Ya en tiempos de mi infancia empezó a abundar un fenómeno que se arrastra y está llegando a niveles enfermizos en el mundo laboral: el uso ilimitado de novatos.
Cuando yo era pequeño mi madre se puso a buscar trabajo cuando empecé a crecer un poco, y se encontró que era una persona ya no valorada en el mercado laboral, era... vieja. Vieja o veterana, que también se puede decir; y como se sabe que más sabe el Diablo por viejo que por Diablo, así como que antes de fraile ha sido cocinero, mi madre no interesaba por estar maleá, tal y como decían los patrones, encargados o jefes (hoy en día llamados Managers, al igual que antes te llamaban lumbreras hortera y ahora hípster).
La verdad y visto desde un punto de vista económico, el joven es mejor: más fuerte, más resistente, menos audaz y más tonto y maleable. Y SIN RESPONSABILIDADES. Y así mi madre se pasó meses de puerta en puerta, cual Jehovaita, para volver a integrarse en el mercado laboral.
Esta premisa se puede dar como válida en aquéllos trabajos de responsabilidades menores o exigencias menores, así como en trabajos de baja cualificación. Pero... ¿qué pasa cuándo esto sucede en ámbitos laborales más especializados y con cargas altas de responsabilidad? Por ejemplo... una institución sanitaria. (¡Qué casualidad, oye!)
Hace un tiempo no muy lejano abrieron uno de estos (como diría un profesor mío) Hospitales vacíos y sin personal abiertos por la Marquesa consorte, digamos por ejemplo... el Hospital de Torrejón Público (jajajaja) de gestión privada, así sin pseudónimos. Ah, y por supuesto, por si a alguien no le ha quedado claro la Marquesa consorte de la cual hablo pero no me menciono es de La Espe, querida por todos los Madrileños.
Al estar en construcción este hospital se abrió lo que llamaron una bolsa de empleo, que supuestamente gestionaba el municipio... digamos que lo gestionaba con manos de cocinero y un pucherito, sirviendo de filtro para que no mucha chusma se colase. Obviamente la chusma no son ni chaqueteros, ni chanchulleros, ni defraudadores de los servicios sociales, ni siquiera un acusado de pederastia en reinserción laboral tras salir de prisión... pero esto son rumores y fantasías o leyendas, y puede ser o todo mentira, o todo verdad, o parte.
Acabado el proceso de selección, abrieron el hospital, precioso por cierto, en el que para todo había que fichar con una tarjetita sanitaria, no se fuera a colar algún inmigrante de mierda que son los culpables del agujero econónico sanitario, ni un indigente, una maniobra para nada relacionada con la futura reforma sanitaria que se llevaría a cabo por imperativo circunstancial. Y llegó el personal... Joven. Tan jóvenes que algunos todavía no habían mudado la voz y que caminan con andares de perrito asustado apartado de su madre.
Pequeño inciso para que me echéis en cara que yo también soy novato.
Cierto es que el mundo de los novatos es complicado, para trabajos cualificados te piden mucha experiencia pero ser joven, un hecho bastante complicado; luego todo novato debería tener oportunidades para demostrar su valía, y por supuesto partiendo de la premisa que si están cualificados como profesionales sean tratados como tales, no como aprendices. Pero hay cosas que dan la veteranía, como el uso del razonamiento eurístico, y la agilidad en el desempeño de tareas, que sirven de referencia y de guía para los novatos, pero que no deben convertirse en dogmas... de esto hablaré después.
Pues en el susodicho hospital a pesar de que el acierto en el diagnóstico, en la calidad del tratamiento, la calidad de los cuidados, etc. no eran de lo mejor (por mucho que nos quieran engañar), sin embargo la gente está de lo más contenta... Todo es MUY BONITO y está todo muy bien DISTRIBUIDO. El gran problema es que los "paganos" como decía Santa Miralles (todos la conocéis en realidad si leéis Tribuna Sanitaria, la revista del CODEM) no tienen ni idea (por mucho google que exista) de lo que es el mundo sanitario. Es por ello una gran responsabilidad ser profesional del sector (y de mucho otros): las personas se pondrán plenamente en tus manos confiando en tus aptitudes y capacidades. Y es por eso que a los paganos les importa tanto la presencia física de las instalaciones y del personal, que como todos sabemos, a nadie le amarga un dulce, y si la piel de nuestro/a interlocutor/a es tersa, mucho que mejor, y lo toman como referente de calidad. No os podéis imaginar la de Clínicas privadas y Hospitales privados que ocultan la mediocridad profesional con la excelencia en la presencia, haciendo una compra-venta de gato por liebre.
Y además del ambiente de súper buen rollismo que encontramos en el lugar (de vuelta en el hospital del que hablábamos), nos encontramos con esos rodeos e inseguridades propias de un novato, que no son infundadas, buscan por supuesto el mejor resultado, pero se consumen muchos recursos y tiempo. ¿Y cuál suele ser la tendencia de un profesional que no sabe exáctamente qué hacer? Buscar ayuda en otro profesional. ¿Y qué pasa cuando ese otro está también más perdido que el Atleti? (Perdón, hacía años que no me interesaba por el fútbol, y he caído en la cuenta de que están haciendo una muy buena temporada). Entramos y con mucha razón en el antiguo refrán de: "un médico cura, dos son duda, tres, sepultura". Que los unos por los otros y la casa sin barrer. Sin embargo, si tenemos un veterano, puede atajar unos cuantos pasos, dar una pequeña clase magistral al novato, y todos contentos...
Pero el veterano es caro, exigente, quisquilloso, celoso de lo suyo, y lo peor... puede convencer y revolucionar al patio de novatos.
Todos aprendemos, tarde o temprano, y a palos, en gran cantidad de ocasiones, pero como nos dicen las abuelas: "hay palos que es mejor ahorrárselos" máxime cuando estamos hablando de la salud de terceros. Pero por supuesto eso no importa a empresas que buscan beneficios rápidos en vez de calidad.
También es cierto que los veteranos tienen manías y prácticas desfasadas o incluso no correctas, y es por ello que su rutina y desempeño no se tiene que calcar, sino tomar como guía.
¿Y os habéis parado a pensar el gran salto cuanti-cualitativo que podrían dar las profesiones si se combinase la orientación y precisión de un veterano con la ambición, inquietud y actualización de conocimientos de un novato? Hospitales de calidad y crecimiento exponencial del conocimiento.
Pero a día de hoy... es una utopía. Antes lo era en parte, por el concurso poco por no decir nada favorable a un recién salido a plazas públicas, pero ahora es por el sentido contrario, por la degradación y el trato de carroza hacia nuestros veteranos.
¿Y sabéis a qué viene todo esto?
Ha entrado una nueva hornada de enfermeras (novatas todas) en la Cloaca... y un servidor novato, y de agencia es el que está formando y orientando con lo poco que sabe a esas almas sin rumbo, almas sin rumbo que por cierto entran a sustituirme, para de nuevo volverme a encontrar en las puertas de otra crisis laboral y profesional.
¿Yo?
Buscando la definición de "amor" en el diccionario, y en el libro de geografía la Costa del Nublado.
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