Estando en el metro decide meter su mano en el bolsillo. y jugueteando con los dedos en el fondo del bolsillo, se topa con ello. Lo roza, lo acaricia, lo pasa entre los dedos. Haciendo una pinza, decide que es hora de que vea la luz.
El joven de enfrente mira la mano de aquel viejo, que tiene entre sus dedos una pequeña ficha verde. Pobre, piensa, estará ahora impactado, se dice mientras retira la mirada de un tomo de geriatría. La mujer de su lado, con el niño en su regazo, sonríe, y recuerda cuántas veces se ha encontrado en el bolso "regalos de sus hijos".
El viejo sostiene, con la delicadeza con la que se sostiene en unas pinzas un valioso sello, la ficha. Mira entonces abstraído por la ventana, como quien observa en el tren el paisaje. Pero la soberbia humana sumergió el tren y privó al viejo del paisaje y tuvo que recurrir al recuerdo. Y sonrió.
El estudiante sentenció, confundió en su casa la ficha con una moneda, y siendo ahora consciente de su senilidad, sonríe procurando ahuyentar el fantasma de la demencia. La madre apretando imperceptiblemente al hijo con amor, establece el hecho de unos nietos traviesos que le metieron la ficha en el bolsillo.
El viejo recuerda una tarde de su niñez, otoñal, jugando al parchís. Allí la conoció. Con esa ficha que sostiene hoy; antaño, en la primera tirada la sacó. En dos más con esa ficha la comió y otras pocas tiradas la metió en meta. Esa ficha era la metáfora de sus deseos, pero pasó el tiempo, la dolescencia pasó con su pasión, y la madurez supuso la realidad y el enterramiento de las ilusiones, y creó una vida.
Pero aun mantiene esa fichita verde, nunca la olvidó, ni se ha separado de ella.
Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.
Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.
viernes, 25 de julio de 2014
miércoles, 16 de julio de 2014
Ser paciente activo. I
Con este título voy a narrar lo que ha sido para mí la estancia de dos semanas... bueno, un par de días menos, en un hospital de Reino Unido. Con este oxímoron, palabro que hasta el corrector del ordenador marca como error ortográfico, quiero de un modo u otro explicar y si acaso detallar lo que fue para mí estar en una cama tumbado, siendo durante un tiempo casi 100% dependiente, o como Orem diría: sujeto con un sistema de cuidados completamente compensador. O algo así, para qué nos vamos a engañar, nunca leí su teoría, de hecho la profesora que me examinó, aun estando mi examen suspenso (y cuando digo suspenso, digo SUSPENSO, no quiero entrar en detalles), me aprobó y me mandó a casa a pasar un buen verano; al parecer estaba un poco harta de mí. Sentimiento que era recíproco.
para nada, me hizo pensar que era una gran gilipollez lo de que profesional y paciente debieran ser preferentemente del mismo sexo, debido a las atracciones carnales. Pensé, ¿y un homosexual entonces tendrá que trabajar con mujeres? Y lo que es peor... un bisexual, ¿qué hacemos con esa persona?
Como dije, mi estancia en el hospital me dio para pensar mucho.
Tenía la intención de hacer la entrada en una sola entrega, pero veo que se va alargando...
De este cojo que es vuestro, con amor desde el sillón.
Estaba saliendo de guardia, hace ahora un mes, al día siguiente de la última entrada que figura en el blog, y en fin, como gran parte de las cosas que suceden en esta vida, sin esperarlo, tuve un accidente de tráfico. Recuerdo poco del momento, pero recuerdo las caras de las dos mujeres que se acercaron a echarme una mano mientras estaba en el suelo. Una era auxiliar, llevaba el uniforme, la otra una mujer de mediana edad, con un nombre tan similar al mio que me hizo reír la particular casualidad. Ver un hueso propio no es algo nada agradable, por regla general suelen estar dentro de nosotros, y su visión no te ofrece mucho consuelo en la situación. Mi querida compañera auxiliar quiso hacerme un torniquete... bueno cada cual ayuda como... en fin, que no. Doy gracias a no haber perdido el conocimiento y poder tener la suficiente sangre fría para pensar razonablemente y decirle qué hacer.
Según dicen la ambulancia llegó en seguida, pero la espera fue eterna. No he sido nunca una persona hipocondríaca, pero tampoco soy un necio, pero sentir frío y sed en un momento así, no tranquiliza nada. En estos momentos de nervios, mi cuasitocaya tuvo una brillante idea: darme la mano. Sonará cursi, pero el dolor, el miedo, la incertidumbre: todo se relajó.
Cuando mis amigos de la ambulancia llegaron, los tan queridos paramédicos, sólo tuve una petición. Morfina. Y tuve la suerte de que me la dieran. Doble dosis. Amén, no vi a Dios, pero estaba en la frontera del limbo. Estando en la ambulancia me dí cuenta de una cosa cuando el paramédico Paul me dijo que le contara algo sobre mí. Yo le miré y me dije: "¿De verdad hacemos esto cuando a quien cuido está en este estado?" Y le dije con total sinceridad que no tenía fuerzas para contarle cosas, pero que gratamente escuchaba lo que él me quisiera contar. Es cierto que se nos enseña que hay que procurar mantener a la persona consciente, pero... no nos hemos parado a pensar que estas personas puede que no tengan muchas ganas de hablar. El buen hombre me contó un poco de su vida, de lo que estudian los paramédicos... y yo le ofrecí unas cuantas palabras de réplica: "Echa de la ambulancia a esa puta mosca, que no sé aquí, pero en España, no auguran nada bueno". Echó a la mosca.
En el hospital el recibimiento fue grandioso: fentanilo iv y ketamina en perfusión.
Cuando desperté de la anestesia, encontré a la Sis a mi lado, y os puedo asegurar que fue una de las mayores alegrías que he experimentado. Cuando estás lejos de casa, y sabes que la familia no está ahí, es un gran consuelo encontrar un rostro conocido, un rostro amigo a tu lado, tal fue mi alegría que mis primeras palabras fueron: "Empiezo a tener náuseas, y voy a vomitar, no es la primera vez que me pasa después de la anestesia". (Ya sabéis, soy todo amor) La enfermera me miró y dijo que no me iba a dar un antiemético aun, no parecía que lo necesitase... que si acaso me dejaba cerca una batea. Le vomité encima. Aunque pedí perdón, en mi interior pensé: "te avisé, pedazo de gilipollas". ¿Cuántas veces no escuchamos a los que cuidamos, y damos por hecho que nuestra experiencia y nuestra formación es más esclarecedora que la información que nos puede aportar esa persona que lleva toda la vida viviendo su vida?
Ya en planta mi vida era conocida por todos: enfermeras, auxis, médicos y hasta pacientes. "Spanish agency nurse in bed 6" Mi madre siempre decía que me encantaba fardar de mi profesión, pero nunca entendió que sólo lo decía cuando me cabreaba o no estaba contento con el cuidado que se estuviera brindando a nuestro familiar. Eso es algo que he comprobado que desgraciadamente surte efecto: en cuanto nos topamos con un compañero en la cama o como familiar, la mayor parte de las veces somos más cuidadosos. Pues... qué deciros, aquí ni aún sabiendo que era uno más como ellos, se cuidaban de hacer las cosas bien, o mejor. Pero tras reflexionar con la Sis, llegué a la conclusión de que directamente no sabían hacerlo mejor. Me dí cuenta que hacían las cosas lo mejor que podían.
Entiendo que la perfección cuando trabajamos con sistemas imperfectos como es el cuerpo humano es imposible, pero una cosa es la ignorancia y otra cosa discutir y demostrar la inutilidad. Me vi discutiendo amablemente un par de veces: cuando avisé a la enfermera que retirase una vía, puesto que estaba empezando a manifestar signos de flebitis, y en su lugar metió antibiótico en bolo; y cuando me retiraron la bomba de morfina (aun en sueños, lloro cuando la veo irse en ese palo de suero con ruedas... lentamente como sin querer dejarme) y me querían mantener a paracetamol. Yo, sin ningún síndrome de abstinencia, por supuesto, peleé con la Enfermera Especialista del Dolor en que no me podía dejar en paracetamol sólo. Su respuesta fue que los médicos desaconsejaban ponerme en antiinframatorios porque retrasan el crecimiento óseo. Tras pelear verbalmente, porque aun no tenía muletas, me pusieron en Tramadol, o
Adolonta que no quita el dolor pero atonta.
En mis carnes tuve que experimentar lo que previamente os relaté en "Higiene se escribe sin h". Una anécdota que recuerdo al margen de lo bien que me aseaban fue la siguente:
Aquí es común que el personal masculino haga los cuidados personales a pacientes masculinos, y el personal femenino a las féminas. Discutiendo sobre el tema hace tiempo con una compañera local, me decía que ella lo entendía, no le gustaría que un hombre le viese desnuda, puesto que el hombre siente atracción por la mujer, y viceversa. El viceversa lo añado yo. Mi gran sorpresa fue cuando entró una auxiliar y me dijo, bueno, voy a llamar a un chico, que te será menos molesto. El chico era homosexual. Con esto no quiero decir que...
En el hospital el recibimiento fue grandioso: fentanilo iv y ketamina en perfusión.
Cuando desperté de la anestesia, encontré a la Sis a mi lado, y os puedo asegurar que fue una de las mayores alegrías que he experimentado. Cuando estás lejos de casa, y sabes que la familia no está ahí, es un gran consuelo encontrar un rostro conocido, un rostro amigo a tu lado, tal fue mi alegría que mis primeras palabras fueron: "Empiezo a tener náuseas, y voy a vomitar, no es la primera vez que me pasa después de la anestesia". (Ya sabéis, soy todo amor) La enfermera me miró y dijo que no me iba a dar un antiemético aun, no parecía que lo necesitase... que si acaso me dejaba cerca una batea. Le vomité encima. Aunque pedí perdón, en mi interior pensé: "te avisé, pedazo de gilipollas". ¿Cuántas veces no escuchamos a los que cuidamos, y damos por hecho que nuestra experiencia y nuestra formación es más esclarecedora que la información que nos puede aportar esa persona que lleva toda la vida viviendo su vida?
Ya en planta mi vida era conocida por todos: enfermeras, auxis, médicos y hasta pacientes. "Spanish agency nurse in bed 6" Mi madre siempre decía que me encantaba fardar de mi profesión, pero nunca entendió que sólo lo decía cuando me cabreaba o no estaba contento con el cuidado que se estuviera brindando a nuestro familiar. Eso es algo que he comprobado que desgraciadamente surte efecto: en cuanto nos topamos con un compañero en la cama o como familiar, la mayor parte de las veces somos más cuidadosos. Pues... qué deciros, aquí ni aún sabiendo que era uno más como ellos, se cuidaban de hacer las cosas bien, o mejor. Pero tras reflexionar con la Sis, llegué a la conclusión de que directamente no sabían hacerlo mejor. Me dí cuenta que hacían las cosas lo mejor que podían.
Entiendo que la perfección cuando trabajamos con sistemas imperfectos como es el cuerpo humano es imposible, pero una cosa es la ignorancia y otra cosa discutir y demostrar la inutilidad. Me vi discutiendo amablemente un par de veces: cuando avisé a la enfermera que retirase una vía, puesto que estaba empezando a manifestar signos de flebitis, y en su lugar metió antibiótico en bolo; y cuando me retiraron la bomba de morfina (aun en sueños, lloro cuando la veo irse en ese palo de suero con ruedas... lentamente como sin querer dejarme) y me querían mantener a paracetamol. Yo, sin ningún síndrome de abstinencia, por supuesto, peleé con la Enfermera Especialista del Dolor en que no me podía dejar en paracetamol sólo. Su respuesta fue que los médicos desaconsejaban ponerme en antiinframatorios porque retrasan el crecimiento óseo. Tras pelear verbalmente, porque aun no tenía muletas, me pusieron en Tramadol, o
En mis carnes tuve que experimentar lo que previamente os relaté en "Higiene se escribe sin h". Una anécdota que recuerdo al margen de lo bien que me aseaban fue la siguente:
Aquí es común que el personal masculino haga los cuidados personales a pacientes masculinos, y el personal femenino a las féminas. Discutiendo sobre el tema hace tiempo con una compañera local, me decía que ella lo entendía, no le gustaría que un hombre le viese desnuda, puesto que el hombre siente atracción por la mujer, y viceversa. El viceversa lo añado yo. Mi gran sorpresa fue cuando entró una auxiliar y me dijo, bueno, voy a llamar a un chico, que te será menos molesto. El chico era homosexual. Con esto no quiero decir que...
Como dije, mi estancia en el hospital me dio para pensar mucho.
Tenía la intención de hacer la entrada en una sola entrega, pero veo que se va alargando...
De este cojo que es vuestro, con amor desde el sillón.
martes, 10 de junio de 2014
Cuando la mierda te llega a las orejas
Cuando la mierda te llega a las orejas, tienes que nadar, y si te es posible, achicar un poco la mierda.
O algo así dijo en algún momento determinado un gran filósofo...
En estando en turno hace poco, de guardia como no, uno que ya se ha hecho a lo noctámbulo; me encontré con una unidad llena de mierda, no por falta de limpieza, que también, sino porque había 5 personas con diarrea. Muchos piensan... otros, en fin, la cabeza tiene diversas utilidades, como una navaja suiza; que en estando en esta situación, debe haber un bicho por ahí saltando culo a mano y de mano a boca; o sea, que como siempre he dicho: "si las manos van al pan, y el pan va a la boca: ¿por qué pasar por las manos?" Mucha gente me ha contestado que por educación, pero... tssss, son tan poco creativos, tan poco sencillos, tan complicados. Y desde entonces sigo esperando que alguien me dé una respuesta adecuada. Una respuesta adecuada es lo que también espero ante la duda que me surge en estando en este remoto lugar de la Costa del Nublado mientras la gente se deshidrata por el culo y eso que no estamos en un país "tercermundista".
Pero creo que voy muy rápido, y aún no he planteado el marco de forma adecuada. Es como ayer por la mañana cuando estaba dándole el cambio de turno a la supervisora que le dije no sé si he corrido media maratón entre las dos unidades, y una vieja intentando pegarme, en ocasiones acertando. Su cara fue un poema. También el de la estudiante. También el de la nueva. La única que no era un poema era la del auxiliar indio, que claro con tanto bigote, no hay Dios que vea nada. Y siendo sincero tampoco tenía yo claro que era lo que quería en ese preciso instante comunicar. Fue un insulto al silencio en toda regla, pero de buen rollito, que por las noches él y yo nos llevamos muy bien, y cuando no está le echo de menos.
El caso: se me presenta una unidad con puertas cerradas por código en la que está dándose un repetido número de casos de diarrea... lo lógico es pensar que hay algo que se está pasando entre los viejos... Pero según las protocolos inventados de una portuguesa recién salida, y demás Pilis, tienen que pasar un par de días, unos tres, para sospechar que puede ser un bichillo. A veces cuando hay suerte y el cónclave de la imbecilidad se pone de acuerdo para llamar al médico, éste puede responder que lo que necesitan los abuelos es "detoxifiacarse"... y me digo yo: "ellos y el 80% de esta alcohólica sociedad". Pero, ah, no estábamos hablando de eso... detoxificarse mediante la deshidratación... hace poco leí un estudio aleatorio tripleciego de absenta, en el que se demostraba que es bueno para la salud hacer un corte en una vena y sangrar a una persona durante... 45 min. los resultados mostraron que los problemas de la humanidad acabarían para siempre.
Bien, hay personas por sí mismas que desde casa se procuran tratar no farmacológicamente el tema de una diarrea: ¿quién no ha estado en algún momento con diarrea? Y de hecho es una de las funciones junto con el comer de satisfacer, y es aquí donde entran las dietas astringentes y unas horitas de ayunas. ¿Quién de pequeño no ha estado a jamón cocido, arrocito, pescadito hervido, zanahoria, zumo de manzana y 0 grasa? La mayoría, si no todos. Pues aquí se me ocurrió decir que por qué no le quitábamos un guiso de ternera por un arroz o cualquier mierda por el estilo en plan verduritas, fácil digestión. Lo primero fue la contestación de cocina: ellos no están para tonterías y no van a estar cocinando 6 menús, que con el de diabético y el de fácil masticación y puré ya tienen mucho trabajo.
Hace un año hubiera discutido con el cocinero, que por cierto, tampoco escuchan a los dietistas (con esto no quiero defenderles, no me caen bien tampoco), sobre nutrición y demás... pero hoy simplemente asentí y pensé: "Joder, Michael, joder".
También se me ocurrió pensar que en un país donde los laxantes son recetados en dosis triples y el ibuprofeno y el paracetamol se venden en tiendas de 20 duros, conseguiría algún que otro fortasec, pero, ja, ja, ja, ja; supone muchos riesgos para la persona, porque puede provocarle un estreñimiento bestial y acabar en una macrofiesta rave de bacterias pasándoselo de puta madre, puestos de paracetamol hasta las cejas y jodiéndole la vida al viejales, asique ponle en un balance hídrico y fuerza la ingesta.
Y yo me pregunto: ¿?
Y en viéndote que los viejos mueren por el culo, que cocina no va a hacer nada por arreglarlo, que los auxis consideran poner en ayunas a una persona "abuse" y que el médico considera que la vida es tóxica, piensas: "menos mal que hice socorrismo y sé nadar bien".
A mariposa entre la mierda y con amor.
O algo así dijo en algún momento determinado un gran filósofo...
En estando en turno hace poco, de guardia como no, uno que ya se ha hecho a lo noctámbulo; me encontré con una unidad llena de mierda, no por falta de limpieza, que también, sino porque había 5 personas con diarrea. Muchos piensan... otros, en fin, la cabeza tiene diversas utilidades, como una navaja suiza; que en estando en esta situación, debe haber un bicho por ahí saltando culo a mano y de mano a boca; o sea, que como siempre he dicho: "si las manos van al pan, y el pan va a la boca: ¿por qué pasar por las manos?" Mucha gente me ha contestado que por educación, pero... tssss, son tan poco creativos, tan poco sencillos, tan complicados. Y desde entonces sigo esperando que alguien me dé una respuesta adecuada. Una respuesta adecuada es lo que también espero ante la duda que me surge en estando en este remoto lugar de la Costa del Nublado mientras la gente se deshidrata por el culo y eso que no estamos en un país "tercermundista".
Pero creo que voy muy rápido, y aún no he planteado el marco de forma adecuada. Es como ayer por la mañana cuando estaba dándole el cambio de turno a la supervisora que le dije no sé si he corrido media maratón entre las dos unidades, y una vieja intentando pegarme, en ocasiones acertando. Su cara fue un poema. También el de la estudiante. También el de la nueva. La única que no era un poema era la del auxiliar indio, que claro con tanto bigote, no hay Dios que vea nada. Y siendo sincero tampoco tenía yo claro que era lo que quería en ese preciso instante comunicar. Fue un insulto al silencio en toda regla, pero de buen rollito, que por las noches él y yo nos llevamos muy bien, y cuando no está le echo de menos.
El caso: se me presenta una unidad con puertas cerradas por código en la que está dándose un repetido número de casos de diarrea... lo lógico es pensar que hay algo que se está pasando entre los viejos... Pero según las protocolos inventados de una portuguesa recién salida, y demás Pilis, tienen que pasar un par de días, unos tres, para sospechar que puede ser un bichillo. A veces cuando hay suerte y el cónclave de la imbecilidad se pone de acuerdo para llamar al médico, éste puede responder que lo que necesitan los abuelos es "detoxifiacarse"... y me digo yo: "ellos y el 80% de esta alcohólica sociedad". Pero, ah, no estábamos hablando de eso... detoxificarse mediante la deshidratación... hace poco leí un estudio aleatorio tripleciego de absenta, en el que se demostraba que es bueno para la salud hacer un corte en una vena y sangrar a una persona durante... 45 min. los resultados mostraron que los problemas de la humanidad acabarían para siempre.
Bien, hay personas por sí mismas que desde casa se procuran tratar no farmacológicamente el tema de una diarrea: ¿quién no ha estado en algún momento con diarrea? Y de hecho es una de las funciones junto con el comer de satisfacer, y es aquí donde entran las dietas astringentes y unas horitas de ayunas. ¿Quién de pequeño no ha estado a jamón cocido, arrocito, pescadito hervido, zanahoria, zumo de manzana y 0 grasa? La mayoría, si no todos. Pues aquí se me ocurrió decir que por qué no le quitábamos un guiso de ternera por un arroz o cualquier mierda por el estilo en plan verduritas, fácil digestión. Lo primero fue la contestación de cocina: ellos no están para tonterías y no van a estar cocinando 6 menús, que con el de diabético y el de fácil masticación y puré ya tienen mucho trabajo.
Hace un año hubiera discutido con el cocinero, que por cierto, tampoco escuchan a los dietistas (con esto no quiero defenderles, no me caen bien tampoco), sobre nutrición y demás... pero hoy simplemente asentí y pensé: "Joder, Michael, joder".
También se me ocurrió pensar que en un país donde los laxantes son recetados en dosis triples y el ibuprofeno y el paracetamol se venden en tiendas de 20 duros, conseguiría algún que otro
Y yo me pregunto: ¿?
Y en viéndote que los viejos mueren por el culo, que cocina no va a hacer nada por arreglarlo, que los auxis consideran poner en ayunas a una persona "abuse" y que el médico considera que la vida es tóxica, piensas: "menos mal que hice socorrismo y sé nadar bien".
A mariposa entre la mierda y con amor.
jueves, 5 de junio de 2014
La muerte y los profesionales de la salud.
Ese bello momento en que coges el boli, sí, el boli, sin nada que contar o nada en realidad claro que se encuentre en tu mente para ser plasmado de forma "eterna"...
Cuando un delirio se hace una historia, esos tiempos en que me faltaba papel, boli y tiempo para escribir las cosas interesantes que me pasaban por la cabeza, todas esas ideas, sólidas e importantes. Mas poco a poco fui dejando, abandonando un mundo de fantasía, ese mundo onírico para estúpidamente integrarme en el mundo real, el del común de los mortales, el básico y complejo a la par, al imposible y estéril. El mundo de los mayores, ese mundo al que pertenecen las personas responsables, maduras y de provecho. Ese mundo en el que se antepone el trabajo, el qué dirán, la estabilidad, las facturas, el éxito y el respeto y admiración del resto de personas aburridas e inertes, huecas por dentro, en el que su cerebro se ha instaurado a la perfección el conductismo, el sueño de Skinner.
Los sueños, las ilusiones, el placer de algo, es la esencia. Aquéllos que gozan, que ríen y los despreocupados, aunque sea en apariencia, sospechosamente suelen ser los favoritos de los niños; los artistas, cantantes, pintores, escritores, músicos... poetas.
Sin darme cuenta me he hecho más viejo de lo que soy, no sólo las noches son las culpables, por supuesto que no. También tiene la culpa la edad, pero no toda. Tiene la culpa mi profesión, ese estrés constante, ese sufrimiento que nos circunda, ese papel que juego como "el que me puede aliviar", "el que está para y por mí", esa responsabilidad, esa sobrecarga emocional y legar y moral que nos cargan con 20/21 años si tenías la "suerte" en mis tiempos de acabar a la primera todo. Pero eso no es lo que más te afecta, lo que más nos afecta, nos guste o no, es la muerte: su olor, su sabor, su tacto, el institnto de que nos rodea durante gran parte de nuestro día, es el haber tenido que vender una parte de nuestra alma a "la profesión" a que esa parte consuma y se pudra o descomponga, que se lleve todo, absolutamente todo de esa parte e intentar tirar adelante con esa mitad de alma, como el que vive sólo con un pulmón o un riñón... pero no es tan fácil, ¿qué pasa si funcionas sólo con la mitad de tu cerebro o de tu corazón? Eso es aún más complicado, es casi imposible y acaba sobrecargando a la otra mitad "sana" y por consiguiente al resto del sistema. Y como dije hace poco "la estabilidad no es que esté sobrevalorada, es que es una necesidad".
Durante mucho tiempo, si no siempre, el tacto del boli en el papel ha sido mi mejor medicina, el poder vagar por un mundo inventado y hecho a mi medida.... pero mis papeles de persona adulta, madura y responsable dijeron que era algo secundario, y como de mí se esperaba ese rol, yo lo tomé. Pero no, tras estar estudiando desde que tengo uso de memoria y trabajar desde mi adolescencia, he dicho que me toca vivir, aunque sea un poco, no quiero que todo en mi vida se limite a la muerte... aunque no niego que siempre fui un enamorado de la muerte, que no un novio. Son cosas y papeles muy distintos... (dejo unos segundos para que se entienda la ironía y a la par la reflexión filosófica).
Me he decidido a llevar a cabo mi propia terapia, así como lo decidí hace unos meses con cuidarme un poco físicamente, que la verdad, no lo hago a la perfección, pero guardo un poco de cuidado; también lo voy a hacer emocionalmente, voy a volver a coger más a menudo mi boli/pluma (que anda perdida), y no voy a dejar que la muerte sea todo lo que me rodee, no prometo que no aparezca, al enemigo hay que tenerlo cerca, porque hay algo peor y que destruye más un alma, y eso es creerse o esforzarse en negar que la muerte no nos afecta, algo en lo que somos profesionales las enfermeras y demás personal de la salud. Es mentira, el mero hecho de negar que te afecta no hace más que condenarte a perder la humanidad que queda en ese lado no cedido, y que éste acabe siendo también conquistado por el thánatos...
¡Erosticemos nuetro entorno!
Cuando un delirio se hace una historia, esos tiempos en que me faltaba papel, boli y tiempo para escribir las cosas interesantes que me pasaban por la cabeza, todas esas ideas, sólidas e importantes. Mas poco a poco fui dejando, abandonando un mundo de fantasía, ese mundo onírico para estúpidamente integrarme en el mundo real, el del común de los mortales, el básico y complejo a la par, al imposible y estéril. El mundo de los mayores, ese mundo al que pertenecen las personas responsables, maduras y de provecho. Ese mundo en el que se antepone el trabajo, el qué dirán, la estabilidad, las facturas, el éxito y el respeto y admiración del resto de personas aburridas e inertes, huecas por dentro, en el que su cerebro se ha instaurado a la perfección el conductismo, el sueño de Skinner.
Los sueños, las ilusiones, el placer de algo, es la esencia. Aquéllos que gozan, que ríen y los despreocupados, aunque sea en apariencia, sospechosamente suelen ser los favoritos de los niños; los artistas, cantantes, pintores, escritores, músicos... poetas.
Sin darme cuenta me he hecho más viejo de lo que soy, no sólo las noches son las culpables, por supuesto que no. También tiene la culpa la edad, pero no toda. Tiene la culpa mi profesión, ese estrés constante, ese sufrimiento que nos circunda, ese papel que juego como "el que me puede aliviar", "el que está para y por mí", esa responsabilidad, esa sobrecarga emocional y legar y moral que nos cargan con 20/21 años si tenías la "suerte" en mis tiempos de acabar a la primera todo. Pero eso no es lo que más te afecta, lo que más nos afecta, nos guste o no, es la muerte: su olor, su sabor, su tacto, el institnto de que nos rodea durante gran parte de nuestro día, es el haber tenido que vender una parte de nuestra alma a "la profesión" a que esa parte consuma y se pudra o descomponga, que se lleve todo, absolutamente todo de esa parte e intentar tirar adelante con esa mitad de alma, como el que vive sólo con un pulmón o un riñón... pero no es tan fácil, ¿qué pasa si funcionas sólo con la mitad de tu cerebro o de tu corazón? Eso es aún más complicado, es casi imposible y acaba sobrecargando a la otra mitad "sana" y por consiguiente al resto del sistema. Y como dije hace poco "la estabilidad no es que esté sobrevalorada, es que es una necesidad".
Durante mucho tiempo, si no siempre, el tacto del boli en el papel ha sido mi mejor medicina, el poder vagar por un mundo inventado y hecho a mi medida.... pero mis papeles de persona adulta, madura y responsable dijeron que era algo secundario, y como de mí se esperaba ese rol, yo lo tomé. Pero no, tras estar estudiando desde que tengo uso de memoria y trabajar desde mi adolescencia, he dicho que me toca vivir, aunque sea un poco, no quiero que todo en mi vida se limite a la muerte... aunque no niego que siempre fui un enamorado de la muerte, que no un novio. Son cosas y papeles muy distintos... (dejo unos segundos para que se entienda la ironía y a la par la reflexión filosófica).
Me he decidido a llevar a cabo mi propia terapia, así como lo decidí hace unos meses con cuidarme un poco físicamente, que la verdad, no lo hago a la perfección, pero guardo un poco de cuidado; también lo voy a hacer emocionalmente, voy a volver a coger más a menudo mi boli/pluma (que anda perdida), y no voy a dejar que la muerte sea todo lo que me rodee, no prometo que no aparezca, al enemigo hay que tenerlo cerca, porque hay algo peor y que destruye más un alma, y eso es creerse o esforzarse en negar que la muerte no nos afecta, algo en lo que somos profesionales las enfermeras y demás personal de la salud. Es mentira, el mero hecho de negar que te afecta no hace más que condenarte a perder la humanidad que queda en ese lado no cedido, y que éste acabe siendo también conquistado por el thánatos...
¡Erosticemos nuetro entorno!
jueves, 15 de mayo de 2014
Reencuentros
De amores infantiles, de falsos besos, de sueños eróticos no pornográficos, de cuando la inocencia muestra la visión más pura y sencilla del amor. Cuando la timidez era tan alta que no daba lugar a la picardía, al arrojo y el atrevimiento de decir un "me gustas", el de realizar una promesa tan descabellada como que quisieras pasar toda la vida juntos. Y así, como personajes completamente secundarios, subordinados a los destinos de nuestros mayores, nos separamos, con la eterna esperanza e interminable sueño repetitivo de que en el futuro te reencontrarás y sin prestar atención, ignorando y obviando el periodo de tiempo e información y encuentros no compartidos, se retomará la historia y la perfección no sólo será un atributo, un máximo, una utopía, sino que será el día a día, el presente y el por venir.
Ver su cara y reconocerla, ver sus ojos, y encontrar esa niñez, oir su tono de voz y recordar escuchar juntos aquél grupo del que la cantante se fue y con ella el alma del grupo, siendo una forma de la memoria para con esa persona; ver su sonrisa y volver a ser prepúber.
Acercarse siendo otra persona, adulta ya, a quien le puede menos la timidez. Saludarle con un: "¿Te acuerdas de mí? Soy M......
Y responda con una inescrutable sonrisa: No.
Ver su cara y reconocerla, ver sus ojos, y encontrar esa niñez, oir su tono de voz y recordar escuchar juntos aquél grupo del que la cantante se fue y con ella el alma del grupo, siendo una forma de la memoria para con esa persona; ver su sonrisa y volver a ser prepúber.
Acercarse siendo otra persona, adulta ya, a quien le puede menos la timidez. Saludarle con un: "¿Te acuerdas de mí? Soy M......
Y responda con una inescrutable sonrisa: No.
martes, 13 de mayo de 2014
No es noche para ver la Matanza de Texas
Cuando crees que la suerte, o más bien tu infinita estupidez y descuido, te la ha jugado, de pronto aparece una nueva oportunidad. En este tiempo que llevo en la Costa del Nublado lo he comprobado. Y no le voy a quitar por supuesto la enseñanza a nuestro siempre querido y amado refranero popular: "Dios aprieta pero no ahoga" y que "Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre".
Uno que yo me sé, un primo, digo, el cuñado del amigo de mi primo, fue al aeropuerto sin el DNI ni pasaporte, y... pues nada, no le daba tiempo a volver a por ello. Pues me tocó, perdón, le toca quedarse danzando por Belfast, y se puso a replantearse cosillas... porque estudiaba el puñetero máster, por qué es tan despistado, qué está haciendo en la Costa del Nublado, las ganas que tiene de volver, cómo poco a poco pierde la ilusión en la profesión, etc.
Y es en esos momento en que piensas que las cosas están francamente mal de ánimo y esperanza, aparece ese rayito de sol, que tras una mañana de lluvia y chispeo contínuo, culpa de esas nubes... aparece el sol.
Así como recuerdo ese día que la dueña del Gaybar me regaló aquéllas palabras de aliento. Que por cierto ya que estamos aquí cotillendo, me enteré que están íntimamente relacionados con los de la iglesia bautista de al lado de mi casa... pero, ¿es que no os he hablado aun del Gaybar en profundidad? Gran error el mío, pero eso es otra historia.
Cuando estaba con Lil'Sis y su gente, me decidí a llamar a... bueno, el nota ese lejano decidió llamar a Mia, fue entonces mientras que empecé, gracias a la charla ver un poco la luz, y acto seguido, mi teléfono sonó, cortando mi llamada previa. Los Lovely. Y recibí:
Un turno a Tomar por el Culo a la Izquierda en una resi que en tu vida has oído hablar de, y cobrando un ratio la hora que superaba al doble de lo que acostumbro a cobrar con Jonny LGEML... más un extra de gasolina. y lo único que pensé y creo que respondí fue un WTF, seguido de un OMG y LOL
¿Y cuándo salir al trabajo para llegar al turno? AHORA. Joder, fue un chute de adrenalina, el last minute, el aquí, ahora e inmediato, ese bofetón que te hace ser consciente de que estás vivo. El camino a lomos de la Pícara fue divino, sol, lluvia y granizo, moteros y moteras saludándome, y rotondas... y... quien tenga moto sabe. La gran suerte, que en esta zona empieza el North West TT. Pero esto son tonterías de gente de moto y tal bum-bum y wiiiiiii....
Pues cuando llegué a la resi.... en fin: FSHC (noooooooooo), era como una jodida mansión encanada en mitad del campo, verjas... su fockin modar! El escenario perfecto para un crimen o asesinato o ambos por parte de un psicópata en serie y serio. Entré y justo, la típica casa de asesinato en serie. Me salió a recoger, no un mayordomo cetrino y lúgubre, sino la directora, buenrollista y con flow, o no. Yo llegaba 5 minutos tarde, y se lució diciendo que me esperaban más tarde debido a la última hora y premura que todo había ocurrido. Hasta un té me ofreció... WTF, ¿es esto FSHC? Me presentó al staff, dos (weeeeeee) y a mis residentes: 4.
En ese momento, como conté a Lil'Sis cuando colgué el teléfono con la oferta de los Lovely: me voy a hacer una paja, aquí en público de tan arriba que me siento. Pero en fin, cosas de la libido y de la impotencia que tenía el mismo cuñado del amigo de mi primo, seguí checkeo de drogas y ¡a rodar! Pero no en moto... en un sillón. En estas, como toda buena enfermera, que es cotilla, soy una persona que se dedica a leer y observar todo lo que va encontrando en un sitio nuevo y vi el nombre de una enfermera.... sospechosamente español. Y cosas de la vida, vino fuera de turno para vete a saber qué mierda... ¿y? QUEMADA. Algo que me repiten una y otra y otra ¿Y qué haría? Irse a una agencia de reclutamiento a que le mandaran a Inglaterra. Ojú con las mierdas de las agencias, una vez dentro del país ya no es tan difícil, eres libre. Pero bien por falta de información o vagancia, no nos gusta ser libres, es como eso que leí de Turgueniev hace años, así como que nos gustaba ser dirigidos y estar subordinados... y pensé, que era una gran verdad y que ni aun pensando que somos libres, lo somos, pero eso es muy trascendental, y no, no , no a las 03:00 AM no hay ganas.
Asi que nada, aquí estoy en la Costa del Nublado, en A Tomar por Culo a la Izquierda, en una residencia de FSHC que está en proceso de clausura y en la que no he subido al tercer piso desierto y chequeo las puertas y ventanas cada 30 minutos.
Con amor, del que ya es un Lover....
Uno que yo me sé, un primo, digo, el cuñado del amigo de mi primo, fue al aeropuerto sin el DNI ni pasaporte, y... pues nada, no le daba tiempo a volver a por ello. Pues me tocó, perdón, le toca quedarse danzando por Belfast, y se puso a replantearse cosillas... porque estudiaba el puñetero máster, por qué es tan despistado, qué está haciendo en la Costa del Nublado, las ganas que tiene de volver, cómo poco a poco pierde la ilusión en la profesión, etc.
Y es en esos momento en que piensas que las cosas están francamente mal de ánimo y esperanza, aparece ese rayito de sol, que tras una mañana de lluvia y chispeo contínuo, culpa de esas nubes... aparece el sol.
Así como recuerdo ese día que la dueña del Gaybar me regaló aquéllas palabras de aliento. Que por cierto ya que estamos aquí cotillendo, me enteré que están íntimamente relacionados con los de la iglesia bautista de al lado de mi casa... pero, ¿es que no os he hablado aun del Gaybar en profundidad? Gran error el mío, pero eso es otra historia.
Cuando estaba con Lil'Sis y su gente, me decidí a llamar a... bueno, el nota ese lejano decidió llamar a Mia, fue entonces mientras que empecé, gracias a la charla ver un poco la luz, y acto seguido, mi teléfono sonó, cortando mi llamada previa. Los Lovely. Y recibí:
Un turno a Tomar por el Culo a la Izquierda en una resi que en tu vida has oído hablar de, y cobrando un ratio la hora que superaba al doble de lo que acostumbro a cobrar con Jonny LGEML... más un extra de gasolina. y lo único que pensé y creo que respondí fue un WTF, seguido de un OMG y LOL
¿Y cuándo salir al trabajo para llegar al turno? AHORA. Joder, fue un chute de adrenalina, el last minute, el aquí, ahora e inmediato, ese bofetón que te hace ser consciente de que estás vivo. El camino a lomos de la Pícara fue divino, sol, lluvia y granizo, moteros y moteras saludándome, y rotondas... y... quien tenga moto sabe. La gran suerte, que en esta zona empieza el North West TT. Pero esto son tonterías de gente de moto y tal bum-bum y wiiiiiii....
Pues cuando llegué a la resi.... en fin: FSHC (noooooooooo), era como una jodida mansión encanada en mitad del campo, verjas... su fockin modar! El escenario perfecto para un crimen o asesinato o ambos por parte de un psicópata en serie y serio. Entré y justo, la típica casa de asesinato en serie. Me salió a recoger, no un mayordomo cetrino y lúgubre, sino la directora, buenrollista y con flow, o no. Yo llegaba 5 minutos tarde, y se lució diciendo que me esperaban más tarde debido a la última hora y premura que todo había ocurrido. Hasta un té me ofreció... WTF, ¿es esto FSHC? Me presentó al staff, dos (weeeeeee) y a mis residentes: 4.
En ese momento, como conté a Lil'Sis cuando colgué el teléfono con la oferta de los Lovely: me voy a hacer una paja, aquí en público de tan arriba que me siento. Pero en fin, cosas de la libido y de la impotencia que tenía el mismo cuñado del amigo de mi primo, seguí checkeo de drogas y ¡a rodar! Pero no en moto... en un sillón. En estas, como toda buena enfermera, que es cotilla, soy una persona que se dedica a leer y observar todo lo que va encontrando en un sitio nuevo y vi el nombre de una enfermera.... sospechosamente español. Y cosas de la vida, vino fuera de turno para vete a saber qué mierda... ¿y? QUEMADA. Algo que me repiten una y otra y otra ¿Y qué haría? Irse a una agencia de reclutamiento a que le mandaran a Inglaterra. Ojú con las mierdas de las agencias, una vez dentro del país ya no es tan difícil, eres libre. Pero bien por falta de información o vagancia, no nos gusta ser libres, es como eso que leí de Turgueniev hace años, así como que nos gustaba ser dirigidos y estar subordinados... y pensé, que era una gran verdad y que ni aun pensando que somos libres, lo somos, pero eso es muy trascendental, y no, no , no a las 03:00 AM no hay ganas.
Asi que nada, aquí estoy en la Costa del Nublado, en A Tomar por Culo a la Izquierda, en una residencia de FSHC que está en proceso de clausura y en la que no he subido al tercer piso desierto y chequeo las puertas y ventanas cada 30 minutos.
Con amor, del que ya es un Lover....
domingo, 27 de abril de 2014
Y si...
¿Qué pasa cuando los personajes mueren?
Todos sabemos que los escritores y novelistas disfrutan matando, es como un instinto asesino, ese thanatos que todos escondemos. Pocas veces he visto condenar, por no decir ninguna, a un escritor por matar, de las maneras más despiadadas y primitivas; sofisticadas y macabras.
Matamos, mataríamos, y lo hacemos por gusto, lo imaginamos, lo detallamos... y sólo los más aventurados, lo ilustran; y sólo los artistas lo llevan a cabo; un arte, sea por supuesto entendido.
Cuando un personaje muere siempre hay implicaciones fatales: llanto, odio, ira, resentimientos y remordimientos. Una cascada de sentimiento que adquiere mayor fuerza así cuantos más acumula. Pero, ¿qué hay detrás de la muerte de un personaje? ¿Nos conformamos con su muerte? No... vagamos, imaginamos, surge ese "y si" incrédulo y rebelde, inocente e ingenuo, ese rechazo a la realidad, esa fantasía, la cual nos ayuda a relajar nuestro sufrimiento de ver alguien morir.
"Y si"... y así, tontamente, nos damos cuenta que nuestras vidas son una novela jodidamente realista en la que cuando un personaje muere pensamos "y si..."
Todos sabemos que los escritores y novelistas disfrutan matando, es como un instinto asesino, ese thanatos que todos escondemos. Pocas veces he visto condenar, por no decir ninguna, a un escritor por matar, de las maneras más despiadadas y primitivas; sofisticadas y macabras.
Matamos, mataríamos, y lo hacemos por gusto, lo imaginamos, lo detallamos... y sólo los más aventurados, lo ilustran; y sólo los artistas lo llevan a cabo; un arte, sea por supuesto entendido.
Cuando un personaje muere siempre hay implicaciones fatales: llanto, odio, ira, resentimientos y remordimientos. Una cascada de sentimiento que adquiere mayor fuerza así cuantos más acumula. Pero, ¿qué hay detrás de la muerte de un personaje? ¿Nos conformamos con su muerte? No... vagamos, imaginamos, surge ese "y si" incrédulo y rebelde, inocente e ingenuo, ese rechazo a la realidad, esa fantasía, la cual nos ayuda a relajar nuestro sufrimiento de ver alguien morir.
"Y si"... y así, tontamente, nos damos cuenta que nuestras vidas son una novela jodidamente realista en la que cuando un personaje muere pensamos "y si..."
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