Un día me despertaré tan enfadado con la Humanidad, que me dedicaré a contestar a todo el mundo mediante aforismos. Nada más saldrá de mi boca, ni un "buenos días", no...
Habiendo hecho mi declaración matutina de odio al mundo en que vivo procedo a escribir. Llevo mucho tiempo sin hacerlo, no por nada en especial, no he vuelto a tener un accidente ni nada por el estilo. Mi problema esta vez ha sido que he estado leyendo, he estado absorbido, inmiscuido, haciendo un viaje astral, sí en el Astra de Crazy J. pasao de vueltas de psicotrópicos, y en fin, que estaba acabando el último libro disponible Canción de Hielo y Fuego, el de una Danza con Dragones. Muy buena la saga, aun queda para rato, pero no me he puesto a escribir para narrar los méritos de otros.
A parte de eso, me he estado autoleyendo, las cosillas que escribía hace unos 5 años, o incluso 10, madre mía, la de tiempo que ha pasado. Estuve pensando durante un tiempo colgarlo por aquí, o en algunos casos, transcribirlos, puesto que cuando me empezó a dar la vena escritora, aún lo analógico era lo más trendy, y el escribir en formato digital era para gente pro o era más postureo que otra cosa. Postureo no existía por aquéllos tiempos, o la palabra era ignorada. De hecho no encuentro la palabra que se aproxime a postureo. Si alguien es nuevo por aquí, estaréis esperando que haga un break the bass o beat the bass o como cojones lo digan los Dj's y que empiece a contar algo de interés. Bueno, lamento desilusionar, esta entrada lleva todas las de que no va a llevar a ningún lado. Lo que Mara Torres llamaba "Hablar por hablar", pero esto es "Escribir por escribir". Un estilo de pulp, que no llega a las masas.
Al margen, o a la vuelta de hoja. Con el inicio de un nuevo año he podido sentir como comienza un relojito sobre el que no tengo control cuyas agujas circulan en sentido antihorario. El otro problema es que no sé para cuánto tiempo está programado. No me refiero a que vaya a palmar, que sí, pero ese otro reloj es como el de la "llamada de la naturaleza", que paso de él. ¿Que a qué me refiero con "llamada de la naturaleza"? A lo de todo el mundo: dejar todas mis posesiones, rasgar mis vestimentas y frabricar unas rudimentarias herramientas de piedra y madera para ir a cazar. Que en ocasiones me gustaría, sí. Pero tengo otros objetivos en mi vida, por ejemplo aprender a tirar con arco. El tiro con orco, ya vendrá más tarde, sólo tengo que hacerme amigo de alguno.
Un cambio que he introducido en mi vida un poco antes de que comenzase el año han sido las rutinas. Voy al gimnasio a nadar y tal... correr, aun no lo he probado, aunque muchos de mis amigos inmigrantes de este rincón, coinciden en el punto de vista de que eso sería algo hilarante. ¿Ponerme a dieta? Yo cuando la gente menciona eso de "me voy a poner a dieta", miro al infinito e intento imaginar cómo sienta la dieta. Tengo un archivo en mi banco de imágenes mentales en el que puedo pintar a gente poniéndose un uniforme, un vestido, unos vaqueros... pero, ¿una dieta? Joder, que venga un diseñador y me lo explique. Posiblemente sea eso de llevar un xilófono en el torso y alambres bajo la pelvis. Lo mismo es en realidad una nueva corriente de arte moderno.
En fin, que esta charla ha tenido poco o nada utilidad o mensaje; como el mensaje que transmite el tatuaje de uno que está en la cola: Euforia. Así, en letras chulas que se asemejan a la tipología griega. Cutre. Y pongo fin a esta cháchara, puesto que el Gaybar se está llenando, y que va siendo la hora del almuerzo, y me empiezan a mirar mal. No por nada en especial, sólo que estoy ocupando una mesa de cuatro espacios con mi ordenador, mi taza vacía y mis trastos. Uso todo esto para defender mi burbuja personal. Y así me despido, haciendo de tripas corazón, y con una confesión: todo lo anterior ha sido una hueca excusa para no enfrentarme a la realidad que queda más allá de las puertas de la cafetería: el Frío.
Con el corazón helado, y con amor, desde la Costa del Nublado.
Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.
Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.
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