Los guiris, británicos y demás gente europea, que no europeizada, bajan a latitudes más cercanas al ecuador en busca de birra, tabaco, y fiesta barata, aderezado con buen tiempo. Han llenado la llamada Costa del Sol... Mientras, nosotros mediterráneos, españolitos, enfermeras mayormente, vamos ocupando silenciosamente la llamada Costa del Nublado. Aun lo ignoran, pero aquí nos haremos fuertes y la acabaremos conquistando.


Bienvenid@s a mi blog de enfermero emigrante y mis aventuras en la Costa del Nublado.

lunes, 17 de marzo de 2014

Un auxi profesional...


            El otro día os hablé de un auxiliar (quien dice el otro día, dice hace mes y medio), el cual se ha convertido en mi favorito, el hombre es ruso, y mide 1,90, un armario, para ser más explícitos. Trabaja como puta del sistema, como yo, y además trabaja para la misma agencia que yo, y no sólo eso, también trabaja en otras tantas cientas de agencias. A todo esto le añadimos que es ruso. RUSO. Tooooooodos esos videos que se nos acuden a la memoria, ¿los cuálos?

  


            Pero no estamos hablando de estas cosas… se me olvida que hablo de mi vida profesional y otros tipos de experiencias correspondientes a la enfermería, ¿ah, sí? Sí,¿no? Bah, da igual, no tengo ganas de ponerme a hablar conmigo mismo, que siempre acabo discutiendo.
A lo que quería llegar es que da gusto trabajar con profesionales cualificados. En España yo me dedicaba al mundo de la dependencia también, no como puta, si hubiera cobrado lo que cobro aquí, le hubieran dado a la bloody Costa del Nublado por el lado en que no hay mar. Pues como iba diciendo, en España, aunque el trabajo no era el de mis sueños, tenía algo que valía su peso en oro, algunas más, porque eran muy poca cosa. Para los que aun no hayan caído en la cuenta, hablo de mis Auxis, aquéllas que me enseñaron en su momento prácticamente todo, y muchas de ellas capaces de hacer mi trabajo dos veces mejor. Bien, la visión de este hombre Vladinator, ya que de algún modo me recuerda a Vlad el empalador, me transportó a aquéllos dorados días en los que tenía el apoyo de auxiliares profesionales. Vladinator, es ruso, como dije, y fue formado como auxiliar de cuidados en salud, o algo así me dijo que venía a ser traducido. Este hombre sabía, no sólo coger y movilizar a una persona, sino que además hacía uso del sentido común desde el punto de vista de un profesional de la salud, sabiendo que en muchas ocasiones la salud se compone por ligeras variaciones, el pragmatismo, el flow, yow-yow, y la importancia de cubrir las necesidades básicas como pueden ser la higiene y el descanso, yendo más allá del abuse. ¿Os he hablado alguna vez del “abuse”? Bueno, si no es así sólo diré que escribiré largo y tendido, pero a modo resumen es la defensa de las personas y de los trabajadores inútiles.
Mi buen Vladinator desempeña sus labores de la siguiente manera: entra y saluda, y antes de que empiece el cambio de turno, desaparece de la unidad. ¿Razón? Porque los cambios de turno son una mierda, o más bien son de mierda, literalmente. Durante un cambio de turno de unos 15 minutos pasamos el tiempo las enfermeras intercambiando información sobre deposiciones, sí, tal cual. Las deposiciones se escriben en un cuaderno, el cuaderno de mierda, que están a mano de cualquiera que quiera saber sobre ellas, pero eso sería demasiado lógico, gastamos 15 minutos en hablar sobre ellas. Luego se saltan avisarte qué personas están en tratamiento antibiótico y cuáles son los motivos, cambios en los tratamientos… etc. Pero siempre, SIEMPRE se habla de las deposiciones. Pues con estos antecedentes, Vladinator siempre se va de los cambios de turno a preparar las meriendas, y luego comienza a repartirlas, no despierta a los residentes que están dormidos, acabada la ronda, si aun hay alguno que realmente necesite comer (diabéticos o gente que come poco durante el día) volverá, les despertará con ese acentazo ruso y les dirá claramente que tienen que comer algo para que le dure toda la noche. Inmediatamente comienza a realizar los cambios y a cambiar su posición, todo solo. Las veces que me he ofrecido a ayudarle, se ha dado la vuelta me mira haciéndome sentir una hormiguita y dice: “soy ruso, los rusos sólo vodka y cigarros, puedo sólo y no quiero ayuda, RELÁJATE”. Tras esa demanda tú haces… en fin, lo que te manda, cualquiera le lleva la contraria. Una vez fui con él y me sentí inútil, era un profesional que sabía movilizar a los pacientes, si a ello le sumas que es un armario, pues obtienes un trabajador óptimo, y si encima es ruso, pues se acabó la discusión.
Una vez hizo volar a una residente de más de 70 kilos de la silla a la cama, digno de un milagro. Acabada la ronda, vuelve con un vaso alto de plástico con té solo, metido en una taza, y se lo bebe, así, hirviendo, total, es ruso. Durante la época de Navidades como estaba el estar lleno de galletas y chocolates, se me ocurrió ofrecerle, por ser cortés y esas cosas, a lo que seriamente me respondió: “yo no como durante la noche, sólo vodka y cigarros”. Pues gracias a mi estupendísima memoria, 10 minutos después volví a ofrecerle, a lo que con sus ojos azules me miró como si le estuviera vacilando, e inmediatamente contesté por él: “Vodka y cigarros”. Cualquiera se atreve a cabrearle.
Una enfermera de otra unidad se puso a llorar la semana pasada porque una residente de otra unidad, a la cual ni conocía, se atragantó y acabó la gracia en RCP, ella desde el marco de la puerta se quedó mirando cómo una sola enfermera se encargaba de todo mientras ella lloraba por sentirse sobrepasada (vivan las nuevas generaciones de enfermeras). Nuestro buen amigo estaba por ahí pasando cuando dijo la susodicha: “Me siento apenada por la abuela”, a lo que él respondió: “¿Estás apenada? Vete a la iglesia a rezar”. Ante tal contestación sólo pudo decir que no era creyente, a lo que Vladinator dijo: “Pues vete a un campamento de girl-scouts. Eres una profesional, tú no estás para llorarles, tú estás para cuidarles”. Amén. No puedo decir nada más.
Además tiene sentido del humor, un  tanto curioso, pero lo tiene, y bromea con los residentes. Da la casualidad que tenemos un reverendo, un hombre al cual odio, profundamente, es tan… oscuro, sólo puedo decir oscuro, y no porque vista de reverendo. Pues además es realmente agresivo, y grande a la par que alto. Una vez me paré a pensar qué me pasaría si me alcanzase un puñetazo suyo, sólo creo que quedaría como un jeroglífico en la pared de enfrente. Bien, dicho reverendo con tan mala hostia (toma juego de palabras), nunca le ha levantado la voz a Vladinator, ni le ha levantado la mano. Sólo recuerdo la conversación que tuvieron al poco de venir, el reverendo suele estar siempre que si Cielo Santo que Dios nos bendiga e historias por el estilo. La contestación de Vladinator fue: “Dios te promete el Cielo, pero no hay Cielo, aquí no hay cielo, aquí estoy yo, y yo soy tu infierno”. Al parecer no le sentó muy bien al reverendo y se negó a moverse para meterse en la cama, la contestación de Vladinator fue: “Reverendo, ¿quieres que te destruya?” Ello con un tono digno de Terminator.

Aquí al tener turnos de 12 horas, se te obliga a hacer un descanso de 1 hora. Yo era de los que no dormían en una guardia, eso fue hasta que resulta que esa hora de descanso obligado no se paga, desde entonces el descanso es sagrado. Obviamente tomamos turnos, no nos dormimos todos a la vez, ¡somos gente responsable! Estando Vladinator en su descanso me llamó la atención encontrar en el suelo del salón una sábana extendida en el suelo, sobre el suelo Vladinator estaba tumbado en posición semilateral, 40 minutos después seguía en la misma, ni un ápice se había movido. Pasó en ese momento por mi cabeza hacerle una broma, una como despertarle de un susto, la idea se desvaneció inmediatamente de mi cabeza, fue sustituida por la imagen de Vladinator sacando una pistola de la sobaquera o haciéndome una llave o simplemente a él metiendo un bulto de similares dimensiones a mí en el maletero de su micra. A lo de que creo que duerme en el micra, no necesita casa, se le suma mi creencia de que fue entrenado en el KGB. En ocasiones incluso me da por pensar que es un Transformer. 
Tras todo lo anterior creo que no ha tenido nada que ver con el hecho de los auxiliares profesionales, ya sabéis que a mí se me entremezclan los temas, sólo digo que su desempeño laboral es el de un profesional y que hacer una noche con él se nota, se deja de tantas tonterías de papeles y de códigos, para preocuparse por el estado de las personas y su verdadero bienestar, sin miedo a las quejas, si una persona tiene que ser cambiada, da igual que se agite, es una prioridad que esté limpio, da igual que tenga preferencia por el personal femenino, no levanta gente a las 6 am para echar una mano al turno de día y se cabrea si meten a gente en la cama antes de que tengan sueño o sea la hora de la cama.
El hecho de trabajar con Vladinator me ha hecho recordar qué es trabajar con profesionales formados, y me ha hecho recordar los buenos tiempos que pasé con mis auxis en España.

Queridas todas, sus echo muchísimo de menos ;)

PD: además de agente secreto del KGB, Transformer y Auxiliar de Enfermería... es artista:

Ah, y no, no es arte abstracto, en realidad es un rudimentario a la par que innovador sistema de detección de movimiento de residentes desorientados que se escapan de la habitación.

Con amor and longing to destroy yous... en la Bloody Costa del Nublado

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Prefiero llamarlo trabajo en equipo con una inclinación del poder favorable a la otra parte ;) jajajjaa

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