A menudo en nuestro quehacer diario nos tropezamos con centenares de diabéticos, personas con DM, esas iniciales que siguen al nombre cuando estamos tomando nota del parte. Diabetes Mellitus. Ni diabetis, ni diabitis.
En nuestra carrera se nos da bastante el coñazo respecto a este grupito de personas que cada vez crece más y más. Aun así, quedan personas, como un profesor mío, que negaba por completo la existencia de dicha enfermedad, y su argumento aplastante era simple y llanamente: "si la diabetes existiese, yo no podría comer todo lo que como". Y sí, era lo que llamamos una negación de la enfermedad, una etapa del duelo... lo único que creo que él se regodeaba en ello y llevaba diciéndolo años. Imagino que de puertas para adentro, se controlaría a escondidas... si no entraríamos en uno de esas situaciones de "Déficit de Autocuidado". Y sí, siendo sinceros, no me extrañaría que pecara de él, de hecho en nuestro mundillo casi nadie se cuida: unos por dieta, otros por actividad física, otros por ocio, otros por sueño... creo que este último es el que se lleva la palma. Pero eso es otra historia.
En nuestros estudios tratamos con la DM desde fisiología, pasando por fisiopatología, la comunitaria, gerontología, materno, infantil, escolar, y en fin, que se libran pocas asignaturas de la alargada sombra de estas iniciales. En ellas nos explican su origen, el cual en la DMI no está aun claro, y se abarcan las distintas maneras de combatirla para paliar sus efectos o prevenirla en el caso de la DMII. Y es por ello, que con todo un abanico de conocimientos integrados, las enfermeras son capaces de manejar una DM sin muchos sobresaltos, sobre todo cuando la persona que la tiene se encuentra institucionalizada. Pero... me gustaría aclarar que es en el caso de una enfermera española. Aquí en la Costa del Nublado, tenemos lo que llaman DNS, por sus siglas: Diabetic Nurse Specialist. (MindFreak).
Toda persona diabética que al menos esté institucionalizada, hablo de estos que son las que conozco, no sé cómo son tratadas las personas en la comunidad; está monitorizada por el equipo compuesto por una DNS, un médico y una dietista. Es lo que podríamos considerar el culmen de la perfección en la atención especializada e integral... pero como todo aquí, la grandeza del sistema crea una gran sombra.
Actualmente, en la Cloaca, se encuentra un hombre que le llamaré Alcalde. Además es católico, pero eso aun no sé si interpretarlo positiva o negativamente, sigo sin saber quiénes son los malos y quiénes los buenos, si es que los hay. Pues Alcalde, además de haberlo sido años atrás, tiene DM, y una demencia. Alcalde es un hombre simpático, móvil y que entiende a razones, salvo a eso de las 22:00 que se desorienta y no se entera de la misa la media, y le da por pasearse en bolas por el pasillo de la unidad. Alcalde tiene la manía de entrar en habitaciones ajenas y comer o beber lo primero que pilla. Y pensaréis...¿por qué hay comida por ahí dejada? ....en fin, llegaremos a ello. Antes me gustaría contaros un encuentro que tuve con una dietista, uno de esos pocos turnos que he hecho de días.
Me encontraba en la unidad, seguramente discutiendo con algún familiar, o algún auxiliar, o dándome cabezazos contra el frigorífico de la farmacia, que según la última normativa del proveedor de farmacia el frigorífico tendrá siempre que estar conectado, con la puerta cerrada, la llave echada, sin colocar objetos sobre él porque altera su funcionamiento y por supuesto, ni agitarlo ni golpearlo. En fin, que me hubiera caído una sanción (¿otra?) de fijo. En estas llegó la dietista. Me pidió las historias de aquéllos que hubieran bajado un kilo o más en esta semana, o 2 en un mes, no importaba en el IMC en que se encontraran previamente, ni ahora. Y por supuesto, me pidió el historial de aquéllos con DM, y entre ellas se encontraba la de Alcalde.
La dietista revisó su historial de glucemias, con sus subidas y bajadas. Alcalde es uno de estos casos a los cuales los llamo "montañas rusas". El pobre hombre está constantemente yendo al hospital, bien por hiperglucemias que le llevan a cetoacidosis, como por comas diabéticos... sí, lo que oís... comas en plural. La última vez que le mandamos por hipoglucemia fue con 9 mg/dl. Aquélla vez ni siquiera yo estaba en la unidad, estaba una puta de estas que cobran a casi 30 libras la hora, son la envidia de las putas, son... los Scottish, pero de los Scottish ya hablaremos, se supone que son la élite enfermera, y de las putas. Pues este hombre, se encontró a Alcalde tirado en el suelo, y llamó a su auxiliar, la cual entró y dijo: "no, no va a necesitar la toma de las 22:00". Y así, tan pancha, se fue por la puerta a seguir con lo suyo. El puta no se lo ocurre otra cosa que en vez de llamar al timbre de emergencia, llamar por teléfono a Panoramic, que estaba en la unidad de al lado. Acto seguido entré yo buscando a alguien que me contrafirmase la droga, un opiáceo. Y me encontré el caos. El scottish daba vueltas por la habitación, y mientras Panoramic y yo nos encargamos de constantearle, llamar a urgencias, e intentar subirle un poco el asuquita.
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(Exacto, porque asúca, no)
En este caso todos recordamos el protocolo de actuación: glucagón im sin más dilación... pero eso es en España, aquí pretenden que les des un Glucogel, una mierda gelatinosa. Y piensas, genial, como tengo un viejo inconsciente y con riesgo alto no, lo siguiente, de atragantamiento, vamos a ver si en vez de morirse de una hipoglucemia, le aspiramos. También se nos ocurriría hacérnos un órdago y a la locura colocar una vía y a chorro un glucosado o dextrosa, ALGOOOOOO, lo que sea. Peeeeero, esto es la Costa del Nublado y 1: no tienes sueros; 2: no tienes vías; 3: no saben que dicho tratamiento se puede llevar a cabo (muy probablemente).
Pues tras el mosqueo de la dietista de que sus glucemias estuvieran como un niño hiperactivo en una cama elástica, me pidió por favor le enseñase la habitación. Al abrir el armario y los cajones encontramos kilos y kilos de fruta así como una cajita de chocolates. Entre la fruta: kiwis, manzanas, peras, plátanos... A la dietista le pareció estupendo: "muy bien, muy bien" fueron sus palabras. En estas llegaron las comidas, y ahora el postre: un plátano con helado. "Muy bien, muy bien", fueron de nuevo sus palabras. Ahí estallé y le dije cómo podía considerar normal que tuviera chocolatinas. Su contestación fue que si le bajaba el azucar le vendrían bien. "¿Y el plátano? ¿Las uvas?" "Es azúcar de la fruta, todo el mundo sabe que ese azúcar es bueno."
Afortunadamente (pensé), llegó la DNS, y pensé que me echaría una mano. Y... me respondió lo mismo que la anterior.
Respecto a las hiperglucemias, su solución se limita a: que beba agua.
-Pero...
-¡QUE BEBA AGUA!
Le sugerí en repetidas ocasiones que por favor le prescribieran una pauta de insulina rápida. Su contestación fue que para eso necesitaría la residencia personal entrenado. (¿Entrenado?) "Perdone, ¿es que una enfermera no sabe monitorizar la glucemia de una persona y en función a una pauta prescrita por bien un médico, o bien usted, ESPECIALISTA? Por descontado el pobre hombre sufrirá menos hiperglucemias, y podremos evitar las situaciones de cetoacidosis, así como los traslados al hospital, y ya de paso evitaremos daños neuronales."
Pensó durante un par de minutos... para acabar contestando que eso sería "muy complicado".
Y así es como se trata aquí a una persona con diabetes: con una dieta desastrosa, y un manejo de la insulina patético. Con lo difícil que sería que una persona competente estableciera una dieta adecuada para una persona con DM... y que un especialista competente estableciera un régimen terapéutico de insulina adecuado... pero no, eso es demasiado complicado, es más fácil mandar al pobre viejo al hospital constantemente, que vague por las habitaciones donde hay comida para alimentar a toda una promoción de enfermeras, porque es esencial que los abuelos se sientan como en sus casas y tengan acceso a cualquier tipo de comida, porque para algo sus familias se lo traen; y de este modo cuando el viejo con DM se encuentre desorientado, entre y se lo coma todo y lo beba todo, y su glucemia se dispare, y le demos después un poquito de agua para que mee bien, y su glucemia baje...
Cosas como estas son las que te hacen descubrir cómo puede el NHS (National Health System) tener un déficit de 60 billones de libras... billones, sí. Un manejo desastroso de los recursos, y que además no va en beneficio de los usuarios, sino que va en su contra, pero eso da para otra entrada...
Con amor, sabiéndo que algún día acabaré mi existecia con insulina, desde la Costa del Nublado.


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