Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

HOY

          Hoy... hace tres años que cogí un avión y mientras estaba subiendo en él me prometí que volvería a la que en adelante sería mi Tierra Prometida. Me lo prometí a mí y a más personas, mas he aprendido que las promesas que te haces a tí las sueles tomar más en serio. Cuando me refería a que volvería no lo decía en el sentido vano de la palabra. Lo decía muy en serio. Siempre he tenido claro de dónde venía y adónde estaban mis raíces y dónde estaba mi lugar. Cuando decía "volver" no significaba de visita, que sí, de ese modo he vuelto muchas veces. Pero eran vueltas para revolver a donde no quería volver.
Dicen que las personas decidimos y que nadie nos obliga a nada. No voy a decir que no, estaría de hecho contradiciendo algunos de mis principios. Sin embargo te pueden determinar, como viene siendo el caso con mi generación. Ahí donde yo quiero estar sólo te casas si tienes padrino, o si la novia está muy deseesperada y aceptas hasta el último de sus caprichos, condiciones y exigencias. Si algo puedo decir en favor de la Costa del Nublado es que una persona puede abrirse camino de motu propio, algo así como dicen aquí de "un hombre hecho por sí mismo", o al menos esa es mi impresión.

          Hace tres años me fui a lo que viniera, no fui con una venda en los ojos corriendo en dirección fija, pero siempre existe un tanto de incertidumbre, sobre todo cuando introduces un alto número de variables nuevas.

          Hace tres años me fui con Iberia diciendo que si me iba, lo haría antes que el barco se hundiera y tuviera que irme en patera. Dije: "al menos me doy el que puede ser mi último lujo, en esta vida mia que se ha caracterizado por el exceso y la opulencia (ja.ja.ja.)"

          Hoy, tres años después, vuelvo tras un "break" forzado a la Costa del Nublado, pero con Ryanair. Mi orgullo se ha vuelto "low cost". Digo más tacos, creo en menos cosas, confío en menos personas y he aprendido a las duras lo que perder, incluso si no estabas jugando, significa. Y mi humor se ha vuelto más afilado y negro, aun si cabe.

          Hace tres años tenía pocas cosas claras. Hoy creo que tengo menos cosas claras aun, sin embargo aquéllas que sí las tengo, son mucho más nítidas.
He pasado por desilusionarme con mi profesión, con mi disciplina, con personas, con lugares... y he aprendido a apreciar más un café, una compañía y un rayo de sol. He aprendido, eso es lo que puedo decir sin lugar a dudas, como por ejemplo que la muerte es algo de lo que no sólo se escribe.

          Sé que ese Sistema que me echó ni se alegraría, ni temerá de si vuelvo o no. Una compañera escribía hace poco que no tenía esperanza de volver. En mi caso conservo la Caja de Pandora a buen recaudo y con un candado que ni el TSA tiene la llave, así en plan insurgente y terrorista. No he dejado ni dejaré lo único que me ha mantenido cuerdo. Algunos amigos, cuando cuento mis planes, me dicen que si estoy loco... yo sólo sonrío y pregunto: "¿Aún lo dudas?"

          Con amor desde el avión que me lleva a la Costa del Nublado.

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