Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

sábado, 20 de febrero de 2016

Nutrición y metabolismo

     Empiezo esta serie utilizando como guía los patrones funcionales de Marjorie-Gordon, que dentro de las frigidas, es de las que menos tirria me provoca. Además, la mujer murió hace relativamente poco, y considero este sistema práctico para el día a día, no como la mayoría de los métodos, que algunos son muy específicos y buenos, pero poco prácticos para la realidad del día a día de una enfermera.

     Que podemos decir respecto a los hábitos alimenticios de aquí... Seré breve: una mierda.

Fin de la primera entrada.











Venga va, que sigo.
Estamos todos muy de acuerdo en que nuestra dieta mediterránea es algo sin igual, y que es de las dietas más sanas y equilibradas que podemos encontrar en el mundo mundial y parte del universo, estamos hablando de algo que se encuentra a la altura de la powerbalance. En esta sociedad, es decir, en ese rincón del mundo que empieza fuera de una institución de cuidado, los hábitos son bastante caóticos, desde el punto de vista de un Mediterráneo. Ya no es que coman a horas extrañas, sino el tipo de comidas.
Guarrean mucho, toman muchos snacks, abusan de bebidas energéticas (véase el Lucozade), abusan de la mantequilla (he llegado a ver untar en una cracker mantequilla y encima poner queso de untar), Los desayunos, al margen de la creencia de que es un desayuno estilo Fry, que tanto me gusta un saliente de guardia, eso no suele ser lo común. Existe un alto porcentaje de personas que no desayunan o se toman un traybake en la cafetería de al lado del trabajo. A la hora de la comida lo más típico y british es una sopa (bastante densa) y un sandwich, esto a eso de las 12 o la una. A las 5 o 6 toman el té, que no, no es el té como yo creía cuando era pequeño, se trata de una cena, lo único que lo llaman así. Y por regla general se trata de carne. Y en ocasiones se toman un supper, que es nuestra merienda pero empujada a antes de dormir.
Paralelamente a esto existe el picoteo, que es desmesurado por lo que suelo ver: patatas fritas, barritas de chocolate, galletas, etc. Muestra de la importancia de estos snacks son los dos pasillos exclusivos de patatas fritas y de chocolatinas que encuentras en todo súper que se merezca.
Puede que este tipo de hábitos sean los que les lleva a los niveles de obesidad que llegan a obesidad de carrito. No, no exagero.

Ya en las resis y hospis... Considero a estos lugares criaderos de paté humano, es un constante devenir de comida. A las 9 el desayuno, a las 10:30 un snack y té, a las 12:30 la comida, a las 14:30 un snack y té, a las 5 el tea, y a las 20:00 el supper. Desde las 20:00 hasta las 9 de la mañana... nada.
Desde un punto de vista crítico, el peso de las comidas está concentrada en 12 horas, lo cual no estaría mal si no fuera porque solemos dormir entorno a 8 horas. Luego pienso también eso de 3 horas de digestión que decían nuestras abuelas para que no nos bañásemos en la piscina, no fuera que nos diese una lipotimia, luego... aun cuando no has terminado de digerir la comida anterior, ya estás metiéndole tralla al aparato digestivo. Y por último el tipo de comida que se consume, puesto que los snacks son por lo común dulces, galletas y chocolates.

Todo lo anterior me hace pensar lo difícil que es manejar una diabetes, dando por hecho que se está acostumbrando al cuerpo que durante 12 horas hay un aporte constante de alimentos, y de repente 12 de ayuno. Y prueba de ello es mi experiencia a la hora de tratar con personas con diabetes en las intituciones de cuidado, como ya conté en ese intento de estudio de caso.

El gobierno de aqueste lugar no hace más que mencionar el gran problema que supone la obesidad y el síndrome X que se dice, y se plantean medidas como una mayor presión de impuestos en aquéllos productos que son considerados como perjudiciles por su alto contenido en azúcares de rápida absorción o grasas saturadas (de las grasas trans no hablan mucho, ese es otro negociazo con el que nos tomaron el pelo hace 20 años, y ahí siguen...).  Lo cierto es que como la mayor parte de los problemas de salud, la raíz se encuentra inmersa y alcanzarla cuesta mucho. Es un problema cultural, la comida, el acto de comer, se considera una necesidad a satisfacer rápidamente para volver a la productividad (exageración modo marxista anti revolución industrial, estoy tope hipster), viene a ser como el cagar: Rapidito y que no duela.  Es un mero contaje de calorías: las gallinas que me entran en el corral por la que podría usar.

Está claro que aquí el problema de la dieta se centra, desde nuestro punto de vista, principalmente en el reparto de las comidas y la clase en la que se encuentran. Mi señora madrastra nos preguntó en nuestro reciente viaje a los EEU y U que cómo podía ser que estuviéramos tan delgados cuando cenábamos tanto, que allí los médicos lo que recomiendan es que se cene cuanto antes y poco... no sé, nunca lo he hablado con un médico, pero dudo que un ayuno de más de 12 horas sea saludable.

A todo esto deberíamos añadirle el consumo de alcohol, pero considero que eso es otra historia que prefiero mencionar en el apartado de hábitos tóxicos.



Con amor y una hiperglucemia desde la Costa del Nublado.