Pues aquí me hallo, que habiendo dejado a medias esta entrada, decido lanzarme a ella, ya quedando lejana la visita de mi Rubia Aexplosiva. No la llamaré AR para abreviar, porque me recuerda inevitablemente a esa maruja que sale en la tele. Pero como Rubia Aexplosiva es deasiado largo, lo abreviaremos en Aexplosiva.
Pues ya en materia, Aexplosiva estuvo unos días conmigo, en los cuales nos aburrimos a visitar cositas bonitas del lugar, yo me inventaba un par de historias para parecer que en este tiempo que llevo en la Costa del Nublado, me he sumergido y por tanto empapado de la cultura e historia del lugar. Pero si os soy sincero, realmente lo único que me interesa, y en lo cual me empapo es en el Ulster Fry, normalmente acompañado de un a café o de un té, según tu preferencia. Si vas a por té, te ahorras el disgusto del café-achicoria.
El caso, Aexplosiva trabaja en una resi, con sus viejitos y viejitas, con sus compañeritas de las de ahorita mismo, y demás lindezas. Luego podríamos decir que trabajamos en lo mismo dentro de nuestra profesión. Eso si lo consideras trabajo, y más, en serio, como ella hace. Yo a ella le saco de quicio, no me considera buen profesional porque digo tacos y amenizo la existencia de los viejos y deseo que todos mueran. Ella sin embargo es muy buena profesional, muy correcta. Lo digo en serio sin ironías, sólo son dos personalidades distintas. Pues en una de nuestras tantas conversaciones que tuvimos, entre ellas una acabó con una copa de vino sobre mi ordenador... nada acalorado, mas no daré detalles; salió a relucir un tema con el que siempre hay controversia: la muerte de nuestros residentes, pacientes o personas cuidadas, o en palabras de la frígida Orem, Agencia de Autocuidado.
Yo soy bastante tajante al respecto. Dejad al muerto que se muera. Si digo la verdad, me han puesto de todos los colores, y me han dicho de todo por decir este tipo de cosas. Como tantas y tantas cosas que no podemos cambiar en este mundo. Lamento decir a todos los fervorosos creyentes de las ciencias de la medicina, que la muerte no se puede vencer. Corrijo, no se debe vencer. Nos hemos empeñado en apartarnos de la naturaleza, frivolizando al respecto. Nos hemos puesto ropa, hemos construido casas, hemos creado cosas innecesarias, como el monito ese que hacía piruetas en el juguetito ese con una cuerda... y hemos inventado otra religión más: la Medicina, donde la Diosa Farmacopea, hija de Laboratorios, se dedica a pelear una batalla perdida contra la Diosa Naturaleza, o también llamada Muerte. Estos creyentes defenderán a capa y espada y harán aguantar a la pobre oveja del rebaño toda clase de macabros sacrificios exigidos por Farmacopea bajo las estrictas órdenes de Laboratorios. Cientos de miles de personas critican cómo las religiones hacen uso del miedo para imponer su doctrina, su moral y mantener unos privilegios... yo me río y pienso que me encanta ese boli tan chulo que Laboratorios me ha enviado, como objeto divino, para hacer uso de Farmacopea.
Hace muchos años me contaron la historia de Jesús y Lázaro y su amor tan profundo, sin llegar a ser gayer, que eso estaba muy mal visto en aquellos años. Era un Guys Love.
Pues bien, para quien no lo conozca, como Aexplosiva, que se tragó en una tarde un cursillo rápido sobre la religión judeo-cristiana, Jesús cuando le dijeron que su coleguita Lázaro había muerto, le entró la depre, y se puso tan triste que en su honor se fue a su sepulcro, lo que viene a ser una tumba vintage, y montó una rave, en pleno subidón Lázaro salió del sepulcro y dijo: "¡Joder qué temazo!". ¡Milagro! + ¿Qué quiere? -No era a tí. + ¡Vete a vacilar a tu padre!
Pues gracias a esto, otras tantas cosillas que hizo por ahí Jesús, y que además tras ser matado, sus coleguitas le montaran otra rave y tardara tres días en dar señales de vida, se creó una religión.
Podéis estar preguntándoos qué cojones estoy queriendo decir. Los pacientes son Lázaro, unos más muertos que otros; Jesús somos médicos, enfermeras, etc.; el poder de los milagros viene a ser la Farmacopea, y a religión es la Medicina. ¿Dónde entra Laboratorios? En efecto, la Iglesia, los listillos que sacan partido de toda esta movida mental.
Me he considerado siempre una persona de tonalidades, no musicalmente hablando, sino que voy más lejos del blanco o negro. Hay muchos grises, luego, no estás vivo o muerto. Puedes estar vivo, muerto en vida, vivo en la muerte y muerto. (What?)
Vivo y muerto no lo explicaré porque no hay necesidad. Pero... ¿qué hay de muerto en vida y vivo en la muerte?
Muerto en vida es lo que muchos estáis pensando, un vegetal. Pero no siempre tienes que ser un vegetal, recuerdo hace tiempo cómo una abuela, en su buen estado mental, decidió no querer ningún tratamiento para su enfermedad crónica. Ella misma había asumido que es mejor disfrutar el poco tiempo que te quede que venderle tu alma al diablo, o Farmacopea, y tener más tiempo de vida no vivida. ¿A dónde quiero llegar? Calidad de vida. Es cierto que cada cual tiene su estándar de calidad de vida, pero hay estados en los que nadie, nadie, nadie, queremos vernos. Sin embargo, irrisoriamente, apoyamos, y a menudo empujamos a personas a que vivan en esas condiciones. No me refiero ahora a los profesionales, digo la gente de a pie. Sí, sí, calidad de vida, yo no me quiero ver postrado en la cama esa, ni con fluidos subcutáneos, ni con PEC, ni con bombas, ni respirador... pero por Dios se lo pido, haga lo que sea por mantener a mi (colocar grado de parentesco que guste) con vida, con nosotros. Es en este momento cuando los Jesuses tenemos la gran decisión en nuestra mano de persuadir a la persona de que no es ético, ni es lo conveniente para la persona. A veces por eso de que estamos tan conductualmente entrenados que aceptamos como dogma las indicaciones de Farmacopea, o sea, fundamentalistas; otras por no entrar en conflicto; y otras por ser satánicos y gustar de jugar a ser Dios; así pues, acabamos contribuyendo a crear una gran población de cadáveres con constantes vitales.
El vivo en la muerte es otra ovejita distinta. Esos somos todos más susceptibles de serlo: bien un atragantamiento, bien un accidente de tráfico, un colapso, un shock anafiláctico, escuchar 6 horas seguidas de acid house, 3 horas de música de los 80, o una canción del Beiber. Todo esto tiene una cosa en común, que no debería haber ocurrido. Y lo más importante de todo, aún es posible salir de la situación y ser una persona medianamente hábil. Luego, se reduce a: tienes un pie en el otro barrio, pero mantienes uno aquí, así que, se intenta traer el otro pie, o parte de él. Todos en principio en estas situaciones decidimos o damos por sentado que queremos vivir, luego comenzamos las ya famosas maniobras de reanimación, que puede no ser finalmente efectivas, como por ejemplo, después de un gatillazo, enseñar una teta. A veces funciona, otras no. Y otras consigues una rapidito y fin. En este aspecto, religiosamente hablando, nos declaramos bastante agnósticos: si hay suerte, bien; otros creyentes: no quiero morir, y que se haga todo lo posible, porque hoy en día se tienen los medios para ello; y algún que otro ateo: dejadme morirme en paz, que son los menos, o el abuelo en la cena de Navidad harto de que nietos, hijos, cartero, butanero y vecinos pidan aguinaldo.
Luego, no se trata tanto de las posibilidades que tenemos a nuestro alcance; todos tenemos a nuestro alcance un cuchillo, a no ser que me leas desde la unidad de psiquiatría o la cárcel; corrijo, psiquiatría, y no por ello matamos. Hemos avanzado tanto en estas ciencias, que casi podemos decir que nos hemos antepuesto a la muerte. Arriesgo a decir que somos la única especie que puede jugar con la Muerte tanto, que podemos elegir cuándo se va a dar ésta. Como ya dijo Picasso hace tiempo que le había costado años pintar como un niño, o sea, a expresarse con la sencillez y naturalidad propia de un ser humano libre, a nosotros nos llevará otra eternidad aceptar la belleza de una muerte digna, libre del yugo de los intereses económicos de tal o cual compañía.
Si os paráis alguna vez a mirar a los ojos a esos viejos casi deshauciados en estados deplorables al borde del límite humano... miradlos, mirad y leed, leed en profundidad. Yo leo tristeza, angustia, miles de porqués, y al final un deseo: déjame ir. Luego mi voz me dice que está pensando en follarse a mi hermana, y le acabo metiendo un guantazo por cabrón viejo verde asqueroso, pero con mucha ternura y compasión.
Firmad lo que viene a ser un testamento vital, nadie debe tomar decisiones tan personales por tí, como puede ser respecto tu vida. Nacemos libres, y deberíamos morir libres también.
Metiendo un chute de KCl iv rapidito, sin hacer mucho ruido, y con amor, desde la Costa del Nublado.
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