorías. ¿Habéis oído hablar de auditorías? Bueno, seguramente sí,¿ pero habéis llevado a cabo alguna? Si pertenecéis a esa parte del mundo que no ha realizado una, os envidio y doy la enhorabuena. Eso si es que no sois de Gestión/Administración, en cuyo caso dudo y mucho que me estés leyendo.
Más allá de lo rimbombante que pueda sonar la palabra (¿cuál? Auditoría. ¿Auditoría? Sí, auditoría), en el fondo es uno de los mayores coñazos con los que te puedes tropezar en tu vida. Es una tarea tediosa, excesivamente tediosa. Cuando pensamos en la palabra... auditoría (Lo siento, tengo que decirla), pensamos que se va a tratar de algo así importante, que vamos a llevar a cabo una tarea, que, tssss, respeto, va a contribuir y es un pilar esencial para que esta, la pirámide administrativa de la institución, sea cual sea, se mantenga en pie.
Bueno, quizá lo sea... en lugares en los cuales se audita con cabeza.
Aquí, en este rincón del mundo, les encanta maquillar todo con palabras bonitas y nombres contundentes, para llevar a cabo gilipolleces. Desde que estoy en aqueste lugar, he realizado incontables auditorías, que si me paro a pensar, si quisiera en un futuro en España solicitar un puesto de gestión, a palabrería no me ganaría nadie. Sí, sí, ¿auditorías? Todas las que quiera y más. Puedo auditarle hasta las veces que sus calcetines están a juego, déme un papel y un boli y un calendario, yo se lo organizo todo.
De las auditorías que más me cabrea realizar son las de medicación, las de absorbentes para incontinencia (sí, los pañales o compresas de toda la vida, pero, eh, queda muy bien así dicho) y mi favorita: auditoría de las auditorías realizadas por mis iguales (que no compañeras. A más de la mitad me encantaría estamparles mi taza de té en la cara a la hora del relevo).
Las auditorías de medicación son muyyyyyyyy comunes. Dicen que son para verificar un buen uso de los medicamentos, mantenerlos dentro de las fechas de consumo preferente, y comprobar que a nadie se le ocurra traficar con paracetamoles. True Story. Cuando llegué aquí, pues en fin, me llamó la atención tenerme que poner a contar y contrafirmar y guardar en una caja fuerte las benzodiazepinas. Todos sabemos que las drogas se controlan, por eso de que se puede traficar con ellas, o que simplemente son potencialmente adictivas y en fin, un trajín, que todos estamos de acuerdo en que los opiáceos y estupefacientes se deban mantener bajo estricto control. Pero... ¿un puto diazepam de 2mg? Pues sí. Y a medida que avanza el tiempo y que me he ido adaptando a la cultura y conociendo un poco cómo esta gente se comporta, he llegado a la conclusión que necesitan que esa droga se encuentre bajo estricto control. Existe tráfico de diazepames o diazepanes, la verdad que nunca me he parado a pensar cómo se escribe en plural, si es que se escribe en plural... lo mismo se escribe en singular para el uso de plural. Joder, qué lío. El caso es que aquí la gente se enchufa los diazepam para colocarse, eso si van de tranquis; que si van a tope con la BBC, algo parecido a ir a tope con la COPE en Madrid, se los enchufan mezclándolos con alcohol, vodka por ejemplo, y si van en plan de Máxima FM, plan Rave o vete tú a saber, los mezclan también en el cóctel con un poco de MDMA. Si puestos a disfrutar que sea a bien. Como en su día me dijo Crazy J. al tener el accidente, su sms rezaba así: "Muy bien hecho, chaval, si vas a hacer algo, que sea bien". La moto quedó siniestro total, pero afortunadamente nadie Bailó sobre mi tumba con zapatos de claqué.
Pero a lo que iba, las auditorías de paracetamoles: lo justifican como una medida que es beneficiosa para los usuarios y las finanzas de la institución. Yo lo planteo de otra manera, llamadme rebuscado, pero es mi impresión. Cuando encontramos una discrepancia en el recuento de paracetamoles, mirtazapinas o atorvastatinas, debemos dejarlo constar en una hoja, hoja que será revisada por el Director/Supervisor, quien llevará a cabo las medidas disciplinarias. Si, medidas disciplinarias. Si te olvidas de firmar un cuadrito en el que corresponde para el adcal, puede suponer una sanción. Esto lleva a currar con miedo, y ya no sólo eso; si se te cae una rula, al menos en los lugares en los que yo he estado trabajando, estás obligado a coger la pastilla del suelo y ponérsela en la boca. Que bueno, si nos basamos en la regla de los 5 segundos... si estás de erasmus, y la cuenta con dos cifras los segundos tienden a infinito, pero eso es otro caso. Pero hay casos peores: que se la meta en la boca, se le caiga, y con las babas ruede por la moqueta, recoja las pelusas y restos de vida anteriores al neolítico... en este caso también has de dársela. Eso o no dar esa medicación. El motivo es porque la tienen contada, y el proveedor de farmacia también lleva a cabo una auditoría por la que te ponen puntos negativos si haces gasto de más. O sea, un círculo vicioso en el que "por el bien del usuario o se toma una pastilla del suelo, o se queda sin pastilla".
Además tus "compañeras" con tal de librarse del marrón, tardan poco en apuntar la omisión/falta de registro/discordancias llámalo x, lo que acaba por convertirse en un ambiente de trabajo de desconfianza, miedo y a la defensiva. En ninguno de esos tres conceptos veo el bien del paciente o usuario. Lo que veo es la búsqueda de chivos expiatorios, así de claro, y por regla general son los trabajadores de agencia los que suelen llevarse el galardón, que me recuerda a Gallardón.
En esta espiral de acusaciones, como en todo sistema que es "justo", te llega el momento de la venganza: nadie es perfecto y todos olvidamos en algún momento una firma, escribir tal cosa en un plan de cuidado o reflejar tal hecho de una manera "centrada en la persona" tal y como tanto insisten las instituciones, esas personas en las que enrollas una soga de ajuste de presupuesto. Ese momento de justicia, son las auditorías de las auditorías, en el cual si alguien te ha puteado, buscas en sus evaluaciones el más mínimo ápice de imprecisión para corregir o devolver el muerto. Un muerto que no lleva dando vueltas por la institución y que no llega al mortuorio hasta que no llega el jefe jefazo; un muerto que sin este sistema posiblemente nunca hubiera muerto. Ésa es la naturaleza humana, puedes ir de bueno, y poner la otra mejilla; pero llega un punto en el que cuando un tocapelotas se dedica a demostrar que es mejor que alguien, por orgullo profesional, acaba respondiendo con un ataque cuando se harta de defender.
Con todo esto no quiero decir que las auditorías no sean necesarias, que sí (excepto la de paracetamoles y lactulosa, esas deberían estar prohibídas por el Tribunal Penal de la Haya), pero me postulo ante esta necesidad totalmente en contra de que sea llevada por, para, entre (hacia, hasta, según...) por iguales. Eso genera un enfrentamiento en ese escalón jerárquico, en las bases. Mi idea de la jerarquía es que tenemos a alguien por encima que va a ser el objeto de odio por los escalones inferiores, y que a la vez ejerce ese odio de motivo para mantener unido a los escalones inferiores y de ese modo otorgar una base estable, sólida y segura para toda la institución. Sin embargo, esta idea de que todos somos jefes, esa idea de siempre vigilante, resulta en un grave problema tanto en cuanto a la calidad de los servicios que se ofrecen, al no estar preocupándonos de lo que realmente importa (las personas que cuidamos y a las que debería servir la institución), como a la estabilidad de la estructura de la institución. Una base con un cemento frágil acaba provocando el colapso del edificio. El asignar tareas de jefes a iguales lo veo una práctica que conlleva o mucha, mucha capacidad y responsabilidad por parte de todos los miembros del equipo; o bien que es una treta para distraer a la base y que mientras se matan entre ellos, los escalones más altos estén tranquilos rascándose los cojones, viendo cómo tienen una plantilla dividida, luego que no es fuerte, a la que pueden manejar; y consigan además ahorrar grandes cantidades de dinero que nunca, nunca, nunca he visto repercuta en el bienestar de esas personas que acudieron a dicha institución para obtener un servicio, servicio que no es realizado con la calidad y respeto que debiera.
Contando zopiclones, que desde hace unos pocos meses también son una droga controlada, desde la Costa del Nublado.
PD: en realidad no estoy contando zopiclones, estoy sentado en mi butaca aguantando mi OfFUcK. Y en esta entrada ni fotos, ni vídeos, no tengo ganas.
Pero a lo que iba, las auditorías de paracetamoles: lo justifican como una medida que es beneficiosa para los usuarios y las finanzas de la institución. Yo lo planteo de otra manera, llamadme rebuscado, pero es mi impresión. Cuando encontramos una discrepancia en el recuento de paracetamoles, mirtazapinas o atorvastatinas, debemos dejarlo constar en una hoja, hoja que será revisada por el Director/Supervisor, quien llevará a cabo las medidas disciplinarias. Si, medidas disciplinarias. Si te olvidas de firmar un cuadrito en el que corresponde para el adcal, puede suponer una sanción. Esto lleva a currar con miedo, y ya no sólo eso; si se te cae una rula, al menos en los lugares en los que yo he estado trabajando, estás obligado a coger la pastilla del suelo y ponérsela en la boca. Que bueno, si nos basamos en la regla de los 5 segundos... si estás de erasmus, y la cuenta con dos cifras los segundos tienden a infinito, pero eso es otro caso. Pero hay casos peores: que se la meta en la boca, se le caiga, y con las babas ruede por la moqueta, recoja las pelusas y restos de vida anteriores al neolítico... en este caso también has de dársela. Eso o no dar esa medicación. El motivo es porque la tienen contada, y el proveedor de farmacia también lleva a cabo una auditoría por la que te ponen puntos negativos si haces gasto de más. O sea, un círculo vicioso en el que "por el bien del usuario o se toma una pastilla del suelo, o se queda sin pastilla".
Además tus "compañeras" con tal de librarse del marrón, tardan poco en apuntar la omisión/falta de registro/discordancias llámalo x, lo que acaba por convertirse en un ambiente de trabajo de desconfianza, miedo y a la defensiva. En ninguno de esos tres conceptos veo el bien del paciente o usuario. Lo que veo es la búsqueda de chivos expiatorios, así de claro, y por regla general son los trabajadores de agencia los que suelen llevarse el galardón, que me recuerda a Gallardón.
En esta espiral de acusaciones, como en todo sistema que es "justo", te llega el momento de la venganza: nadie es perfecto y todos olvidamos en algún momento una firma, escribir tal cosa en un plan de cuidado o reflejar tal hecho de una manera "centrada en la persona" tal y como tanto insisten las instituciones, esas personas en las que enrollas una soga de ajuste de presupuesto. Ese momento de justicia, son las auditorías de las auditorías, en el cual si alguien te ha puteado, buscas en sus evaluaciones el más mínimo ápice de imprecisión para corregir o devolver el muerto. Un muerto que no lleva dando vueltas por la institución y que no llega al mortuorio hasta que no llega el jefe jefazo; un muerto que sin este sistema posiblemente nunca hubiera muerto. Ésa es la naturaleza humana, puedes ir de bueno, y poner la otra mejilla; pero llega un punto en el que cuando un tocapelotas se dedica a demostrar que es mejor que alguien, por orgullo profesional, acaba respondiendo con un ataque cuando se harta de defender.
Con todo esto no quiero decir que las auditorías no sean necesarias, que sí (excepto la de paracetamoles y lactulosa, esas deberían estar prohibídas por el Tribunal Penal de la Haya), pero me postulo ante esta necesidad totalmente en contra de que sea llevada por, para, entre (hacia, hasta, según...) por iguales. Eso genera un enfrentamiento en ese escalón jerárquico, en las bases. Mi idea de la jerarquía es que tenemos a alguien por encima que va a ser el objeto de odio por los escalones inferiores, y que a la vez ejerce ese odio de motivo para mantener unido a los escalones inferiores y de ese modo otorgar una base estable, sólida y segura para toda la institución. Sin embargo, esta idea de que todos somos jefes, esa idea de siempre vigilante, resulta en un grave problema tanto en cuanto a la calidad de los servicios que se ofrecen, al no estar preocupándonos de lo que realmente importa (las personas que cuidamos y a las que debería servir la institución), como a la estabilidad de la estructura de la institución. Una base con un cemento frágil acaba provocando el colapso del edificio. El asignar tareas de jefes a iguales lo veo una práctica que conlleva o mucha, mucha capacidad y responsabilidad por parte de todos los miembros del equipo; o bien que es una treta para distraer a la base y que mientras se matan entre ellos, los escalones más altos estén tranquilos rascándose los cojones, viendo cómo tienen una plantilla dividida, luego que no es fuerte, a la que pueden manejar; y consigan además ahorrar grandes cantidades de dinero que nunca, nunca, nunca he visto repercuta en el bienestar de esas personas que acudieron a dicha institución para obtener un servicio, servicio que no es realizado con la calidad y respeto que debiera.
Contando zopiclones, que desde hace unos pocos meses también son una droga controlada, desde la Costa del Nublado.
PD: en realidad no estoy contando zopiclones, estoy sentado en mi butaca aguantando mi OfFUcK. Y en esta entrada ni fotos, ni vídeos, no tengo ganas.
viernes, 16 de enero de 2015
Al margen
Un día me despertaré tan enfadado con la Humanidad, que me dedicaré a contestar a todo el mundo mediante aforismos. Nada más saldrá de mi boca, ni un "buenos días", no...
Habiendo hecho mi declaración matutina de odio al mundo en que vivo procedo a escribir. Llevo mucho tiempo sin hacerlo, no por nada en especial, no he vuelto a tener un accidente ni nada por el estilo. Mi problema esta vez ha sido que he estado leyendo, he estado absorbido, inmiscuido, haciendo un viaje astral, sí en el Astra de Crazy J. pasao de vueltas de psicotrópicos, y en fin, que estaba acabando el último libro disponible Canción de Hielo y Fuego, el de una Danza con Dragones. Muy buena la saga, aun queda para rato, pero no me he puesto a escribir para narrar los méritos de otros.
A parte de eso, me he estado autoleyendo, las cosillas que escribía hace unos 5 años, o incluso 10, madre mía, la de tiempo que ha pasado. Estuve pensando durante un tiempo colgarlo por aquí, o en algunos casos, transcribirlos, puesto que cuando me empezó a dar la vena escritora, aún lo analógico era lo más trendy, y el escribir en formato digital era para gente pro o era más postureo que otra cosa. Postureo no existía por aquéllos tiempos, o la palabra era ignorada. De hecho no encuentro la palabra que se aproxime a postureo. Si alguien es nuevo por aquí, estaréis esperando que haga un break the bass o beat the bass o como cojones lo digan los Dj's y que empiece a contar algo de interés. Bueno, lamento desilusionar, esta entrada lleva todas las de que no va a llevar a ningún lado. Lo que Mara Torres llamaba "Hablar por hablar", pero esto es "Escribir por escribir". Un estilo de pulp, que no llega a las masas.
Al margen, o a la vuelta de hoja. Con el inicio de un nuevo año he podido sentir como comienza un relojito sobre el que no tengo control cuyas agujas circulan en sentido antihorario. El otro problema es que no sé para cuánto tiempo está programado. No me refiero a que vaya a palmar, que sí, pero ese otro reloj es como el de la "llamada de la naturaleza", que paso de él. ¿Que a qué me refiero con "llamada de la naturaleza"? A lo de todo el mundo: dejar todas mis posesiones, rasgar mis vestimentas y frabricar unas rudimentarias herramientas de piedra y madera para ir a cazar. Que en ocasiones me gustaría, sí. Pero tengo otros objetivos en mi vida, por ejemplo aprender a tirar con arco. El tiro con orco, ya vendrá más tarde, sólo tengo que hacerme amigo de alguno.
Un cambio que he introducido en mi vida un poco antes de que comenzase el año han sido las rutinas. Voy al gimnasio a nadar y tal... correr, aun no lo he probado, aunque muchos de mis amigos inmigrantes de este rincón, coinciden en el punto de vista de que eso sería algo hilarante. ¿Ponerme a dieta? Yo cuando la gente menciona eso de "me voy a poner a dieta", miro al infinito e intento imaginar cómo sienta la dieta. Tengo un archivo en mi banco de imágenes mentales en el que puedo pintar a gente poniéndose un uniforme, un vestido, unos vaqueros... pero, ¿una dieta? Joder, que venga un diseñador y me lo explique. Posiblemente sea eso de llevar un xilófono en el torso y alambres bajo la pelvis. Lo mismo es en realidad una nueva corriente de arte moderno.
En fin, que esta charla ha tenido poco o nada utilidad o mensaje; como el mensaje que transmite el tatuaje de uno que está en la cola: Euforia. Así, en letras chulas que se asemejan a la tipología griega. Cutre. Y pongo fin a esta cháchara, puesto que el Gaybar se está llenando, y que va siendo la hora del almuerzo, y me empiezan a mirar mal. No por nada en especial, sólo que estoy ocupando una mesa de cuatro espacios con mi ordenador, mi taza vacía y mis trastos. Uso todo esto para defender mi burbuja personal. Y así me despido, haciendo de tripas corazón, y con una confesión: todo lo anterior ha sido una hueca excusa para no enfrentarme a la realidad que queda más allá de las puertas de la cafetería: el Frío.
Con el corazón helado, y con amor, desde la Costa del Nublado.
Habiendo hecho mi declaración matutina de odio al mundo en que vivo procedo a escribir. Llevo mucho tiempo sin hacerlo, no por nada en especial, no he vuelto a tener un accidente ni nada por el estilo. Mi problema esta vez ha sido que he estado leyendo, he estado absorbido, inmiscuido, haciendo un viaje astral, sí en el Astra de Crazy J. pasao de vueltas de psicotrópicos, y en fin, que estaba acabando el último libro disponible Canción de Hielo y Fuego, el de una Danza con Dragones. Muy buena la saga, aun queda para rato, pero no me he puesto a escribir para narrar los méritos de otros.
A parte de eso, me he estado autoleyendo, las cosillas que escribía hace unos 5 años, o incluso 10, madre mía, la de tiempo que ha pasado. Estuve pensando durante un tiempo colgarlo por aquí, o en algunos casos, transcribirlos, puesto que cuando me empezó a dar la vena escritora, aún lo analógico era lo más trendy, y el escribir en formato digital era para gente pro o era más postureo que otra cosa. Postureo no existía por aquéllos tiempos, o la palabra era ignorada. De hecho no encuentro la palabra que se aproxime a postureo. Si alguien es nuevo por aquí, estaréis esperando que haga un break the bass o beat the bass o como cojones lo digan los Dj's y que empiece a contar algo de interés. Bueno, lamento desilusionar, esta entrada lleva todas las de que no va a llevar a ningún lado. Lo que Mara Torres llamaba "Hablar por hablar", pero esto es "Escribir por escribir". Un estilo de pulp, que no llega a las masas.
Al margen, o a la vuelta de hoja. Con el inicio de un nuevo año he podido sentir como comienza un relojito sobre el que no tengo control cuyas agujas circulan en sentido antihorario. El otro problema es que no sé para cuánto tiempo está programado. No me refiero a que vaya a palmar, que sí, pero ese otro reloj es como el de la "llamada de la naturaleza", que paso de él. ¿Que a qué me refiero con "llamada de la naturaleza"? A lo de todo el mundo: dejar todas mis posesiones, rasgar mis vestimentas y frabricar unas rudimentarias herramientas de piedra y madera para ir a cazar. Que en ocasiones me gustaría, sí. Pero tengo otros objetivos en mi vida, por ejemplo aprender a tirar con arco. El tiro con orco, ya vendrá más tarde, sólo tengo que hacerme amigo de alguno.
Un cambio que he introducido en mi vida un poco antes de que comenzase el año han sido las rutinas. Voy al gimnasio a nadar y tal... correr, aun no lo he probado, aunque muchos de mis amigos inmigrantes de este rincón, coinciden en el punto de vista de que eso sería algo hilarante. ¿Ponerme a dieta? Yo cuando la gente menciona eso de "me voy a poner a dieta", miro al infinito e intento imaginar cómo sienta la dieta. Tengo un archivo en mi banco de imágenes mentales en el que puedo pintar a gente poniéndose un uniforme, un vestido, unos vaqueros... pero, ¿una dieta? Joder, que venga un diseñador y me lo explique. Posiblemente sea eso de llevar un xilófono en el torso y alambres bajo la pelvis. Lo mismo es en realidad una nueva corriente de arte moderno.
En fin, que esta charla ha tenido poco o nada utilidad o mensaje; como el mensaje que transmite el tatuaje de uno que está en la cola: Euforia. Así, en letras chulas que se asemejan a la tipología griega. Cutre. Y pongo fin a esta cháchara, puesto que el Gaybar se está llenando, y que va siendo la hora del almuerzo, y me empiezan a mirar mal. No por nada en especial, sólo que estoy ocupando una mesa de cuatro espacios con mi ordenador, mi taza vacía y mis trastos. Uso todo esto para defender mi burbuja personal. Y así me despido, haciendo de tripas corazón, y con una confesión: todo lo anterior ha sido una hueca excusa para no enfrentarme a la realidad que queda más allá de las puertas de la cafetería: el Frío.
Con el corazón helado, y con amor, desde la Costa del Nublado.
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