¿Qué pasa cuando los personajes mueren?
Todos sabemos que los escritores y novelistas disfrutan matando, es como un instinto asesino, ese thanatos que todos escondemos. Pocas veces he visto condenar, por no decir ninguna, a un escritor por matar, de las maneras más despiadadas y primitivas; sofisticadas y macabras.
Matamos, mataríamos, y lo hacemos por gusto, lo imaginamos, lo detallamos... y sólo los más aventurados, lo ilustran; y sólo los artistas lo llevan a cabo; un arte, sea por supuesto entendido.
Cuando un personaje muere siempre hay implicaciones fatales: llanto, odio, ira, resentimientos y remordimientos. Una cascada de sentimiento que adquiere mayor fuerza así cuantos más acumula. Pero, ¿qué hay detrás de la muerte de un personaje? ¿Nos conformamos con su muerte? No... vagamos, imaginamos, surge ese "y si" incrédulo y rebelde, inocente e ingenuo, ese rechazo a la realidad, esa fantasía, la cual nos ayuda a relajar nuestro sufrimiento de ver alguien morir.
"Y si"... y así, tontamente, nos damos cuenta que nuestras vidas son una novela jodidamente realista en la que cuando un personaje muere pensamos "y si..."
Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.
Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.