Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

jueves, 15 de mayo de 2014

Reencuentros

          De amores infantiles, de falsos besos, de sueños eróticos no pornográficos, de cuando la inocencia muestra la visión más pura y sencilla del amor. Cuando la timidez era tan alta que no daba lugar a la picardía, al arrojo y el atrevimiento de decir un "me gustas", el de realizar una promesa tan descabellada como que quisieras pasar toda la vida juntos. Y así, como personajes completamente secundarios, subordinados a los destinos de nuestros mayores, nos separamos, con la eterna esperanza e interminable sueño repetitivo de que en el futuro te reencontrarás y sin prestar atención, ignorando y obviando el periodo de tiempo e información y encuentros no compartidos, se retomará la historia y la perfección no sólo será un atributo, un máximo, una utopía, sino que será el día a día, el presente y el por venir.

          Ver su cara y reconocerla, ver sus ojos, y encontrar esa niñez, oir su tono de voz y recordar escuchar juntos aquél grupo del que la cantante se fue y con ella el alma del grupo, siendo una forma de la memoria para con esa persona; ver su sonrisa y volver a ser prepúber.

          Acercarse siendo otra persona, adulta ya, a quien le puede menos la timidez. Saludarle con un: "¿Te acuerdas de mí? Soy M......

Y responda con una inescrutable sonrisa: No.

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