Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

martes, 15 de diciembre de 2015

Experiencias para-anormales

           Tras haber superado una no muy buena noche, en la que me encontré el lugar con dos personas pidiendo pista (definición / eufemismo que aprendí cuando empecé en el mundo de las residencias en España.), cuatro con alucinaciones y tres con galopantes infecciones de orina, y otro puñado más de ellos con infecciones respiratorias de varios niveles, ahora me río y pienso que he estado en peores situaciones.

Nada más entrar en turno encontré pululando por el lugar dos moscas. Ya sabemos qué significa esto en nuestro gremio, y me dije: "pues nada, se ve que la noche va a estar entretenida". No me equivocaba, a los dos minutos de empezar el cambio de turno a una abuela le dio por tener un ataque epiléptico, manda huevos de lo que son capaces por un poco de atención... Total, comenzaron todas las enfermeras como locas a correr por el lugar, lo cual es algo que siempre me ha hecho gracia y me ha llamado la atención, la afición que tienen las enfermeras por el running. Cuando llegué la abuela, pues  eso, con su ataque, y todos mirándose angustiadas, como si de un sketch humorístico se tratase... "¿Y si le ponemos oxígeno? Qué buena idea, tú. Pero de como se manejan los ataques epilépticos aquí, hablaremos otro día, que eso es otra historia.

Ya estabilizada la abuela, seguimos a lo nuestro. Resumen de como tenía la resi: mu chunga.

Pero como siempre me pasa, cada vez que voy a escribir sobre algo, os acabo contando mi vida en fascículos. En resumen, discutí con un médico on-call, no se me murió nadie, la gente durmió poco y yo cené en cinco minutos a las tres y media de la mañana. Pues en estando escribiendo las notas, me llaman al teléfono del office, identificador de llamada: "planta 1". Cojo el teléfono pensando que son los auxis con alguna emergencia:
-Decidme
-...
Se oye como cuelgan el teléfono. Mi reacción fue decir: "pero serán gilipollas"...
En estas entran dos de mis auxiliares que estaban arriba y me preguntan qué quien. Un momento WTF, ¿no estaban arriba? Va a ser que no. Pregunté a la auxiliar que estaba a mi lado si había soñado ahora mismo el teléfono. A lo que dijo que sí. Sólo quedaba una auxiliar, y fuimos al salón de enfrente del office y nos la encontramos roncando. De puta madre. Es uno de esos momentos en los que dices: estupendo, pues nada, que ya que se pone quien sea a joder con el teléfono, que se venga a hacer las rondas también,¿ no?

Lo cierto es que el mundo de la noche es un mundo aparte. No soy una persona muy supersticiosa, y soy bastante escéptico, pero mis experiencias me acaban llevando a pensar que hay cosas que no vemos. Por ejemplo en La Cloaca hay un pasillo que resulta especialmente raro, hablando con compañeras al cabo del tiempo, me han reconocido que tampoco están a gusto en ese pasillo. Al margen de los timbres que se pulsan solos en una unidad vacía, en una habitación cerrada con llave, en este pasillo mientras daba la medicación vi a una mujer, y le pegué una voz pensando que era mi compañera. Como no contestaba, fui a girar la esquina y no había nadie. Pegué otra voz y salió del salón, que está digamos que poco lejos. Pero como siempre, pensé que son estas cosas que ves, que imaginas, como una sombra. A todos nos pasa. Lo ves todo muy normal hasta que abuelos que no se hablan entre sí, que son de distinta unidad (este pasillo tiene una puerta con clave que separa dos unidades) te hablan de niños jugando y de un gato negro. De puta madre.

Es en esos momentos cuando a lo mejor te lo crees un poquito.

En fin, volviendo a la noche está de antes de ayer. A las seis, haciendo la última ronda, un abuelo recién ingresado, paliativo, nos preguntó que dónde estaba el chaval. Le dijimos que si preguntaba por Jim, el auxi. Y nos respondió:" no, no. Chaval, de niño, de unos diez. Dijo que se llamaba Tom".
Claro, caballero, ahora voy a buscarle, duérmase otro poquito, que queda un rato hasta el desayuno. Salí diciendo a mi compañera: "está este hasta las cejas". Ella me miró y me dijo:
-Tom, o Tommy es el fantasma de la resi. No es el primero que habla de él, y este hombre lleva aquí dos días y no creo que las auxiliares le hayan hablando de Tommy.

"Estupendo, ahora resulta que el fantasma le da por visitar  los que están con un pie en el otro barrio. Lo mismo fue Tommy quien cogió el puto teléfono a las 04:20 de la mañana sólo para colgarlo y tocarme los cojones, mientras luego se dedica a pasearse por las habitaciones a visitar a los que están en paliativos. Pues estimado Tommy, me estás tocando los cojones, ¿qué te he hecho? Tío, vente, desayunamos juntos y con un café en la mesa me dices qué te he podido hacer para molestarte. Bueno, en vez de un café, un zumo para tí, que tienes unos diez años."

Esto lo dije en alto, y a la auxi no le hizo mucha gracia. Lo cierto es que mientras desayunaba, nadie al otro lado de la mesa se quejó de que no hubiera comprado un zumo aparte de mi café y mi desayuno.

A decir verdad, como antes he dicho, soy bastante escéptico respecto a este tipo de cosas, pero por otro lado son cosas que se repiten, y en las que coincidimos los sanitarios que trabajamos de noche. No sé si hay un más allá, si existe el Diablo (más allá del videojuego), o si yo qué sé. Sólo considero que en ocasiones son muchas casualidades juntas que pueden llevar a pensar que hay algo que no encaja muy bien a no ser que se explique mediante lo para-anormal. Seguro que si me lees y has hecho noches, alguna experiencia has tenido. A mí me enseñaron en Suecia a abrir las ventanas cuando alguien moría, para que el alma o lo que fuera, encontrase una salida, y me sorprendió de un país que no son muy religiosos. Luego entendí que no está reñido con ser espiritual. Por eso abogo por que en los planes de cuidado en el apartado espiritualidad incluyamos si hay un fantasma mayoritariamente reconocido en la unidad/residencia, y se incluya una serie de actividades en las que pudiera estar involucrado y de algún modo ser partícipe en el proceso de cuidado de la persona.

Ahí es ná.

Con amor, desde el más allá (la Costa del Nublado).

miércoles, 2 de diciembre de 2015

HOY

          Hoy... hace tres años que cogí un avión y mientras estaba subiendo en él me prometí que volvería a la que en adelante sería mi Tierra Prometida. Me lo prometí a mí y a más personas, mas he aprendido que las promesas que te haces a tí las sueles tomar más en serio. Cuando me refería a que volvería no lo decía en el sentido vano de la palabra. Lo decía muy en serio. Siempre he tenido claro de dónde venía y adónde estaban mis raíces y dónde estaba mi lugar. Cuando decía "volver" no significaba de visita, que sí, de ese modo he vuelto muchas veces. Pero eran vueltas para revolver a donde no quería volver.
Dicen que las personas decidimos y que nadie nos obliga a nada. No voy a decir que no, estaría de hecho contradiciendo algunos de mis principios. Sin embargo te pueden determinar, como viene siendo el caso con mi generación. Ahí donde yo quiero estar sólo te casas si tienes padrino, o si la novia está muy deseesperada y aceptas hasta el último de sus caprichos, condiciones y exigencias. Si algo puedo decir en favor de la Costa del Nublado es que una persona puede abrirse camino de motu propio, algo así como dicen aquí de "un hombre hecho por sí mismo", o al menos esa es mi impresión.

          Hace tres años me fui a lo que viniera, no fui con una venda en los ojos corriendo en dirección fija, pero siempre existe un tanto de incertidumbre, sobre todo cuando introduces un alto número de variables nuevas.

          Hace tres años me fui con Iberia diciendo que si me iba, lo haría antes que el barco se hundiera y tuviera que irme en patera. Dije: "al menos me doy el que puede ser mi último lujo, en esta vida mia que se ha caracterizado por el exceso y la opulencia (ja.ja.ja.)"

          Hoy, tres años después, vuelvo tras un "break" forzado a la Costa del Nublado, pero con Ryanair. Mi orgullo se ha vuelto "low cost". Digo más tacos, creo en menos cosas, confío en menos personas y he aprendido a las duras lo que perder, incluso si no estabas jugando, significa. Y mi humor se ha vuelto más afilado y negro, aun si cabe.

          Hace tres años tenía pocas cosas claras. Hoy creo que tengo menos cosas claras aun, sin embargo aquéllas que sí las tengo, son mucho más nítidas.
He pasado por desilusionarme con mi profesión, con mi disciplina, con personas, con lugares... y he aprendido a apreciar más un café, una compañía y un rayo de sol. He aprendido, eso es lo que puedo decir sin lugar a dudas, como por ejemplo que la muerte es algo de lo que no sólo se escribe.

          Sé que ese Sistema que me echó ni se alegraría, ni temerá de si vuelvo o no. Una compañera escribía hace poco que no tenía esperanza de volver. En mi caso conservo la Caja de Pandora a buen recaudo y con un candado que ni el TSA tiene la llave, así en plan insurgente y terrorista. No he dejado ni dejaré lo único que me ha mantenido cuerdo. Algunos amigos, cuando cuento mis planes, me dicen que si estoy loco... yo sólo sonrío y pregunto: "¿Aún lo dudas?"

          Con amor desde el avión que me lleva a la Costa del Nublado.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Vacaciones

          Dicen que eso de las vacaciones son descansos legales que tiene que tener un trabajador. O algo así. Ahora, sé de personas que viven de vacaciones y de otras que llevan años sin unas vacaciones. Otros se merecen unas vacaciones de por vida.
Pero sin querer profundizar en ese tema... allá por febrero o enero del presente año, uno decidió que iba siendo hora de darse un homenaje, empezar a hacer eso que tanto dice. Y para empezar decidí que ya llevaba aquí un buen tiempo de seguido, que había estado teniendo una muy mala racha, y que un verano en la Costa del Nublado me lo temo como... asi sin ser redundante, como un ingreso en mitad del cambio de turno.

Así pues, compré un billete de ida a Madrid. ¿Cuándo? Antes de las eleccioens, mi señora madre me inculcó que era muy importante eso de votar, y como al final me arrepentí de por pataleta no ir a las Europeas, me dije: "cógete un billete en esa fecha". Y así fue cómo en la segunda quincena de mayo me encontré a mí mismo, con mi maleta de mano y una maleta de esa que llevan las mujeres para un viaje de dos días. (Lluvia de puñales).

          Cuando estudié en la carrera, aprendí eso de que el trabajo no es un medio sino un fin (el final de la persona), necesitamos trabajar, así como necesitamos el descanso. Pero como yo me conozco, me planteé la necesidad de ocupar mi tiempo de algún modo mientras estuviera en estas vacaciones indefinidas. Llamé a unas cuantas personas, eché mi currículum en otros tantos y me senté a pensar, a pensar en un proyecto en el que había dado alguna vez alguna pincelada, pero que no me había atrevido a llevar a cabo ni a puerto. Aun que me encanta enrollarme, no os contaré la historia del proyecto, sólo el resultado: Siempre hay quien te apoya por descabellada que sea una idea, siempre hay quien critique tu idea y remarque en sus defectos, siempre hay quien quiere sacar algún provecho, y siempre hay quien quiere echarte una mano (a veces al cuello). Siempre me he considerado una persona de recursos y con imaginación, poco constante y muy tendente a la depresión y el derrotismo, que se contrarresta con un narcisismo repentino e ideas delirantes de grandeza. Lo vengo llamando desde la etapa del instituto "Teoría motivacional del ahogamiento", un día estudiaré Psicología y escribiré un pseoduproyecto científico en que explique que minar la moral de una persona es como cuando te estás ahogando, puedes morir. Pero si mantienes la calma y decides tocar fondo, puedes coger impulso y empujarte hacia la superficie. No lo prueben en sus casas ni en piscinas sin socorrista.

El caso, que desde un punto de vista de valoración de la agencia de enfermería (la de Orem, no para la que trabajo), bien sea por falta de capacidad, de conocimiento, o valta de voluntad suficiente, el proyecto no prosperó. Una de las tendencias suele ser culpar: al público al que iba dirigido, a tu entorno personal, y casi nunca a tí. Lo cierto es que todas las partes tienen en ocasiones algo de culpa, y el que menos siempre va a tener es el público, puesto que a este hay que comprarlo, tentarlo. Bueno, que al final nothing de rien, el proyecto se ha quedado en mi cuaderno de proyectos e ideas delirantes, y puede que algún día se le vuelva a dar un empujón, hay siempre muchas cosas que depurar, puesto que la perfección es como el infinito: inconcebible pero aproximable.

Derrotado por el mundo y por mi ego, decidí darme un premio (qué pasa, los premios no siempre van dirigidos a los resultados positivos), y me fui a Tarifa con Mia. ¿Hice algo ahí? Lo que se hace en vacaciones: dedicarse a disfrutar de las necesidades primarias.

A todo esto olvido hablar sobre otro proyecto que se me presentó, que otro día ya os hablaré de él. Y adivinad: tampoco salió adelante.

Y llegaron: las ofertas de trabajo. Sí, sí, no es coña. Yo cuando vine con el objetivo de estar a lo que surgiera, pero en mis planes no se definía como real la posibilidad de ser llamado para trabajar. Recibí una llamada de un hospital de estos públicos de gestión privada, y aun que le estoy eternamente agradecido a la persona que me llamó, no lo estoy tanto con el servicio al que fui a parar. Pero posiblemente eso también sea para otro día. Sólo decir que dí las gracias de que el contrato fuese sólo de un mes. Y cuando ya tenía yo mi cabeza puesta en mi próximo viaje a Roma, recibi otra llamada de un colega que conocí en un congreso, y que hemos coincidido varias veces, ofreciéndome dar mi currículum a nosequién para trabajar en nosédónde. Me volví loco, y le follaron al mundo y a mis expectativas de volver a mediados de agosto, y tuve un contratito de n mes en el ámbito de la salud mental, y este trabajo me devolvió un poco la ilusión, el cosquilleo ese de cuando daba mis primeros pasos en Enfermería y quería aprender más. Pero lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Me despedí de las compañeras de aquéste lugar, en el que me desarrollé a su ver y a mi parecer, muy bien. Y fue una de estas veces en las que te despides con el mal sabor de boca, con ese presentimiento de que puede que sea la última vez que vuelvas a ponerte el uniforme para trabajar en ese sitio.


          Mis últimos días de vacaciones, por que luego me dí otro lujo y me fui a Málaga un par de días, los pasé repantingao y haciendo malabares para ver a colegas y familia, y solucionar papeles y cosas pendientes, que de eso siempre queda.
Si algo me he dado cuenta es que "Dios da ojos al que no quiere ver", y trabajo a un cojo (que por cierto, al final del verano, después de un año, esto ya se me empieza a camuflar, y apenas se nota), por cierto, llegué a rechazar tres ofertas de trabajo y otra que no pude coger en la Resi en la que empecé a trabajar cuando salí de la carrera, algo nunca antes en España había hecho, y eso me llevó a valorar la posibilidad de que algún día... algún día. Y también me dí cuenta de que te vuelves más celoso de tu tiempo. Me dí cuenta que vas reduciendo tu ansia de querer quedar con todos los colegas, muchos nombres que antes estaban siempre en la cabeza de mis últimas conversaciones de whatsapp, ahora se han quedado olvidadas en la backup, con título de: "último mensaje: "que tal???" " con el doble check azul y no contestado.

Pero no nos pongamos tristes, que para eso ya está el clima de la Costa del Nublado. Así pues, tal que un 8 de septiembre o así, no recuerdo, con mi maleta de mano y mi maleta de esa que una mujer se lleva para dos días de viaje, preparadas ambas la tarde anterior, me despedía de las que pueden que hayan sido hasta hoy, mis mejores vacaciones de verano. Y aquí no acabó todo: me esperaba en Belfast la flamante Florence con Machine. Un pedazo de concierto, y me dí cuenta de que había comenzado mis vacaciones con un concierto de AC/DC y me despedía de éstas con uno de Florence and The Machine.

Algunos pensaréis que vivo muy bien, y quien no me conozca puede llegar a considerarme "pijo". No, hijos, no. Estas vacaciones han sido posibles gracias al esfuerzo y al ahorrar, aquí nadie regala nada.

Musicalmente y desde el Gay Bar, con amor desde la Costa del Nublado.

"Endedicado a aquéllas personas y organizaciones que me han hecho disfrutar de este verano. Al HIL una mierda pinchá en un palo, por casi robarme la ilusión del todo".

sábado, 18 de abril de 2015

Mentores

          Hace poco me quité la L de mi chapita de enfermero. Sí, he tardado en quitármela, hay quien incluso me decía que me lo quitase ya de una vez de la descripción... pero no sé, podría decirse que hasta le había cogido cariño y todo.
Si algo me gustaba de mi etapa de novato fueron los mentores. Tuve a una persona para cada cosa: en la Resi tuve a Juanito, en el Departamento de Enfermería a Cuesta, y en fin, que como tampoco volé mucho por el mundo laboral de España, sólo tuve esas personas. Digamos que eran personas que de forma voluntaria, o no tanto, decidieron, o no, enseñarme los intríngulis de la profesión y de la disciplina. Ambos sin conocerse, coincidían en lo mucho que prometía, y en fin, hay promesas que se escriben en la arena de la playa, y ese soy yo: ¡un proyecto fallido! Pero no lloro, ni me preocupo mucho, puede que algún día me decida a intentar prometer algo, por ahora me conformo con no matar a nadie en un turno y matar sin que nadie se entere a alguna compañera de aquí.

           Pero estábamos hablando de mentores. Digamos que son personas que nos guían, que saben mucho o tienen los recursos. Ven en nosotros algo o simplemente nos cogen cariño. O en ocasiones les mandan que lo sean, eso es muy típico aquí con los programas de "shadowing". Juanito me enseñó a valorar necesidades con un vistazo al entrar en una habitación, Cuesta temas de investigación, a definir y limitar el marco de nuestra disciplina, y a cómo la sinergia es el secreto del éxito de un proyecto, todo eso y a cómo organizar una agenda. Bueno... digamos que nunca he sido un alumno aventajado, y sigo siendo un desastre indisciplinado. En definitiva, eran dos personas que emitían la figura de maestría. No se consideran a sí mismos como tal, y la verdad, no son los gurús en su tema, pero tampoco son unos humildes principiantes.

          Durante estos dos años y algo que ya llevo aquí me paré a pensar y me dije... copón, comienzas tú a ejercer en ocasiones la figura de mentor... lo único que ni de coña el tipo de mentor de estos dos míos, para nada. Ellos son el pato consejero verde, y yo el rojo. Soy una degeneración, algo así como un Darth Vader, que yo no quería matarle, pero estaba cortando jamón, me resbalé y le clavé el cuchillo... y así 17 veces. Pero en realidad lo que me sorprendió fue que no encontraba ese mentor en mi vida en aqueste país. Y así, pensando y pensando no lo encontraba. A ver, a Sister, no la Sis, Sister, la Sister de la Cloaca, la tengo mucho aprecio, pero no...
Y fue al principio de esta semana mientras estaba con el Ingeniero, la Italiana, otra italiana que no cuenta como para introducirla en la historia, la Sis y yo tomando una pinta en Belfast porque a mí me habían cancelado el turno de esa noche. Como ya alguna vez he contado, el trabajo de agencia es así de puto... un día estás trabajando, y en dos horas resulta que ya no trabajas. Y en fin, así me sucedió. Pues encontrándome yo con la pinta en mi mano, que ni siquiera la había comenzado, recibí una llamada de una enfermera de la Mula, para ver si podía cubrir un turno en otra resi, que pertenece al mismo dueño, pero que no es la misma resi... me habéis entendido, que estoy aquí escribiendo de noche. La enfermera era la única Pili a la cual no he oidiado. Y fue en ese momento en que descubrí quién había sido mi mentor o esa persona a la que yo elegí seguir: la única Pili que no odio.
La única Pili que no odio, y que además aprecio mogollón, no era ninguna experta en nada, era una enfermera rasa, sin haberse interesado en subir en el escalafón, sin haberse interesado en la formación avanzada, ni nada. Ella me enseñó a vandearme en este sistema, a no confiar en las enfermeras. Ella me facilitó la hostia que me llevé al encontrarme con este nuevo sistema. Digamos que aunque me iba a dar la hostia, tuvo la delicadeza de colocarse un guante de algodón, por eso de la fricción del piel con piel que acaba dejando quemaduras.

          Y eso... en fin, que la entrada no era gran cosa, otras personas escriben menos, peor, y más vacío y lo leéis aún así, asi que si queréis quejaros podéis encontrar el buzón de quejas y sugerencias en vuestra papelera. Si algo echo de menos en este sitio es la falta de líderes, buenos o malos, o que su intención no sea meramente llevar una chapa en el que figure un título superior al de Staff Nurse, y creedme, rondo por muchos sitios, y no los encuentro. Si eres novato... sólo decir que veas a una enfermera que te guste (no porque esté buena ni nada, sino profesionalmente) y sigas un poco sus pasos y la imites, e intentes mejorar aquéllos aspectos que crees que le falta. Si incluso os atrevéis, decídselo: es un subidón de orgullo y a la par te hace preocuparte más por cómo trabajas; el hecho de saber que eres observado y que alguien te admira, te hace cuidar más tu labor. Si no, pues nada sólo seguidles.

Desde la Costa del Nublado dando vueltas intentando morderme la cola.

miércoles, 8 de abril de 2015

Estabilidad laboral

          En ocasiones pienso que la estabilidad está sobrevalorada. Por ejemplo, mi vida debido a circunstancias laborales y en cierto modo vitales, no tengo apenas cosas estables. Me baso un poco en el día a día. Llevo, por ejemplo, ya más de dos años haciendo turnos regularmente en la Cloaca, es casi mi puesto de trabajo fijo. He conseguido contra todo pronóstico sobrevivir en ese lugar, un ambiente bastante hostil en el que los puñales no sólo vuelan, sino que llueven en ocasiones... puedes incluso llegar a caminar sobre un suelo cubierto de cristales rotos... Las criaturas, algunos monstruos, se han acostumbrado a mí, incluso creo que alguno de esos horribles seres me han tomado cariño... pero no quiero hablar sobre la fama que tengo en la Cloaca, quiero ir un poco más lejos.

          Cada vez que vuelvo a la Cloaca, después de un tiempo perdido en otros mundos, me siento afortunado. Sé qué es lo que hay, qué es lo que espero, qué es lo que no espero: sé. Y eso hace que me relaje, suba las piernas y respire tranquilo, incluso dé cabezadas. Sin embargo mi actitud cambia rápidamente. No me refiero a lo de la tranquilidad, sino a mi sentimiento de fortuna, alegría. Pronto me aburro, me vuelvo irascible y más borde de lo que suelo ser: sarcástico en vez de irónico. Podría decirse que lo que tengo con la Cloaca es algo como una relación tóxica, un contigo pero sin tí. Vuelvo constantemente por el miedo a la incertidumbre.

          A las personas como a mí, a las que nos han inculcado fuertemente el sentido de la responsabilidad, nos obsesionamos con la estabilidad, pero en todos los aspectos, llegando a niveles neuróticos. Yo, que soy mi propio loquero,

algo que recomiendo a la mayor parte de la población, procuro optar por lo contrario: lo disperso, lo inestable, lo efímero; pero cuando el subconsciente toma las riendas, me encuentro repartiendo equitativamente la mantequilla y la mermelada en una tostada, o agarrándome a un clavo ardiendo, sin que debajo haya un abismo, sino que se encuentre el suelo en contacto con mis pies.

          Dicen o nos enseñan que lo ideal es un equilibrio dinámico. Pues eso es complicado, más de lo que pensamos. Por desgracia soy a menudo una persona de extremos. Pero estoy profundizando mucho en mí mismo. El caso es que cuando hago pequeños cambios a menudo, como el rotar por varias residencias, me siento más contento, más dispuesto, más animado, incluso más cordial.
Tengo muy pocas cosas estables en mi vida, como ya he dicho, y quizá mi trabajo no debiera ser una de ellas. La sabiduría popular y los libros me han enseñado que cuanto menos cosas tienes, más libre eres, y más feliz por tanto. Debo seguir trabajando esto, y darle un poco de forma, aunque ahora mismo parezca muy seguro de lo que digo... esto cambia rápidamente. Quizá quitar el miedo a la incertidumbre sea la incógnita (valga la redundancia) a despejar de la ecuación para ser un poco más feliz. (Eso o que ya estoy hasta las gónadas de La Bloody Costa del Nublado).

          Hace un año pensaba en dejar de lado la Cloaca, hoy me encuentro pensando si es lo que me ha estado dando tan mala suerte, llenando todo de mierda. Como una antítesis de un amuleto. ¿Será el momento?

Con amor y sueño desde la Costa del Nublado.

miércoles, 1 de abril de 2015

Viajes de ida y vuelta

          Cuando te acostumbras a despedirte... no sé es como si ya te aburrieras de ello: lo trivializas. Sin embargo cada vez que te despides es crucial, determinante, irrepetible. Personalmente reservo el "adiós", procuro no usarlo; se me antoja a mal fario. Si no me equivoco es como lo consideran los franceses... adiós para una despedida permanente o llena de incertidumbre, demasiada. Tanto que no llegas a vislumbrar el momento en que la separación se acabe.
Es por ello que soy más de "hasta pronto", "nos vemos", o "hasta luego"; un "au revoir" en toda regla. Es más, cuando cogí aquél avión de Iberia que me llevaba a la Costa del Nublado por primera vez, aun sin tener certeza de cuánto me llevaría volver a esta España mía, esta España nuestra, como diría Cecilia

 (sí, canción de la época de nuestros padres, o incluso abuelos); aún sin la certeza de si esa España que dejé seguiría siendo mía... No me despedí con un "adiós", no... fue un "hasta luego, nos vemos".

          Ha pasado ya una temporada desde aquél avión que cogí, que sólo era de ida, y después: muchos billetes de ida/vuelta sucedieron... ni los he contado, pero, ¡son tantos! Sigo sin tener una fecha definitiva, un billete que solo ponga vuelta. Pondrá ida, pero eso a mí me da igual, así como cuando dicen que tengo la cabeza ida. Tantos y tantos viajes que como dije previamente, te acostumbras. Pero en el fondo no. Aun que tengas una vuelta o una fecha aproximada o definida en la que vuelves a reencontrarte... Nunca, nunca, nunca es absolutamente cierto hasta que sucede. La incertidumbre es tan cierta que no puede ser rebatida. Si intentas rebatirla, vas a perder irremediablemente, así como ante la Muerte; posiblemente debieran ser sinónimos: "Muerte" e "Incertidumbre".

          Cuando tuve mi accidente en unos 5 días o así iba a coger un vuelo e iba a reencontrarme con todas aquéllas personas a las que aprecio y los lugares en los que mejor me siento. Despedirse es algo irremediable y constante, es por ello que he decidido, en adelante, despedirme como si de un "adiós" se tratara, pero con un fuerte deseo y las palabras de un "hasta luego".

lunes, 16 de marzo de 2015

Enfermeras mediterráneas, esas zorras desertoras.

Por favor hagan click en el enlace que abajo les dejo disponible. Es una noticia, ningún pop-up ni ná de phising o como se escriba. Voy a proceder a desahogarme, para empezar necesito unas tijeras para cortar la cuerda.

http://www.dailymail.co.uk/news/article-2946732/Foreign-nurses-desert-NHS-months.html

          Hace unas semanas un buen viejo colega de mi Erasmus me hizo llegar esta noticia. ¿Que cómo no la encontré yo viviendo aquí? Fácil. No leo prensa local. Tengo que estar tremendamente aburrido hasta niveles de tedio mortal para llevar a cabo dicha acción, no porque no me guste informarme, sino porque la prensa en este rincón del mundo llega a niveles sensacionalistas que superan con creces a La Razón o el Mundo, y que se caracterizan también por su falta de imparcialidad, algo que se repite en todos los escalafones de esta sociedad, en España al menos procuramos mantener las formas y nos ponemos la fachada de imparciales y justos. Aquí, bueno, se consideran superiores y los mejores, y orgullosamente parciales.
Pero sin querer entrar en una crítica a todo su sistema, que pá qué, me limito a comentar este artículo.

          Para empezar el lenguaje que utilizan es ridículo e insultante, la apertura del artículo con un "desertan" del NHS. Estupendo, un aplauso por favor, desertamos. Se me había olvidado que pertenecemos a los cuerpos militares y que abandonamos en mitad de una campaña el equipo. Los contratos que aquí se ofrecen, en su mayoría mediados por agencias de colocación o reclutamiento como las llaman, parecen muy apetitosos para las enfermeras de España y otros países donde la precariedad abunda, y a lo que más aspiramos son a temporales largos o bajas por maternidad. Por supuesto un contrato permanente nos parece algo por lo que arriesgar nuestra situación basal, y es por ello que nos venimos aquí a intentar suerte y desarrollar nuestra carrera profesional, cosa que en España tenemos muy limitado.
Luego la foto... la foto, la foto hace que me ría. Enfermeras españolas de primera: una presumiblemente africana, la otra si no africana, india; y la más bajita y con ese pelo... Pili, mis favoritas. Vamos que esto va mejorando por momentos.

          En el artículo señalan como principales motivos: la barrera lingüística, el diferente sistema sanitario y el clima (ajajajja, qué cosas tienen), y el hecho de encontrarnos a muuuuuchos km. de distancia de nuestros seres queridos (si es que los tenemos). En esta afirmación es donde me gustaría profundizar...
Es cierto que un alto número de enfermeras vienen sin tener el nivel adecuado de inglés para desempeñar adecuadamente el trabajo de Enfermera. Y aquí he de decir lo mucho que me cabrea y decepciona la gente que se viene a trabajar sin un nivel de idioma adecuado. Entiendo que sobre todo cuando partimos de una situación basal bastante desfavorable, no se haya dispuesto de los medios económicos suficientes para pagarse unas clases de conversación avanzadas para poder desenvolverse fácilmente una vez se ha llegado aquí. Me gustaría hacer hincapié sobre todo en el aspecto de la responsabilidad, nuestra responsabilidad. Si en España nos llegase una enfermera a tratarnos a nosotros o un familiar que no tiene unas aptitudes adecuadas en cuanto al idioma... cuanto menos nos enfadaríamos, es por ello que pongámonos en su lugar y no nos lancemos a lo loco. Creo que un buen paso, si la situación es muy mala en España y quieres venir ipso facto, es que empieces aquí de Auxiliar o de otro trabajo para el que no se necesite un nivel avanzado de inglés. Ponerse las pilas y pa' lante. Los españoles somos muy flexibles y nos adaptamos rápido, y aunque exista la falsa creencia de que los idiomas son una asignatura imposible para los españoles, lo que pasa es que somos más perros que Niebla.
En serio, a mi me salen los colores cuando un compatriota en un cambio de turno no es capaz de hilar una frase sin trompicones o sin meter una falta gramatical garrafal. Y ya independientemente de lo que sería lo que se ve o presenta o cómo nos sintamos nosotros... por favor, pensad en las implicaciones legales a las que os podéis enfrentar por no estar a la altura de las responsabilidades que se nos confían. Que sí, que el NMC no hace un buen control, simplemente recomienda (o al menos cuando yo me registré) que el candidato tuviera un nivel C1. Que sí, que nuestro empleador debería tener también cuidado a la hora de elegir a los candidatos y/o preparar mejor de cara al manejo del idioma... pero ellos por regla general se interesan mayormente por cumplir los ratios de plantilla. Así de claro. Luego... sólo quedamos nosotros como medida de confianza para valorar el momento en que estamos preparados para desempeñar un trabajo de tamañas responsabilidades como las nuestras.

          Pero al margen del rapapolvo... por regla general a los 3 meses, los inmigrantes españoles se las apañan a la hora de comunicarse fluidamente en una unidad de enfermería.

          Luego hablando de lo mucho que que echamos de menos a nuestras familias... bueno, eso el que la tiene o la quiere. Así como hablan sobre lo mal que nos adaptamos al clima. Por supuesto, se me había olvidado que España es todo sol, buen tiempo, 30ºC, tapas, paella, siesta y toros. Un gallego o un asturiano el clima de Reino Unido se le hace muy raro. Pero raro, raro, raro.

          Pero donde de verdad dan en el clavo (por fin), es que no nos adaptamos al sistema. Y yo, aquí con la mano en el corazón (en el teclado) os reconozco que después de 2 años y medio aproximadamente... NO ME HE ADAPTADO. Me he mimetizado. He agachado la cabeza y he tragado. Recuerdo que abrí este blog con una entrada corta, esa que está como encabezado de la página de inicio de Costadelnubladonurse. Y he de reconocer: no hemos conquistado, ni creo que lo vayamos a hacer. Estos no entonaron el "NO PASARÁN", pero más que nada porque no lo necesitan; no vale la pena pelear por lo que hay dentro. Es un sistema de burocracia llevada a la enésima potencia. Un sistema insostenible, que se autodigiere a sí mismo, pero que se parchea indefinidamente. Es una torre de Pisa apuntalada con varas carcomidas.
Cuando reina el amor, no hacen falta las leyes... dice Platón o algún otro griego, todos los griegos decían cosas buenas, como Coelho. Pero aquí... aquí reina un señor burócrata, al que sólo le importa que esté todo escrito. A todos nos enseñaron en la carrera que lo que no está escrito es porque no se ha hecho, y siempre estuve de acuerdo. Pero en este lugar están a otro nivel, es el metaregistro (cuando  hablas o registras lo que está registrado) (Valga decir que me lo he metainventado). Hay al menos 3 lugares en los que apuntas las tomas, otros 3 donde anotas la eliminación, 2 en los que registras que has administrado medicamentos... y suma y sigue. Es la pérdida del tiempo, eso que es lo más valioso. Tienes profesionales del cuidado de las personas, haciendo de profesionales de los papeles, un chupatintas. Esto por no hablar de las trabas que encontramos para un desarrollo adecuado de la prestación de cuidados avanzados de enfermería, de eso he optado por resignarme también. Igual que Dios le dio esperanza a Moises o a Adán (la Biblia hace mucho que no la toco), con la Tierra Prometida, yo sé que podré realizar algunas de las técnicas y de los cuidados que llevaba y para los que se nos capacitó en mi propia Tierra Prometida: España. Cuando estaba allí demandaba más... ahora quiero al menos hacer algo.

Por último mencionan lo urgente que les resulta formar a sus propias enfermeras para cesar esta lacra que somos los putos inmigrantes mediterráneos y de países del este: seres incivilizados que no entendemos la supremacía británica y que nos negamos a contribuir adecuadamente a su sistema, para que este sea sostenible. Lo de sostenible lo discuto, si estamos hablando de recursos materiales... estoy de acuerdo en que se administran muy bien, incluso mejor que en España, pero en cuanto a recursos humanos... malgastan recursos. No sabría decir cuántos asistentes de fulanito y asistentes del asistente existen en la jerarquía de la pirámide de la sanidad. Ni idea. Promueven, sí, la carrera profesional y el buscar la mejora e implementación de las capacidades de sus profesionales. Me refiero a las bandas, las competencias, etc. con su consecuente aumento de salario y de estatus. Pero les falta algo tan básico como son unos conocimientos amplios y generales de lo que circunda en cuanto al cuerpo y los cuidados, se les instruye en cuidados básicos, que son imprescindibles: Requisitos Universales de Salud, pero no en avanzados. Se gastan muuuucho dinero, y un programa de enfermería es bastante caro por aquí, para acabar teniendo un profesional de cuidados básicos, un equivalente a nuestros TCAE, pero con mayores responsabilidades legales y una alta competencia burocrática, les han enseñado y se les sigue instuyendo en la "medicina" defensiva. Y es algo muy triste, es dar por hecho que somos agresores, negligentes en potencia. Recuerdo que hace mucho tiempo leí la Teoría de Katie Erikson, con su concepto del "begare" y su lema de que "todo cuidado es una invasión en la dignidad de la persona". Me costó aceptarlo en mis tiempos estudiantiles, pero conseguí entenderlo. Pero ello no supone que debas estar a la defensiva, sino que seas más cuidadoso y recapacites más a la hora de ofrecer un cuidado, lo que vendría a ser una correcta evaluación de la Agencia de Cuidado, su Demanda y sus requisitos a ser cubiertos por la Agencia de Enfermería (que no soy yo, ni los Lover, somos tós).

          Pero me estoy empezando a meter en aspectos de Metodología, y todos sabemos que eso es algo horrible y que debe mantenerse cerrado bajo llave junto al hombre del saco.


          Con amor desde la Costa del Nublado y esperando que algún día lleguen a la conclusión de que la contaminación entre culturas y sus sistemas, la recombinación de sus cromosomas, hace más fuertes a los mismos.